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Un sueño bajo los tres palos

Por Fernando Catalano


Con tan sólo 15 años de edad tuvo la firme determinación de ir detrás de su sueño. Ese que se arrastra desde la infancia y la inocencia. Pero como tuvo que madurar muy rápidamente a raíz de los golpes que la vida suele dar, a sus padres no les sorprendió el nivel de la audacia con la que les planteó su intención de irse a probar a un club de Buenos Aires. 
No pudo ser en Argentinos Juniors donde el cupo de arqueros estaba completo. Pero sí en Deportivo Español, donde el histórico Pedro Catalano estuvo entre quienes lo vieron pasar la prueba con la cual el club le dio la bienvenida. 
Es así como Juan Pablo Jaime desde el mes de octubre pasado puso en el norte de su joven vida el objetivo de ser un arquero profesional del fútbol argentino. Para ello, primero transitó sus primeros años formativos en Boca y Olimpo de Tres Arroyos, donde tuvo como profesores a Mario Colantonio, Lucas Coronel y Alberto Quintero, a quienes recuerda como “tres personas buenísimas que me dio el fútbol” y que lo “marcaron un montón”. 

“Con mi viejo”
“Habíamos hablado con mi viejo, yo quería irme a probar a algún lado. Mi viejo me decía que lo más cerca que teníamos era Bahía Blanca y que él se podía fijar en la página de Olimpo, y me iba a decir cuando hubiera pruebas. Entonces iba y me probaba, pero que iba a ser muy difícil ir solo”. De este modo, Juan recordó cómo comenzó la “negociación” con sus padres cuando les dio a conocer sus intenciones. 
Como no todo quedó ahí, tiempo después a su papá -Guillermo- le llegó el dato de una prueba en Buenos Aires, y ése sería el principio del viaje que comenzó a transitar. Después del intento en Argentinos, y antes de pegar la vuelta, decidió seguir probando. “Volvía pero hablé con mis padres, me quería probar en otro lado, y mi viejo habló para ver si seguía en pie una prueba en Español”, contó Juan. 

Ese mismo día fue aceptado en el club que en la actualidad pertenece a capitales coreanos. Hasta el 10 de diciembre del año pasado permaneció mientras comenzó a insertarse en el equipo, y el 4 de febrero de este año ya se fue a hacer la pretemporada. 
Haciendo camino 
Su recorrido por delante tiene nada menos que la experiencia que ya transita en la Sexta División del club donde alterna en la titularidad del equipo. Allí mismo pudo jugar para un equipo formado entre compañeros de la institución pero representando al seleccionado coreano. “Los dirigentes son de Corea, tengo muchos compañeros coreanos. Y como entran a la BA Cup como ‘Corea FC’, la mayoría son coreanos, pero también habíamos tres argentinos y un paraguayo”, dijo. Con esta participación tuvo su primera satisfacción al ganar la BA Cup. 
Para el Deportivo Español está jugando en dos ligas, en la Argentina y la de AFA, donde enfrenta a clubes como Almirante Brown, Atlanta, Armenio -contra el que jugó ayer a las 14- Riestra y Luján, entre muchos otros. 

Dejó Tres Arroyos mientras cursaba el cuarto año en la Escuela Agropecuaria (EATA). “La verdad que es el sueño que todos tenemos. De chiquito siempre jugué y la ilusión siempre estaba”, dijo Juan teniendo siempre presente el anhelo de llegar a poder defender un arco grande. 
Sus primeros meses los pasó en la casa de un compañero del club, pero desde hace poco vive solo en un departamento. Mientras logra acomodarse a la nueva realidad de tener que depender de sus propios tiempos y así organizarse para cumplir con los entrenamientos, el gimnasio y los estudios que cursa de noche, transcurre el año en el que también comienza a forjar las bases del sueño que persigue. 

La fuerza interior 
“Los que somos de afuera tenemos la necesidad de demostrarles a nuestros viejos que podemos”, afirma Juan que en todo momento agradece a sus papás Guillermo y Verónica por cómo han decidido apoyarlo, pero especialmente a su hermano Matías de quien dice que lo guía “desde el cielo”. 

La planilla del Dep. Español, con Jaime en el arco

Sin dudas la dura experiencia de perderlo marcó su vida. Matías falleció cuando tenía cinco años, y hoy estaría próximo a cumplir los 12, el 17 de diciembre, según apuntó. 
La mochila donde guarda la experiencia de su vida y donde está el afecto de sus padres, la pérdida temprana de su único hermano y su búsqueda por transformarse en arquero de fútbol profesional, lo prepararon para definir cómo enfrentar este momento de su vida, con mucha fuerza interior. “Aprendí -a pesar de todo- a seguir”, dijo en un tono tranquilo y amable, como en el resto de la entrevista que se extendió en varios tramos por teléfono y hasta por mensajes de WhatsApp. 

“Guiado desde el cielo” por Matías. Juan Pablo abrazado a sus padres Verónica Solans y Guillermo Jaime

Formar el arquero 
En Deportivo Español, Juan ya trabaja con un equipo que especialmente se dedica a formar arqueros, e incluso suman al entrenamiento intensos trabajos con neurociencias, con los cuales mejoran entre otras cosas la velocidad y la capacidad para resolver circunstancias de juego, según contó a LA VOZ DEL PUEBLO. 
Su trabajo, además de lo que establece el club diariamente, se complementa con el gimnasio. En el Fortius Gym, de Roberto Luzzi -preparador físico de Fernando Gago- encontró no sólo donde fortalecer su 1,87 metro de altura y afirmar sus notables condiciones físicas, sino también el plus de la motivación. 
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