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La realidad de Olivos del Mar, a un año de la primera plantación

Olivos del Mar dejó de ser un prometedor proyecto para transformarse en una concreta realidad. Tres mil plantas de olivos que crecen en las casi cuatro hectáreas de la Estación Forestal son el reflejo de que la idea de Marcelo ‘Pepo Abraham ya está en marcha.

En diálogo con este diario, el referente de la actividad habló de cómo se desarrolla Olivos del Mar. Y en resumen, dejó en claro que «se hace todo a pulmón» junto a dos jóvenes de la localidad, quienes, «mano a mano», trabajan con él para que la idea siga prendiendo.
Luego de que el Concejo Deliberante haya aprobado en 2016 la cesión de tierras de la Estación Forestal para que Abraham pueda desarrollar su proyecto, comenzó a trabajar de inmediato. Y hoy, con el apoyo de Gustavo Saint Martín y Valeria Urrutia, ya es una realidad que se llama Olivos del Mar S.R.L.
«Esto ya está en marcha. Las primeras plantas ya tienen un año y han reaccionado muy bien. Más allá que el lugar es hermoso, su suelo es muy propicio para esta plantación», señaló Abraham en alusión a las tierras de la Estación Forestal.

Y agregó: «Cada vez nos sorprende un poco más la buena reacción que tiene». Sin embargo, dejó en claro que cuenta con una desventaja, sobre la cual pelea día a día. «El suelo profundo hace que tengamos complicaciones con las malezas y pastizales, que son extraídas a mano o a pala», sostuvo.
El riego
 El trabajo en Olivos del Mar es a «pulmón», según lo describió el mismo Abraham. «El problema principal que tenemos es que no contamos con el riego que debería tener un olivar, que tendría que ser por goteo. Hoy en día, y aunque no se pueda creer, tenemos un riego que es por regadera. A cada una de las 3000 plantas que hay, las regamos con regadera», describió. 
Y en tal sentido, manifestó: «Tenemos veinte tambores de 200 litros de capacidad distribuidos estratégicamente en el predio. Lo que hacemos es regar planta por planta».
«Este verano fue muy caluroso, con temperaturas muy altas. Acá tenemos una central que me indica que cuando en el pueblo hace, por ejemplo 30 grados, acá -donde está la plantación- hace tres más», indicó el productor, quien agregó que el sistema de riego adecuado para esta actividad tiene un costo aproximado de 200 mil pesos. 
De todos modos, mencionó: «La ventaja que tiene de regar a regadera es que se va conociendo planta por planta. De siete días de la semana, hay que regar cinco. El sistema que usamos no es lo ideal, pero es lo que tenemos». 

Abraham se mostró aliviado cuando puntualizó que Olivos del Mar ya quedó constituido como una empresa, cuya sociedad está conformada por Gustavo Saint Martín, Valeria Urrutia y Marcelo Abraham. «Ya está todo registrado y con personería jurídica. Se están haciendo los libros correspondientes. La doctora Rosana Cufré nos ha asesorado mucho con ese tema y nos dio una gran mano para todo lo que es papelerío», puntualizó.
Sentimientos encontrados 
Entre sus apreciaciones, Abraham reconoció estar experimentando «sentimientos encontrados» con el desarrollo de Olivos del Mar, ya que, por un lado, se están cumpliendo los objetivos trazados desde el primer momento. Sin embargo, observó que no tiene la presencia del Estado que hubiese pretendido. 
«Hay sentimientos encontrados. Estamos cumpliendo con lo que escribimos en el proyecto. Se le está dando mano de obra a gente de Claromecó. Hay dos chicos que están trabajando con nosotros. Ellos son Germán Bancur y Nahuel Montero, mi hijo del corazón. Y no quiero dejar de mencionar a Francisco Peralta. Con él empezamos con la primera plantación», sostuvo.
«Hay mucha gente que quiere venir a trabajar a Olivos del Mar, pero desgraciadamente no dan los números como para incorporar más personal», señaló el productor.
En tanto, puso sobre la mesa otro aspecto que quiso resaltar. «Vemos que hay una ausencia total del Estado. Leonardo Morales Tores, que es el ingeniero que nos asesora, y cada vez que viene no puede entender por qué no hay un poco más de apoyo. Siempre me dice lo mismo». 
«El me dice que siga, que le meta. Pero los costos son terribles. Un flete con plantas sale más de 60 mil pesos. Este año pudimos compartir ese gasto con tres productores de Coronel Dorrego. Las plantas vienen de San Juan, precisamente de Olivid, un vivero que hay en Pocitos», manifestó.
Entre sus apreciaciones, Abraham subrayó que busca una reunión con funcionarios provinciales para dar a conocer todo lo relacionado con Olivos del Mar.
«Personalmente, me he movido y he hablado con todos los partidos políticos. No pedía nada, sólo que me faciliten una audiencia con algún funcionario para que vea lo que estamos haciendo. El ingeniero me dice que lo que hay en Coronel Dorrego es lo máximo en la provincia, pero que en 15 ó 20 años, esta zona puede superarlo», sostuvo.
Hacia los legisladores locales
Abraham se dirigió hacia Laura Aprile, Rosío Antinori (ambas legisladoras de Cambiemos) y Pablo Garate (de 1País). «Hablando con mis amigos, ellos me dicen que en Claromecó hay prioridades más importantes. Eso es cierto, pero hablé con estos diputados y espero que alguno pueda hacer algún llamado para que me reciba un funcionario de la Provincia», expresó. 
«Esto con el tiempo va a dar sus frutos. Estoy convencido de eso. Yo sé que a los brazos no los voy a bajar. Vamos a mantener esto y a seguir plantando. Acá estamos todo el día», expresó Abraham.  
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