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Tres Arroyos, LUNES 15.04.2024
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Emprender, producir y crecer

Mashrooms, nombre que lleva el emprendimiento que dio lugar al ofrecimiento de hongos secos y en conserva y posteriormente tés, crece día a día. Interesante la propuesta, ya que la mayoría de los recursos que toman para crearlos son extraídos localmente. Emilia, una de las creadoras, cuenta que surgió como una diversión y por la investigación específicamente con los hongos de pino, los cuales empezó a reconocer y posteriormente cocinar, más que nada para la familia y los amigos. “Gustaron y empezaron a insistir en que los hiciéramos para vender”. 

La temporada pasada fue su primer año en la que en colaboración con su socia Nahir se presentaron en la feria de productores “para el 10 de enero no teníamos más producciones” y ahí es como nace la posibilidad de brindar preparados para la infusión; tenían algunas especies cosechadas que podían utilizar para formarlos, como una manera de seguir ofreciendo algo que gustara. Uno de las variedades clásicas y más consumidas es el de Rosa Mosqueta, un arbusto que crece en diferentes lugares de nuestro país y que tiene cantidad de propiedades medicinales. 

Ellas forman parte del grupo de la ex Escuela Agrícola de la zona, lugar en el que también se están desarrollando cosechas de hierbas aromáticas. “El invierno pasado surgió la posibilidad de cosechar rosa mosqueta y a partir de ahí empecé a probar para hacerle un proceso natural de secado; está en un ambiente controlado entre ocho y nueve meses. Después de eso lo proceso, le quito las semillas y una espinilla que tiene adentro y como último lo envasamos y lo ponemos a la venta”, lo que evidencia procesos naturales y amigables con la naturaleza aprovechando simplemente lo que ya está. Por parte de la escuela, por ejemplo, también utilizan olivos que hay en la zona para poder comercializar aceitunas griegas.

La cantidad de rosa mosqueta recogida se divide entre las dos partes; la escuela se lleva una cantidad para realizar dulce y ellas con una cosecha tardía donde el fruto está ya madurado en la planta logran un color y aroma más homogéneo, que les permite crear un té más dulce, y ameno al paladar. 

En lo que tiene que ver con el secado, también se realizaron estudios por ambas partes investigando lo que tiene que ver con la calefacción por medio de estufas Rocket, que son de masa térmica realizadas en ladrillo común y barro. “Lo que brindan es un calor seco, una inercia térmica de muchas horas con poco tiempo de fuego real”, asegura Emilia, al mismo tiempo en que insiste que es todo una etapa experimentativa, a la que a la escuela también le sirve muchísimo. A raíz del acercamiento, el trabajo en conjunto y las investigaciones en profundidad, dejaron de producir los hongos en conserva. “Es muchísimo trabajo y no podemos cobrarlo lo que realmente valen”, asegura. 

Emilia y Nahir transcurren horas en el bosque y en la escuela; “son momentos en el año muy lindos en Claromeco y la verdad que lo disfrutamos una barbaridad”. Las caminatas son en invierno y la cosecha en el otoño, donde afirma que “le ponemos mucho corazón”. Todo armado artesanalmente, donde primero se forma el diseño, luego llega la impresión y posteriormente el corte y la confección de los paquetes. Es un producto pensado localmente y en el que la gente “ha tenido una respuesta muy buena, completamente inesperada. Les gusta cómo están presentados, que diga de Claromeco y sea realmente así, es un valor agregado que no todos tienen”.

La feria de productores locales 
Esta opción a visitar se desarrolla todos los días a partir de las 20, en el playón del espacio Quelaromecó, siempre y cuando el clima acompañe. Los puestos fueron impulsados por ellos mismos, todo fue a raíz de esfuerzo propio invirtiendo ahorros para cada día mejorarlos. “Ahora queremos cambiar las chapas del techo, porque se llueve mucho”. 
Emilia explica, afligida, que las personas asisten poco, “falta una propuesta de espectáculos, más luz”, mientras recuerda lo que se impulsó en Semana Santa, donde se vivenció unión entre productores y artesanos, ofreciendo en este espacio un patio cervecero y diferentes opciones de comida. “Creemos que es un buen punto para formar una movida cultural, unida”. Sumado a ello, referencia que es muy fluctuante la convocatoria de participantes. Mientras que a veces son varios, otros días solo son dos o tres y eso “influye en si se acerca el turista, o no”. 
Emilia y Nahir crecen de a poco. Si bien actualmente no asisten a ferias a lo largo del año, están empezando a pensar en la posibilidad. “Quizás fiestas regionales como la de la Torta Frita, que no está lejos y nos serviría para saber cuál es la respuesta en los demás lugares”, esperanzas de en un futuro, poder vivir de lo que las apasiona.
 
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