| Secciones
| Clasificados
VIERNES 14.06.2024
DÓLAR HOY: $884 | $943
DÓLAR BLUE: $1250 | $1280

«Me encantó ser la anfitriona del lugar»

FOTOS CAROLINA MULDER

Después de ocho años al frente del espacio de arte Quelaromecó decidió ponerle fin a su ciclo a cargo del lugar. Muchas vivencias de haber mantenido una parte de la cultura y conocido a un sinnúmero de gente y artistas 

Para Rosana Alvarado esto de haberse retirado de Quelaromecó no deja de ser el final de un ciclo.

Muy relacionada con Claromecó de chica volvió a vivir hace más de 20 años con quien era su marido en ese momento luego de una estadía en Puerto Madryn.

Como a ambos les gustaba mucho el balneario compraron la casa de su abuela y la refaccionaron quedándose a vivir allí. 

Hace 8 años quedó viuda y como ella cuenta «toda la familia me decía cómo te vas a quedar viviendo en Claromecó. Pero yo les contaba que acá en mi casa yo me sentía bien, contenida, es mi lugar. Esto pasó en Estados Unidos y yo me volví acá en setiembre de 2011». 
Apertura 
En diciembre de 2011 se abre lo que primero se denominó Centro Cívico en la calle 28 entre 9 y 11 y por sugerencia de su prima, la museóloga Marisa Martín, que estaba a cargo en el Mulazzi le propone esto.

Rosana cuenta que todo fue de una conversación en la que «Marisa me dice que se iba a abrir este lugar y que lo era una buena oportunidad porque ‘el arte cura’. Me dejó pensarlo pues mi situación emocional era muy reciente por el fallecimiento de mi marido y yo lo consulté con amigos y agarré hasta estos últimos días de febrero cuando lo dejé». 

 Lo que en principio era Centro Cívico pasó a denominarse espacio de arte Quelaromecó lugar que Rosana tomó como propio y como una asistencia técnica. Para ella el haber tenido presencia durante todo este tiempo le cambió la vida porque «esto arrancó como un experimento. Marisa se lo pidió al intendente Sánchez y a partir de ahí pasó a Cultura denominándose espacio de arte Quelaromecó a pesar que mucha gente durante años lo llamaba Centro Cívico». 

El espacio de arte
Los inicios del espacio fueron precisamente como un lugar para mostrar arte para luego de un tiempo y por pedido del intendente Sánchez transformándose en un centro más cultural y abierto a distintas expresiones.

«Primeramente fueron algunas cosas –dice Rosana- pero con el tiempo se fueron sumando actividades y de ser un lugar meramente de exposición pasó a ser lo que es hoy. Un espacio donde hasta asistencias técnicas se dictan durante el año o sea que se fue incrementando la diversidad de actividades que se realizaban allí». 

Claromecó en esos tiempos carecía de este tipo de lugares ya que las muestras de las diferentes cuestiones de exposiciones primero transitaron por lo que fueran las instalaciones del ex Banco Comercial de calle 7 entre 26 y 28 y luego algunas en Club Recreativo y «esto era como algo mejor adaptado» cuenta Rosana. 
“Durante el verano esto era algo por lo que todo el mundo peleaba por tener su lugar y momento. En invierno otra era la realidad, eran horas en las que había que buscarle la vuelta y costó en principio. La gente no se acercaba y hubo que invitar a los artistas locales, el primer año fue duro pero luego todo se fue adaptando. Ya en el tercer año cambió porque los pedidos comenzaron a generarse, por artistas que ya te pedían el lugar para realizar alguna muestra durante un mes». 

Búsqueda
Para ella el tiempo transcurrido le marca que fue una verdadera lucha para imponerlo, Rosana recuerda que pensaba en que el espacio no «se podía cerrar. Porque de ser así luego abrirlo en verano y volverlo a la normalidad es muy difícil y este lugar fue algo al que me aferré mucho para que no se perdiera de Cultura. 
Fui un poco la guardiana del lugar, era un espacio que sentía como de pertenencia: primero por la posibilidad que me había dado Marisa y después por el lugar y la cultura en sí».

Rosana Alvarado transitó en todo este tiempo por tres gestiones diferentes en Cultura: primeramente con Adriana Etcheto, luego Virginia Goicoechea y Noemí Rivas. Tres directoras diferentes y «como tres o cuatro delegados, que tampoco es fácil. Si bien en muchas oportunidades era el jamón del sándwich no me puedo quejar porque siempre tuve mucha libertad en el trabajo. Para mi fueron años muy lindos». 

Saldo final 
En definitiva fueron 8 años o como dice Rosana «ocho temporadas completas. 
Desde 2011 hasta ahora, muchísimo tiempo. Fundamentalmente porque muchos de los que vienen a Claromecó les encanta pero hay que pasar el invierno… es fundamental», señala marcando una característica notable que es la «prueba de fuego» para residir.

Después de todos estos años a Rosana le queda «una experiencia increíble. He conocido muchísima gente en el espacio, han pasado tantos artistas, plásticos, músicos. Eso te hace bien, te hace crecer. Me he dado cuenta que yo tenía una cosa adentro que no la conocía, de ser la anfitriona de ese lugar del que yo me sentía tan de ahí. Era mi lugar de pertenencia, a mi me gratificaba tremendamente. Pasaban las temporadas, íbamos creando vínculos, eso no lo puedo olvidar. Esto siempre lo voy a recordar con mucho cariño. La gente que ha pasado por ahí y que me ha dado muchísimas satisfacciones. Yo a principios de enero le avisé a Noemí que el 28 de febrero dejaba de trabajar. Un poco porque cerraba un ciclo, otro porque ya cumplía 60 años y otro porque mi pareja actual se jubila en abril y se viene a vivir acá. Muchísimos proyectos de vida a los que ahora me quiero dedicar».      

COMENTARIOS

NOTICIAS MÁS LEÍDAS

OPINIÓN

COMENTARIOS
TE PUEDE INTERESAR