Consejos para enfrentar la vejez
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Carlota trae su silla, su bolso fucsia y un cuaderno forrado con papel afiche rosa viejo que tiene pegadas unas figuritas de Barbie -seguramente de una de sus nietas-.
En las últimas hojas, notas sueltas, recordatorios, frases punteadas. Allí plasmadas a mano y con lapicera negra todas las experiencias de vida imprescindibles para entender lo buena que puede ser la vejez cuando se tiene en cuenta ciertas cosas.
“La vejez te atrapa, estas cosas son una manera de pasarla mejor”.
Carlota mira a los ojos y afirma: “Todo es más lento, a mí también me ayuda la oración -esto para los creyentes- y además hay que tomarse más tiempo para todo”.
Antes de empezar a leer su decálogo extra large dice: “La vejez te atrapa, estas cosas son una manera de pasarla mejor”.
Los Sí
– Si hay que gastar, hacerlo sin pensar en lo que es más barato o más caro.
– Siempre hay que levantar bien los pies para subir escaleras.
– Memorizar algo que te guste mucho, “yo estoy aprendiendo el Martín Fierro”, pone de ejemplo Carlota.
– Evitar las malas ondas.
– Hay que organizar el baño.
– Usar perfume.
– Extremar el aseo personal.
– Vestirse bien, “aún cuando estás en casa”, manifiesta.
– Pensar: “Yo puedo”.
– Tener compromisos: proponerse varias actividades en la semana como cenas afuera de casa, jugar cartas, reuniones con compañeros de escuela, de la vida, de la profesión.
– Agendar las salidas, invitar gente a casa, anotar cumpleaños.
– Donar ropa de cuatro años atrás.
– Utilizar celular y el whatsapp.
– Usar elementos nuevos, “para eso los inventaron”.
– Reducir la ingesta de remedios.
– Caminar por parques y plazas.
– Estar actualizada, mirar la televisión, escuchar radio, leer diarios, “eso te da muchos temas para charlar”.
– Salir y participar de excursiones, “en compañía o solas porque en todas las salidas te terminás haciendo de algún grupo. Viajar aunque sea hasta Cascallares”.
– Callarse la boca, “si queremos conservar la relación con los amigos que son diferentes a uno y piensan distinto”.
– Tener flores y música.
– Usar llaveros bien grandes.
– Hacer hojas de ruta, un listado de todo lo que hay que llevar antes de salir de casa.
– Hacer de una cosa a la vez, “antes hacíamos de a tres, ahora hay que hacer una sola actividad y siempre quedarse al lado para controlar que se haga bien”.
– Tener números de urgencia a mano, “deliverys, taxis… etcétera”.
– En casa: mate a solas, leer el diario a solas y subrayar, “hacer nada, escuchar el silencio”.
– Repasar conocimientos de los trabajos o profesiones que hayamos tenido.
– Participar de algún grupo: de teatro, CRESTA, de centros de jubilados, visitas, costura, talleres de tejido, cerámica, escritura, lectura, pintura, gimnasia.
Los No
– No al silencio en casa.
– No a todo cerrado.
– No tener miedo.
– No criticar, “el otro tiene sus razones”.
– No pensar en la vejez.
– No lustrar los pisos.
– No al color negro.
– No hacer visitas al sanatorio ni ir a velorios.
– No guardar ropa que no usamos.
– Tirar todo lo que no usamos.
– No hacer lo que no tenés ganas, “y sí hacer lo que tenés ganas”.
– No hablar del pasado.
