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Tres Arroyos, LUNES 20.05.2024
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Se cumplió el sueño Orange

Sueño cumplido. Así, con esas dos palabras, la comunidad holandesa describió lo que ayer sus representantes sintieron en una jornada que jamás borrarán de sus corazones, ni de sus mentes. Bajo un sol radiante, que por momentos pegó fuerte, y en medio una mezcla de emoción y satisfacción por haberle dejado “algo” a Tres Arroyos, quedó inaugurado el Molino Holandés. 

La intersección de las avenidas San Martín y Almafuerte, donde se construyó la imponente estructura, concentró una gran cantidad de personas que se acercó hasta el lugar para presenciar un momento histórico, tanto para Tres Arroyos como para la comunidad holandesa. 

La fecha de la inauguración coincidió con el cumpleaños de Ida van Mastrigt, cónsul de Holanda, a quien, ya finalizado el acto protocolar, los presentes le cantaron, en holandés y en castellano, el tradicional “feliz cumpleaños”. Al pronunciar unas palabras, la referente evidenció toda su felicidad por la inauguración del Molino Holandés y puso de manifiesto su intención de continuar en el cargo, cuya misión, en principio, finaliza en abril del próximo año. 
Para la ocasión, estuvo presente el embajador del Reino de los Países Bajos, Roel Nieuwenkamp, que llegó hasta Tres Arroyos para ser parte de una jornada más que especial para la colectividad holandesa, reconocida como la más numerosa e importante de Argentina. 

La celebración comenzó con una breve reseña acerca de cómo nació la idea del Molino Holandés, un relato a cargo de Gabriel Macchi, quien fue el conductor del acto. Y concluyó con una recorrida de parte de los presentes por el interior de la estructura, la cual sólo generó reacciones positivas.

Compromiso 
Pero en el medio, en el transcurso de la ceremonia, hubo momentos emotivos y tiempo para los agradecimientos. En ese marco, y tras los discursos de Richard Griffioen, integrante de la Comisión Orange -impulsora del proyecto-, y del embajador, el intendente Carlos Sánchez se comprometió a gestionar que el lugar donde se construyó el molino tenga una denominación relacionada con la colectividad holandesa.

Durante el acto, se entonaron las estrofas de los himnos argentino y el holandés, ambos interpretados en conjunto por el Coro de la Iglesia Reformada y el del Colegio Holandés. 
Las invocaciones ecuménicas estuvieron a cargo de los pastores Martín Olesen (Iglesia Luterana) y Anne Dore Venhaus (Iglesia Reformada) y el sacerdote Roberto Buckle (Iglesia Nuestra Señora del Carmen). 
Celebración 
A la hora de los discursos, un emocionado Griffioen dijo que “hoy -por ayer- es un día de celebración para nosotros, ya que un viejo anhelo logra hacerse realidad”. 

El referente de la Comisión Orange contextualizó cuando señaló: “Muchos años atrás, en el viejo continente europeo, reinaban las dificultades, las crisis y allá, por 1940, la Segunda Guerra Mundial dejó como consecuencia escasas posibilidades para seguir adelante. Eso contribuyó para que emigren muchos holandeses. Y entre otros destinos, eligieron América del Sur, especialmente Argentina”. 
“Los primeros inmigrantes holandeses llegaron alrededor de 1890. Así fue que el sur bonaerense recibió a muchos jóvenes, quienes encontraron en Tres Arroyos la posibilidad de concretar sus sueños y anhelos. Y paso a paso, se formó una comunidad que, con tenacidad y esfuerzo, logró establecerse y sentar base en este bendito suelo tresarroyense”, indicó. 

Tras mencionar los aportes que efectuaron los holandeses y sus descendientes (creación de un colegio, una iglesia, una cooperativa y junto con la colectividad danesa, un hogar para ancianos), el referente manifestó: “Tres Arroyos es la ciudad que los abrazó y los cobijó. Es allí cuando surge el sentimiento de agradecerle a esta ciudad que albergó a tantos inmigrantes; e hizo que Tres Arroyos fuera su lugar en el mundo”.
Con la simple idea de agradecerle al distrito, desde la comunidad holandesa se pensó en su momento la posibilidad de construir un molino representativo de la comunidad holandesa y que quede para Tres Arroyos. “Fue la Comunidad Orange que se cargó con el desafío. Fue un camino que fuimos desandando y resolviendo”, indicó Griffioen, quien, de especial manera, agradeció al intendente Carlos Sánchez por haber aprobado la solicitud presentada por la colectividad en torno al lugar para emplazar el molino. La muestra de gratitud también la extendió al Concejo Deliberante, que aprobó la iniciativa. “Gracias por el rotundo respaldo a la construcción del Molino Holandés”, expresó. 

Y agregó: “Como grupo de trabajo, la Comisión Orange siente un inmenso agradecimiento con toda la comunidad tresarroyense. Juntos, hemos transitado un tiempo hermoso detrás del objetivo: el Molino Holandés para Tres Arroyos”. 

“Como grupo de trabajo, la Comisión Orange siente un inmenso agradecimiento con toda la comunidad tresarroyense. Juntos, hemos transitado un tiempo hermoso detrás del objetivo: el Molino Holandés para Tres Arroyos”, expresó Richard Griffioen

Luego fue el turno del embajador Roel Nieuwenkamp, quien valoró la construcción de la estructura, destacó la labor de la cónsul Ida van Mastrigt y solicitó que el predio en donde está emplazado se denomine como Plaza Holanda. «El molino es un símbolo de Holanda y me gusta mucho la persistencia, la cooperación y el amor por Holanda en este trabajo», señaló. 

«El molino es un símbolo de Holanda y me gusta mucho la persistencia, la cooperación y el amor por Holanda en este trabajo», señaló Roel Nieuwenkamp

El intendente Carlos Sánchez, en tanto, reafirmó los elogios hacia la cónsul y posteriormente destacó la iniciativa de la colectividad holandesa para la puesta en marcha del proyecto ayer inaugurado. 
“Es un orgullo contar con el monumento. Agradezco a la comunidad, a todos los que colaboraron de alguna u otra manera. Estas cosas se hacen casi entre todos: nunca será mérito de una persona sino de muchas. Gracias colectividades holandesas por el molino y por todo lo hecho a lo largo de tantos años», concluyó el jefe comunal, quien se comprometió a gestionar el nombramiento como Plazoleta Holanda al sitio en donde se emplazó el molino. 

Cierre 
Con la esquina de Almafuerte y San Martín colmada de público, la ceremonia inaugural contó con la demostración de danzas holandesas, que estuvieron a cargo de Nora Solfanelli, mientras que Jorge Mauri, junto a integrantes del Ballet Folclórico Municipal, también expuso su potencial artístico. 
Tras ese momento, llegó lo más esperado de la jornada. Ida van Mastrigt, Richard Griffioen y Carlos Sánchez se robaron todas las miradas. Fue cuando realizaron el tradicional corte de cintas que dejó oficialmente inaugurado el Molino Holandés. Eso significó el punto final a una larga espera de veinte años y el sueño cumplido para la colectividad holandesa.
  
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