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VIERNES 12.07.2024
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Arrancar una sonrisa poniendo el corazón

Gerardo Christensen y Sofía Urrutia son dos de los integrantes de la compañía de payasos Había Una Vez que entre el 5 y el 7 de abril estarán viajando a capital federal. A ellos se les sumarán Estefanía Galván, Cintia Daddario, María Melián, Juan Pablo Osses, Laura Arias, Juan Fernández, Diego Wilgenhoff, Guillermo Jaime, Verónica Solans, Tomás de la Lama, Javier Oroquieta y Juan (el chofer de la combi que siempre los acompaña y ayuda). 

Como dice Gerardo “estamos a full con el viaje. Esta va a ser la cuarta vez que vamos; el anteaño pasado hicimos el primero y vamos dos veces por año –setiembre y abril. Este año cumplimos el 2 de abril nuestro cuarto aniversario como compañía y para festejarlo decidimos viajar a visitar hospitales de allá. Recorremos junto al Club de los Peladitos la parte pediátrica del Hospital Militar Cosme Argerich y este año se van a agregar un par más que estamos esperando la confirmación. Es ir a regalar sonrisas, pasar un momento con las familias». 

«Exacto -agrega Sofía- es como hacer un paréntesis con la situación que ellos viven y para nosotros también. En muchas oportunidades te volvés a cruzar con la misma gente de viajes anteriores que realizamos y es muy duro porque mientras nosotros regresamos ellos siguen ahí».


Momentos únicos 
Para la compañía cada viaje que realizan es una experiencia única, por esto es que ambos coinciden en disfrutarla. Desde lo humano tiene un fuerte contenido pues para Sofía «pasás por todas las emociones. Desde los preparativos, de cuándo salimos, cómo llevamos lo que tenemos que llevar hasta que llegamos al hospital. Ahí al trasponer la puerta te encontrás con realidades diferentes, son momentos hermosos pero la vuelta es dura. A mi por lo menos me pasa de llegar a mi casa y quebrarme ahí» dice sumamente emocionada. 

Gerardo con esa situación cuenta que mucha gente le pregunta «y la vuelta ¿cómo es?». El lo hace con mucha naturalidad contando que «hay mucha gente que hace más de un año que no va a su casa. Recordá que muchos de los pacientes que vemos son nenes con tratamiento oncológico y están de lunes a viernes haciéndolo. Son de Formosa, de Salta, de Jujuy y los días que le dan para descanso no tienen los recursos para viajar así que se quedan en capital. A veces es la familia la que viaja a visitarlos. Nosotros conocimos un caso que un nene conoció a su hermanito tres años después y a los pocos días que estábamos en capital iba a viajar a conocer familiares porque de muchos no tenía registro. Esas cosas sí son duras. Cuando volvemos y me preguntan eso yo contesto que ‘vuelvo con más ganas’; es como que valoramos más la vida. Si tenemos un problema y lo comparamos con lo que vemos allá… chau problema».  
Comparación 
Esto se demuestra por sus relatos y ellos cuentan que lo que ven en capital hace que los cuestiones que surgen acá con solo pensar en lo que vieron o vivieron allá no existe comparación. «Es mínimo lo tuyo con lo que vimos allá» señala Sofía. 
En el Argerich han visto distintas problemáticas de la salud: desde chicos que están esperando por un trasplante, nenes que están bajo tratamiento oncológico, «o como me pasó a mí que había entrado en una habitación y detrás mío apareció el doctor para decirle ‘bueno vamos para el quirófano’. Cuando salió de la habitación hicimos un ‘choque los cinco’ y se fue para cirugía con una sonrisa».
Al grupo le pasó de entrar en una sala con chicos con severos problemas de discapacidad «y si bien ellos registran sólo algunos movimientos nos dimos cuenta que cuando nos alejábamos para irnos hacían movimientos como para que ‘no te vayas’. Nosotros tenemos pautado unos diez minutos por habitación pero no quieren que te vayas».

Algo que también se manifiesta en las familias porque «están muy solas en capital -dice Sofía-. Es como que te piden que no te vayas, un abrazo o un beso y es sentirse que formas parte de ellos». 
Sorprendidos 
También cuenta Gerardo que la gente se muestra sorprendida cuando nos presentamos como compañía y que somos de Tres Arroyos, a 500 kilómetros de allí. Que autogestionamos nuestro viaje, gracias a Dios y con ayuda de la comunidad apoyando nuestros eventos». 
«Estas personas se muestran agradecidas y seguimos vinculados a través de nuestra página Había Una Vez y los lápices o libro que mi hijo está recibiendo poder donarlos otros nuevos para que otros lo reciban'». 
Había Una Vez tiene -gracias a Anabel Díaz- ayuda de gente de Tandil, Balcarce, Bahía Blanca, Mar del Plata hasta de Ecuador que se ha sumado con donación de libros de cuentos, de lápices de color, de dinero para poder realizar este viaje. Esto se junta con la gran “colaboración de toda la comunidad tresarroyense que es la que siempre ayuda en cada viaje” dicen los dos. 
Cumpleaños y viaje 
El 2 de abril van a estar festejando su cuarto cumpleaños en la Biblioteca Sarmiento a las 16, abierto a la comunidad. Allí van a estar sorteando un bono que han puesto a la venta y que les permitirá viajar a Buenos Aires. Había Una Vez invita a la familia a pasar este momento. 
Viajarán a capital junto con el Club de los Peladitos y Detonados son en total 15 los que estarán rumbo a esta nueva movida de alegría e ilusión.
Para quienes quieran colaborar o donar algo se ruega acercarlo a la Biblioteca Sarmiento: libros de cuentos, lápices de colores, barbijos, alcohol en gel, y fundamentalmente juguetes para bebés. En todos los casos se piden que sean nuevos por una cuestión de higiene. 
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