| Secciones
| Clasificados
JUEVES 23.05.2024
DÓLAR HOY: $872 | $930
DÓLAR BLUE: $1245 | $1275

El viaje de los sueños en citroneta

“No tengo donde mandarte la invitación, sino tenés domicilio”. Medio en serio y medio en broma, Gustavo Cáceres describió el momento en el que un amigo, a través de un mensaje de texto, lo invitó a su boda. La fiesta será el 8 de julio próximo en San Pablo, Brasil.
Hoy, a poco más de dos meses de la fecha, la meta está más cerca que cuando recibió la invitación. 

Fue cuando tiempo atrás, el oriundo de Puerto Madryn, junto a su novia Antonela Perlotti, disfrutaba de las bondades naturales de la fría Rio Gallegos y a bordo de Lupita, la protagonista de una aventura que se inició el 27 de setiembre del año pasado y que no cuenta con fecha ni lugar específico de finalización. 
El tiene 30 años y ella 27. Son profesionales que decidieron renunciar a la vida rutinaria que llevaban. Apostaron por experimentar y conocer distintas realidades a partir de un viaje que tuvo un parate en Tres Arroyos. Fue durante el pasado fin de semana. 
Estuvieron unos días en la casa de una familia tresarroyense y luego partieron hacia Tandil. Pero antes de subirse a la ruta con su impecable citroneta modelo 75 (llamada Lupita) compartieron su experiencia en el marco de una amena charla con este diario. 

“Nuestro proyecto de vida pasa por viajar. Una vida nómade”, dijo Gustavo Cáceres

Son pareja desde hace poco más de dos años y, antes de emprender un viaje lleno de expectativas y también de incertidumbre, vivían en Puerto Madryn. Cada uno tenía su respectivo trabajo. Ella se desarrollaba profesionalmente en un estudio contable, mientras que él crecía en Camuzzi Gas del Sur. 
Sin embargo, y a pesar de la estabilidad económica que tenían, decidieron juntos huirle a la rutina y, a bordo de su querida y fiel Lupita, le dieron rienda suelta a la idea de cumplir con su anhelo de viajar, recorrer, aprender y conocer. Y en eso están…

Los contratiempos también fueron parte de la aventura protagonizada por Gustavo, Antonela y Lupita

“Vendimos todo, renunciamos a nuestros trabajos y salimos. Vivíamos en Madryn. Yo trabajaba a distancia para un estudio contable de Bahía Blanca. Cuando partimos, nos quedamos ahí dos semanas porque yo tenía que arreglar unas cosas de mi trabajo y después fuimos para el lado de la cordillera. Hicimos toda la Patagonia, tanto la argentina como la chilena, en la citroneta”, manifestó Antonela. 
Si bien los dos siempre sintieron la necesidad de emprender una aventura como que la finalmente iniciaron, Gustavo admitió que esas ganas por viajar eran contrarrestadas por una barrera que, para muchos, es compleja de derribar. “Ella siempre tuvo la idea bien marcada por viajar. Yo, en cambio, quería viajar pero no me animaba. Tenía un trabajo estable y una buena economía en aquel entonces. Trabajaba en Camuzzi y por esa estabilidad económica me daba miedo a irme”, contó el joven. 
Y agregó: “Cada vez que salíamos de vacaciones, nos costaba volver. Queríamos seguir. No porque no nos gustara el trabajo, todo lo contrario. Ella estaba muy metida con su profesión y a mí me encantaba lo que estaba haciendo, pero sentíamos que nos faltaba algo que la plata no nos daba”.


Espíritu 
Fue a partir de eso que comenzaron a amasar la idea de experimentar nuevas realidades. Primero pensaron en ir a Nueva Zelanda, misión que abortaron por el choque cultural que implicaba la aventura. Luego pensaron en salir de mochileros, aunque cambiaron de parecer y optaron por salir en moto. 
Sin embargo, apostaron por viajar en vehículo. Y ahí fue cuando pusieron todas las fichas en la citroneta, la misma citroneta que tiempo atrás habían comprado para repartir los productos dulces que ellos mismos fabricaban y que los vendían luego de sus respectivas jornadas laborales.
“Todavía teníamos pensado ir de viaje con las motos, a pesar de los problemas que habíamos tenido con ellas. Un día fuimos en la citro de Puerto Madryn a Puerto Pirámides, que son 100 kilómetros de diferencia. Sin hacerle nada, Lupita respondió perfecto. Y ese fue el día en el que dijimos: ¿Por qué no salir en el auto”, recordó Gustavo. 
Eso fue en marzo de 2017. Y a partir de entonces pusieron manos a la obra. Vendieron absolutamente todas sus pertenencias y concentraron esfuerzos en poner a la citroneta en las mejores condiciones posibles. “Le hicimos el interior, lo forramos con térmico y le pusimos unas luces y una cama para dormir adentro. Le compramos dos cubiertas y al motor no le hicimos prácticamente nada. No nos alcanzaba para más”, indicó Antonela. 
Durante el viaje, pasaron situaciones de todo tipo pero Lupita, a pesar de todo, siempre respondió, hasta en los escenarios más complejos. “El auto andaba a 50 ó 60. Ahora que le hicimos el motor nuevo, un poco más. En un tramo de la ruta 40, con viento en contra y en un ripio en mal estado, íbamos, a fondo y muy exigido, a 30 km/h”, sostuvo Gustavo, quien agregó: “Hicimos la carretera austral con Lupita echando mucho humo. En las lomas, uno de los dos si o si se tenía que bajar para que el auto pueda subir”.
 

Los jóvenes pasaron unos días por Tres Arroyos. Antes de partir hacia Tandil, compartieron con este diario la experiencia que están viviendo

Día a día 
Gustavo y Antonela vendieron todas las pertenencias que tenían en su Madryn de residencia. Y al dinero que juntaron lo guardan para casos excepcionales. “En principio, la idea era usar esa plata para cuestiones de salud o para arreglar el auto. Por suerte, solo lo tuvimos que usar para el auto”, mencionó la joven. 
A medida que pasaron los minutos, y que ambos profundizaron en cuestiones relacionadas con la experiencia que están viviendo, fue cada vez más evidente la pasión que sienten por viajar y conocer. “Buscamos disfrutar mucho con la gente. Es muy lindo compartir momentos con familias que no te conocen pero que de todas formas te abren las puertas de su casa. De eso aprendimos mucho. Aprendimos a recibir lo que nos ofrecen, sea lo que sea. Al principio nos daba vergüenza pero después nos fuimos dando cuenta que lo que la gente nos da es de corazón”, valoró Gustavo. 
– ¿Cómo van subsistiendo? 
– Vamos trabajando cuando es necesario, nada más. Yo -dijo Antonela- todavía mantengo una parte de lo que era mi actividad profesional. Cuando tengo internet hago algo de lo que es mi profesión. El -por Gustavo- saca fotos y hace postales. Eso no tiene un precio. La gente aporta algo a voluntad y nos ayuda muchísimo. 
También vimos -agregó el joven- que a medida que transcurre el viaje, empezamos a mejorar el día a día en cuanto a nuestro trabajo y al manejo con la plata. La plata que juntamos es para lo necesario, no para ahorrar. Tratamos de que el trabajo no sea el centro de nuestras vidas. 

Sin tiempos 
Gustavo, Antonela y Lupita no manejan tiempos. Apostaron hace un tiempo por una vida nómade, sin un lugar establecido y fuera de toda rutina. Mientras tanto, no se cansan de hacerle kilómetros a su fiel Lupita, ni tampoco de conocer familias que les brindan un cálido hospedaje -una acción que agradecen profundamente-. 
Tampoco se cansan de fotografiar lugares y momentos, cuyos retratos van a parar a la página de Facebook que administran (www.facebook.com/unavueltaenfurgoneta). 

“En un tramo de la ruta 40, con viento en contra y en un ripio en mal estado, íbamos, a fondo y muy exigido, a 30 km/h”

Y así van, recorriendo pueblos y ciudades.
“Salimos con la idea de recorrer toda América y luego de cruzar hacia Europa. Nuestro proyecto de vida pasa por viajar. Una vida nómade”, dijo con entusiasmo Gustavo, casi sobre el cierre de la charla y, al mismo tiempo, mirando a los ojos a Antonela, quien con su silencio avaló lo que expresó su novio. 
Pero antes de cruzar al Viejo Continente, a esta pareja la esperan momentos de todo tipo. Uno de ellos lo vivirán en San Pablo (Brasil), el venidero 8 de julio, fecha en la que un amigo de Gustavo contraerá casamiento. Irán a la fiesta y cumplirán con la invitación que, vía teléfono, les llegó cuando se encontraban en Río Gallegos. 
“Ahora falta cada vez menos”, dijeron los jóvenes, desde la esquina de San Martín y Almafuerte, minutos antes de subirse a Lupita para darle continuidad al viaje de los sueños en furgoneta….  
COMENTARIOS

NOTICIAS MÁS LEÍDAS

OPINIÓN

COMENTARIOS
TE PUEDE INTERESAR