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Puentes en Casa: «La sensación es que estamos muy cerca»


Así lo destacó Verónica Urbieta, integrante del equipo de Puentes en la Infancia. Describió la manera en que reorganizaron el vínculo desde la suspensión de clases y luego con el aislamiento obligatorio. Y agradeció con énfasis todo el apoyo que reciben

El programa Puentes en la Infancia, del área de Niñez de la Secretaría de Desarrollo Social, concretó en los últimos años una amplia tarea con chicos y chicas de los barrios Olimpo y Municipal.
Hasta el inicio del aislamiento, se realizaban actividades junto a los niños de Olimpo de lunes a viernes, mientras que en el Barrio Municipal lo hacían lunes, miércoles y viernes. 
Las medidas de aislamiento y la necesidad de mantener un vínculo, generaron un desafío muy importante. Por este motivo, impulsaron diversas estrategias, que son acompañadas y sostenidas por Desarrollo Social, junto a redes comunitarias, familias y amigos. Del mismo modo, las meriendas han tenido el apoyo de la empresa Uzcudún. 
En cuarentena 
La Voz del Pueblo dialogó con la psicóloga Verónica Urbieta, quien forma parte del equipo de Puentes, para conocer la manera en que se reorganizaron y cómo transcurre esta experiencia. 
“Suspendimos las actividades en el mismo momento en que se dio oficialmente la suspensión de las clases en la escuela. Hace ya unas cinco semanas”, indicó. 
El criterio inicial fue “ver que decisiones tomaban respecto a la niñez y lo escolar es un poco lo que nos marcaba el rumbo”. 

Puentes en la Infancia, desde casa

El primer sentimiento fue de sorpresa, tras lo cual resultó fundamental definir las acciones para el tiempo de aislamiento. 
Recordó que “lo primero que nos pasó es que empezamos a recibir mercadería de comercios, panaderías en particular que algunas veces nos avisan cuando les quedan facturas o mercaderías. Porque saben que les damos las meriendas a los chicos. Fue un poco el impulso inicial con el que, con mis compañeras del equipo, empezamos a dar una vuelta por el barrio para ver cómo estaban”.
En el verano, cuando realizaron dos viajes a Claromecó –con chicos de Olimpo y del Barrio Municipal-, crearon grupos de Whatsapp con madres, padres y adultos tutores. “Pensamos que era un buen momento para reactivar esta vía de comunicación, armamos un solo grupo con adultos de los dos barrios. Y les contamos que nos empezaron a llamar panaderías que tenían algunas cosas, entonces íbamos a dar una vueltita por el barrio, que la idea era tratar de no tomar contacto, hablamos bastante sobre las medidas de protección y de cuidado. Hicimos una primera recorrida para ver cómo estaba la cosa”, explicó.
En este sentido, puntualizó que “nos encontramos enseguida con que la cuarentena vivida en el barrio no es la misma que la que puede vivir la clase media, por decirlo de algún modo”.
Pudieron observar que había muy buen acatamiento de las medidas. “Ya se había decretado el aislamiento preventivo y obligatorio para todos. Mucho de lo que sucedía era por cuadra, entre vecinos comparten las veredas, los patios, hay como una cierta circulación que tiene que ver con la vida barrial”, describió.
Es un modo de vida comunitario. Valoró que “no nos encontramos con el panorama que podría haber sido la canchita llena o muchos andando en bicicleta por las calles. Al contrario, estaban en sus casas o veredas”. 
 Dimensiones
¿Cómo nos mantenemos cerca? El interrogante estuvo en el centro de las conversaciones de Puentes en la Infancia. Se percibía que la interrupción de las clases presenciales y el aislamiento “iba para largo”.
Realizaron nuevas recorridas en los barrios y activaron “un grupo de mujeres con el que trabajamos en el barrio a la mañana. Es el encargado, en un espacio de cocina, de hacer las meriendas. Silvia, la tallerista de cocina, una mujer maravillosa de Villa Italia que trabaja con nosotras, empezó en su casa a hacer torta, panes rellenos, de todo. Le llevamos todos los elementos”.
A partir de allí, se comenzó a distribuir “entre los chicos y sus familias no a diario. Juntábamos y llevábamos para algunos días”.
Se generó una red, familias de los miembros de Puentes y amigos también se sumaron a colaborar y dar una mano. Verónica Urbieta destacó que “hay algo muy mágico, aparece esa red de apoyo y acompañamiento que en lo cotidiano es más invisible”. 
El apoyo alimentario estaba funcionando y también la actitud sanitaria de cuidarse por parte de las familias, quedarse en casa, preservar la limpieza. Por esta razón, “pensamos entonces también en lo que tiene que ver con nuestro espacio y armamos el dispositivo que llamamos Puentes en Casa”.
Subrayó “queríamos como tener bastante clara esta tercera dimensión: está la salud, la alimentación y después la otra es la del juego y el tiempo libre, que es todo un tema”.
Cajas mágicas 
Otro aspecto a tener en cuenta es que en el barrio la virtualidad y conectividad “no funciona del mismo modo”. Entonces surgió la idea de “armar unas cajas mágicas, gracias al pedido y la colaboración de un montonazo de gente”.  
Para lograrlo, hicieron una lista de “materiales que puede haber en algunas casas, para hacer cosas plásticas, artesanías, collares, pulseras, para dibujar, pintar, cuestiones recicladas, envases, latas, frascos, hilos, lanas, telas, papeles. Lo difundimos entre amigos y conocidos, recibimos mucha colaboración. Juntamos gran cantidad de materiales y tuvimos la primera tanda de cajas”.
Es así que los chicos recibieron una serie de materiales y actividades no escolares, sino lúdicas. Propuestas para armar, construir, crear. Verónica señaló que “los profes, que son los talleristas del programa, a través de videos hicieron llegar distintas actividades de juego, música, deporte, cocina, baile. Eso circula a través de este grupo de Whatsapp y de las redes sociales”.
Al respecto, comentó que “las cajas llevan todas las actividades también escritas para quienes no tienen Whatsapp o no tienen acceso a lo virtual. No es un impedimento”. 
En la segunda entrega de cajas, se agregaron semillas del INTA “para que hagan almácigos en cada una de las casas”. Está previsto renovar los materiales cada quince días.
En una primera evaluación, Verónica expresó que “la estrategia está funcionando bastante bien, estamos muy contentas y contentos con esto, es una forma de sentirnos cerca y de seguir sosteniendo el vínculo, el lazo, con los niños y niñas, garantizar que de alguna manera se queden en su casa pero sigan jugando, acompañar un poco en esa situación a las familias”.
Infancias libres
Con satisfacción por el camino recorrido, Verónica dijo que “valoramos un montón lo que ha sucedido en este tiempo. La sensación es que a partir de las propuestas que les vamos mandando, los videos de los profes, la comunicación con ellos, hay algo que está instalado y funciona”.
Menciona como ejemplo que el profesor de Tambores hace un video con una percusión realizada con su propio cuerpo y “enseguida los chicos graban en su propio patio un video, sus mamas lo comparten. Con cocina y otras actividades pasa lo mismo”.
Para Puentes en la Infancia, resulta fundamental “que los niños jueguen, se diviertan y estén en contacto con estas herramientas, que son tan importantes como aprender a leer y escribir, como aprender a poder hacer los deberes en la escuela. También es importantísimo que se puedan expresar, jugar, vivir la niñez desde ese lugar. Seguir apostando a infancias libres y que puedan crecer con posibilidades, opciones, que hay muchas habilidades que tienen o pueden tener”. 
 Gratitud 
Es un trabajo, en definitiva, que fortalece lazos. Construye vínculos. Los fomenta. “Está buenísimo, en estas circunstancias que son adversas, en las que estamos lejos físicamente, la sensación es que nos encontramos muy cerca. El programa es justamente construir Puentes, se hace con el tiempo, sosteniéndolo y con la presencia”, expresó.
El equipo está “horas hablando y haciendo cosas para ver como cuidamos y acompañamos”.
El viernes y el sábado, concretaron una nueva campaña de alimentos. Verónica sostuvo, en el cierre de la entrevista, que “con la colaboración de toda esta gente, estamos preparando una estrategia de alimentos y artículos de limpieza. Van a llegar a todas las familias. Queremos agradecer y vamos a ir contando como sigue”. 

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HAY EQUIPO

En Puentes en la Infancia hay un grupo de trabajo que concreta las distintas iniciativas. 
El equipo técnico lo integran Celeste Coman, Verónica Urbieta, Yesica Ángeles y Sofía Buzzi. 
Mientras que los talleristas son Lorena Hedeergard, Melina López de Ipiña, Christian Vester, Gisela Vulcano, Ezequiel Suárez, Enzo Acosta, Nicolás Barbieri y Gastón Gochi. 
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EN EL AMBITO DE DESARROLLO SOCIAL

La ayuda alimentariA que se brinda a través de Puentes en la Infancia, tiene lugar en el marco del plan que lleva adelante la Secretaría de Desarrollo Social, a cargo de Marcelo León. 
 Con la propuesta Puentes en la Casa se llega a 38 familias, y de esta manera se abarca a alrededor de 80 niños y niñas. 
El área municipal mencionada se encuentra distribuyendo unas 1300 bolsas de mercadería por mes aproximadamente. Además da apoyo a cuatro comedores y a otras instituciones que venían entregando viandas como la Biblioteca Meister, El Parquecito y El Ejército de Salvación. 
En este contexto, clubes de servicio de nuestra ciudad están organizando junto con la Secretaría, una campaña para juntar alimentos, frazadas, ropa y abrigo para toda la gente de Tres Arroyos que lo necesite.  
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