Una verdadera fiesta
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La fe mueve montañas y la pasión genera fiestas.
La imagen, o el recuerdo que nos trajimos de Coronel Suárez los que estuvimos en la noche que Blanco y Negro se consagró campeón del Torneo Oficial, fue la de una verdadera fiesta que traspasó las fronteras del deporte. Una parte de la comunidad suarense se sumó a esa increíble celebración desde temprano en el estadio Román Nouzeilles; familias enteras, pequeños de 3-4 años, jóvenes, gente mayor; una gran cantidad de mujeres y figuras identificadas con el club que volvían a la ciudad para ser parte de un hecho que prometía cambiar la historia de casi dos décadas sin títulos.
Del otro lado, un buen y ruidoso número de fieles hinchas de Costa Sud completaron el marco del gran encuentro.
Pero la pasión que demostró la gente de Blanco y Negro marcó una gran diferencia; desde media hora antes y hasta casi 40 minutos después del match se la pasaron cantando, alentando, disfrutando, y exteriorizando un sentimiento que despertó una sana envidia, transformando al recinto en un “teatro de la felicidad”.
Después, esa celebración ganó las calles de la ciudad; perecía un sueño guardado durante mucho tiempo, una larguísima gestación que al fin vio la luz. Y la memoria vuelve a la explosión de las tribunas que nació cuando presentaron al equipo; en lo que respecta a este periodista, la emoción lo absorbió cuando antes del juego, ese grupo de “músicos negriblancos” entonó el Himno Nacional al estilo de “Los Pumas”; eso fue increíble.
Costa Sud se prepara bajo el ensordecedor grito de los hinchas de Blanco y Negro. Emotivo
Como también toda la música que alegró cada alma, fortaleció los corazones y nos metió a todos en una gran “quermes”. Esa pasión marcó la diferencia, y quizás ese sea el motor que mueve la primera rueda para que los equipos suarenses terminen marcando una diferencia desde lo organizativo y económico. Aunque ese es el perfil de otro análisis… en este, el de la alegría, el de la vida, me llevo el fervor, el entusiasmo, la adoración y el sentimiento que reflejó cada rostro que seguí con atención en las tribunas, sin importar sexo ni edad.
Por todo esto, felicitaciones Coronel Suárez; felicidades, Blanco y Negro
Jorge López de Ipiña
