Un tiempo que siempre tiene final
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Recordando los tiempos Juan señala a Andrea como “la continuadora de todo esto, como lo fue con la antes Banda Coreográfica y ahora Guardia Real. Imaginate que desde el 85 al 2002 recorrimos el país. Algo muy particular porque yo soy enfermero, el primer licenciado en enfermería en la ciudad, pero la gente me reconoce más como el de la Banda o el de la Comedia Musical”, dice entre risas.
“Con la historia de la banda pasó algo particular porque luego de unos años me llama Héctor Somovilla para ver si podría darles alguna clase a un grupo de chicas que iban los sábados al club. Ahí la llamo a Andrea y le digo si no me acompaña y lo que era por unos día fue un año. Cuando que hubo que salir a escena yo pensé en Andrea porque uno tiene que aprender a dar un paso al costado”.
Recordando los tiempos
Juan señala a Andrea como “la continuadora de todo esto, como lo fue con la antes Banda Coreográfica y ahora Guardia Real. Imaginate que desde el 85 al 2002 recorrimos el país. Algo muy particular porque yo soy enfermero, el primer licenciado en enfermería en la ciudad, pero la gente me reconoce más como el de la Banda o el de la Comedia Musical”, dice entre risas.
“Con la historia de la banda pasó algo particular porque luego de unos años me llama Héctor Somovilla para ver si podría darles alguna clase a un grupo de chicas que iban los sábados al club. Ahí la llamo a Andrea y le digo si no me acompaña y lo que era por unos día fue un año. Cuando que hubo que salir a escena yo pensé en Andrea porque uno tiene que aprender a dar un paso al costado”.
Trabajar para la vida
“Nosotros cuando vamos a preparar algo en Comedia Musical trabajamos cuatro o cinco horas semanales, pero personas somos las 24 horas. Si todos esos valores que Juan marca vos los podés trasladar a día a día seguramente a la larga sos un buen actor, una buena madre, un muy , muy muy, es una suma de cualidades. Yo creo que más allá de esto es lo que él nos traslada es cómo ser una buena persona y después viene el actor solito. Yo desde Juan Carlos lo que más aprendo son valores…”, sostiene Andrea con gran sentimiento.
“A mi no me importan las opiniones sobre mí. Ya estoy más allá de todo esto, lo que hice en la vida podrá recibir críticas o halagos de los que hoy nada me afecta. Estamos tan de paso en esta vida, lo mejor es dejar de recuerdo un valor, alguna enseñanza, o cómo cuando estamos por encarar una obra yo siempre digo Dios proveerá. Inclusive cuando nos despedimos para la clase próxima”, dice en el final Juan Carlos Caruso. Un hombre que en la cultura de la ciudad lleva una identificación propia.
