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      “Se aprende a ver el valor real de las cosas”

      23 de abril de 2020 | 07:01
      “Se aprende a ver el valor real de las cosas”
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      En Azcuénaga 579, las persianas volvieron a ser levantadas. Al menos en el horario de 9 a 13. Después de un mes de inactividad obligada, debido a las medidas preventivas ante la pandemia de coronavirus, Samuel Sánchez retomó las actividades en su peluquería. Al igual que otros integrantes del rubro, que encuentran de esta manera un poco de alivio ante las restricciones económicas que impuso la situación sanitaria. 

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      Es una tarea que lleva adelante con el acompañamiento de su señora Coraly y de su suegra Alicia. “Estamos trabajando los tres juntos”, indicó. 
      En el diálogo con La Voz del Pueblo, recordó que “en el rubro peluquería estoy hace más de once años”, los últimos seis aproximadamente en el barrio de la Plaza del Arbol, primero sobre Isabel la Católica y luego en la dirección actual. 
      Con la pandemia y el inicio de la cuarentena, se estableció “un freno repentino para las peluquerías y en muchas otras actividades también. No se pudo trabajar de ninguna manera. Por una cuestión de salud, me parece perfecta la medida, para evitar lo que sucedió en otros países”. 
      Samuel comentó que “solíamos arrancar temprano a la mañana y hay días en que nos quedábamos hasta las diez de la noche. A veces pasa que estás todo el día. Tratábamos de no hacerlo siempre para disfrutar un poco de la familia”. 
      En marzo, se produjo una pausa. “Estos cambios hacen apreciar lo que realmente importa, uno aprende a valorar la vida y disfrutar de la familia, lo que a veces debido al trajín cotidiano no se puede hacer. Tiene su lado bueno estar en la casa, se disfruta más de estar con los hijos, con la pareja, que es la persona que uno eligió. El mayor problema es la economía, lo que todos sufrimos”, reflexionó. 
      En este sentido, dijo que “gracias a Dios a nosotros nunca nos faltó para comer. Hemos tenido personas que nos han preguntado si necesitábamos ayuda, no hizo falta pero estamos muy agradecidos. Más allá de esta circunstancia, a nivel económico nos afecta a todos”. 
      Se planteó una realidad complicada, sobre lo cual manifestó que “en la peluquería si no trabajás no tenés plata, recursos para vivir en lo cotidiano, sin considerar las cuentas por pagar y otros gastos mensuales”. 
      Con varios colegas, comparte un grupo de Whatsapp. “Nos vamos manteniendo al día con la información, es bueno para saber cómo se encuentra cada uno”, expresó. 
      En estas semanas de estar en su casa, percibió y pensó acerca de “lo difícil que es para muchos ganarse la plata de cada día. Se aprende a ver el valor real de las cosas, a veces trabajando vas comprando, teniendo, no mirás el costo, y cuando el dinero no está se ve de otra manera. Tenés tanta plata y hay que hacerla durar no sabes cuánto tiempo. Por ahí uno se pone un poco más en el zapato de gente que la pelea día a día para subsistir”. 

      Amistad 
      Con satisfacción, Samuel destacó que “la gente siempre está en contacto para preguntar si precisamos algo y ahora para pedir un turno. El otro día leyendo la nota de mi colega Juan (publicada por este diario el domingo último), es cierto lo que dice, nosotros tenemos mucho trato con las personas y entonces se forma una amistad con el cliente”. 
      Cuenta que “a veces pasa que circunstancialmente van a otra peluquería, pero uno los sigue viendo en la calle, charlando, conversando y llevando una relación de amistad. Entonces hay un preocuparse por el otro y es recíproco”. 
      Por esta razón, “lo que más se extrañó fue el trato social. Mientras trabajamos, siempre conversamos y compartimos así un momento con quienes concurren”. 
      La apertura en media jornada hace posible “recibir a personas que siguieron con sus actividades y necesitan tener el cabello corto, como el personal de salud o los trabajadores que venden alimentos, así como otros vecinos”. 
      La organización se realiza por turnos y siguiendo “las indicaciones que nos piden. Tenemos un recipiente con agua y lavandina y una esponja para desinfectar el calzado. Hay alcohol en gel y al 70 por ciento; trabajamos con barbijo, máscara, nos higienizamos las manos de manera permanente, le ponemos alcohol a los elementos de trabajo, limpiamos las sillas”. 
      Gestos 
      El jueves 30 del presente mes y luego todos los jueves de mayo, Samuel le hará un corte de cabello a quien lo necesite y no pueda pagar, debido a las circunstancias que se están viviendo. “No es un artículo de lujo pero tampoco de primera necesidad, si la persona no está en condiciones de acceder está bueno que pueda hacerse un corte de pelo”, sostuvo. 
      Lo pensó en primer término para trabajadores del Frigorífico Anselmo y de la ex Laso. Pero luego decidió hacerlo extensivo a quien pueda hacerle falta y ocasionalmente no disponga de los recursos. Para ello, deben llamar y solicitar un turno al teléfono (2983) 511068. 
      “Es un ida y vuelta. La gente está empezando a ver el valor de la vida, más allá de la economía”, subrayó. Y agregó: “Está bueno, cada uno en lo que puede, hacer un aporte. Hubo gestos muy buenos, un cliente me dijo ‘te voy a dejar pago un corte para quien no pueda’ y no quiso aceptar que le devuelva la plata. No es la idea, busco solidarizarme yo mediante mi oficio, pero dejó el dinero de corazón y es muy valioso lo que hizo”. 
      Se trata, nada menos, que “hacer un bien a otro. Quien ahora no puede y se estaba cortando el pelo en su hogar, que pueda ir a la peluquería como ocurría antes de la pandemia”.   
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