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Ocho décadas de crecimiento

La pasión de los argentinos por el automovilismo deportivo genera un sentimiento tan popular como profundo. La relación entre el hombre y la velocidad es difícil de explicar; lo mejor es sentirla, compartirla y disfrutarla. Y en este aspecto, Tres Arroyos es una ciudad privilegiada de contar con una entidad como el Moto Club, dedicada de cuerpo y alma a la práctica de los deportes motor.

Hoy, 28 de abril, es un día de gloria para la entidad verdiblanca que arriba a su 80º Aniversario. Con el Autódromo Segundo “Cholo” Taraborelli como claro ejemplo en la provincia de Buenos Aires, y un grupo de personas abocadas de lleno a trabajar para mantener el constante crecimiento, el club disfruta de un fuerte presente y un promisorio futuro. 
La historia indica que allá por 1938, un grupo de amantes del motociclismo encaraba el ambicioso proyecto de fundar el Moto Club. Después de algunas reuniones, un día como hoy se forman las bases de la entidad; y casi una semana después se confirmó la comisión provisoria que tuvo como primer titular a Juan Ryan. 

Desde ese recordado y ya lejano año, el camino del club no ha parado de avanzar. Es verdad que en varias ocasiones la tragedia lo ha golpeado duramente y, en otras, hasta tuvo que sufrir la inactividad por un buen tiempo.
En ese lapso donde los motores se llamaron a silencio tras problemas legales y luego del fallecimiento del reportero gráfico Plá en un accidente en la pista donde los autos se despistaron y terminaron con su vida, se recobró la fuerza suficiente para reimpulsarse y seguir adelante, una consigna que siempre lo ha forjado en su identidad. 

El sector de boxes y la edificación en el Moto Club ha tenido cambios constantes, algo visible con el paso del tiempo

El destino también quiso que esta fecha quedara gravada de manera casi increíble, porque en otro 28 de abril, pero de 1968, el Cholo Taraborelli, quien le diera el nombre al circuito, falleció tras un accidente en la vuelta de TC del Olavarría.
Por esto es que su desarrollo no se detiene. 
Con un amplio espacio de unas 15 hectáreas en la loma de Campano, más precisamente en el kilómetro 133,500 de la ruta 228 (hoy se amplió a 35 hectáreas), el trazado de tierra conocido popularmente como “riñon”, fue ganando su lugar en el automovilismo. 
La pista de tierra fue una cita obligada para las categorías zonales, o mejor dicho para todo aquello que fuese impulsado por un motor y pudiera generar espectáculos; al punto que existen registros de carreras de Jeep, con lo que ello conlleva. 

Avanzando en el tiempo, la década del 70 fue una de las mejores en cuanto a la convocatoria a las carreras; en ese entonces era normal que más de 5000 personas (se dice que llegaron a ser 6000 espectadores) coparan el Taraborelli para ver en acción a pilotos como Lavari y Occhionero, por nombrar sólo algunos. 
El paso del tiempo, la labor de sus dirigentes, la fuerza de sus presidentes, fue potenciando al club. De la tierra se pasó al asfalto, de tener una secretaría en la Galería Tres Arroyos se pasó a un lugar cómodo y amplio en el autódromo. 
El trabajo y honestidad de los directivos siempre permitió avanzar; después de aquella reapertura que tuvo al Cholo Argentieri a la cabeza, el horizonte resultó más brillante aunque el camino siguió siendo áspero. 

Desde el año 78’ con Alberto Buzzi en la presidencia, el asfaltado del circuito era un sueño. Llegó la conducción de Nelson Difonzo y con la sangre joven y osadía de los directivos, el proyecto del pavimento se hizo realidad en mayo del 97. 
Ese fue un tremendo cambio, la apertura para organizar distintos festivales se potenció.
La llegada del Top Race, en agosto del 98 y marzo del 99 fueron los hechos más significativos y momentos rutilantes. 
El mejor automovilismo del país aterrizó en nuestras tierras; figuras de la talla de Juan María Traverso, el Gurí Omar Martínez, Guillermo Ortelli, Gabriel Raies, Emilio Satriano, por nombrar sólo algunos, sumado al fervor que generó Lavari, pusieron un distintivo especial, un brillo incomparable. 

Pero el Moto Club se nutrió de todo tipo de categorías zonales, como Mar y Sierras, Cafeteras, TC del 40, Monomarca, Promocional, Minicross, Sports Prototipos, TSS, APAC, Fórmula 5, y tantas otras. 
El karting tuvo su espacio desde mitad del siglo pasado hasta hace unos años; pero también se disfrutó de categorías como Citroën, el motociclismo bonaerense, picadas, el rally también tuvo su importante espacio al igual que las pruebas de regularidad. 
Y la lista se amplía hasta llegar a alguna carrera de ciclismo o alguna maratón incluida.
Y si se habla del progreso en la pista, el Autódromo recibió una transformación increíble. 

Hoy en día los pilotos y el público pueden disfrutar de amplios y cómodos boxes, de sectores con luz artificial, fogones, excelentes baños con duchas y agua caliente. Una cantina que es ejemplo, un salón de fiestas amplio… 
Aunque en este proceso de florecimiento, también hubo algunas espinas que generaron mucho dolor. En abril de 2014 y producto de las quemaduras sufridas cuando su TC del 40 se prendió fuego en la largada de la final del TC del 40, falleció el tandilense Marcelo Mazzoni. 

O aquel lamentable sábado 17 de septiembre de 2016 cuando el lapridense Claudio Vieytes sufriera una descompensación física mientras manejaba su Fórmula 5, para fallecer en un centro sanitario minutos después. 

Pero a todo esto también se sobrepuso el Moto Club; el respaldo de directivos, allegados, el empresariado tresarroyense en general, los auxiliares que trabajan en pista como banderilleros, largadores, auxilios, rescate, los bomberos, las ambulancias con el personal sanitario, los serenos, autoridades comunales, el gran grupo de mujeres encargado de la cantina. 
En síntesis, un equipo amplio, sólido y trabajador que persigue un simple, claro y ambicioso objetivo, mantener el crecimiento del club. 

Por estos días su presidente, Angel Perri, está transitando su tercer mandato y a fin de año daría un paso al costado. Pero lo haría con la convicción de saber que la misión fue cumplida, y que su reemplazante será “del mismo palo, de la misma cepa”. 
Entonces, cómo el Moto Club Tres Arroyos no va a festejar en grande sus 80 años de vida. La gran celebración será el 12 de mayo en las instalaciones de El Fanal, donde se recordará este gran camino recorrido y se brindará por un próspero futuro.

¡Feliz Aniversario Moto Club!, y a seguir creciendo… 
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