95 años de tranquilidad y confianza
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San Francisco de Bellocq arribó el pasado lunes a un nuevo aniversario, sus pobladores en el marco de la celebración, felices de su vida en la localidad, destacan la tranquilidad, confianza y naturaleza que implica su vida en dicho pueblo
La posición del sol marcaba las 10 de la mañana en San Francisco de Bellocq y a pesar de ser un día especial por el aniversario número 95 desde su fundación, las entradas y calles principales de la localidad mantenían una paz característica para cualquiera que haya transitado alguna vez al paso por la localidad.
En un acto sencillo pero emotivo, la historia fundacional de San Francisco de Bellocq está presente en cada uno de sus habitantes, desde sus maestras que trabajan de forma exhaustiva por mantener vivo el fuego inicial del pueblo hasta comerciantes o funcionarios de la localidad. Dicha llama se mantiene viva en los más pequeños, quienes brindaron un emocionante poema haciendo hincapié en las virtudes del pueblo, como lo son la tranquilidad característica: “Poder ir caminando desde la escuela a nuestras casas, ir a jugar a las plazas y la belleza de lo natural”.
Al servicio de la honestidad
Los vecinos son protagonistas principales de la historia de San Francisco de Bellocq, muchos involucrados en actividades sociales y otros con un fuerte componente histórico en sus familias que recuerdan ser los primeros en poblar los terrenos.
En dialogo con algunos vecinos, uno de los destacados fue Gerardo Chedrese, encargado del local Casa Chedrese en el cual cada belloquero acude para comprar lo que le sea necesario en el día a día. “Nos conocemos todos, me preguntan a mí por mi familia y uno termina preguntando también, porque los vecinos somos muy unidos. La gente es muy solidaria, siempre pendiente de ayudar a algún vecino”, confesó Chedrese.
Consultado sobre alguna anécdota, Gerardo contó una referida a su padre, quien hace 50 años en el negocio ofrecía un sistema a los clientes de la ciudad con una libreta de crédito, en la cual se anotaba lo consumido y se pagaba a final de la cosecha. “Había un señor de apellido Verkuyl, que mi papá le pasó la cuenta en marzo, el hombre le pagó y volvió a los días para decirle a mi padre que se había equivocado, él pensó que le había cobrado de más, pero Verkuyl le confesó que le había cobrado de menos”, recordó en un gesto que habla de la honestidad de los belloqueros.
Chedrese además de ser un vecino reconocido, fue delegado durante 20 años de la localidad. “Logramos que la gente pare de emigrar a Tres Arroyos y además conseguimos que quieran venir a San Francisco, fueron 20 años de crecimiento”, expresó.
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Elegir la tranquilidad
Entre los vecinos destacados por este medio, se encuentra Federico Barroso Lelouche, uno de los integrantes de la Comisión de la Biblioteca Popular, quien destacó la asistencia de los niños a dicho espacio. “La vida en un pueblo tiene que ver con volver a lo sencillo, en un contexto en el que la sociedad plantea una vida más acelerada”, sostuvo.
Entre los hábitos que adquirió en San Francisco destacó: “Hay algo que lo hacemos con mis hijos, salimos a buscar plantas medicinales al costado del camino, vamos caminando de nuestra casa a la escuela y hay manzanilla que uno cosecha y puede tener té para todo el año o diente de león, entre otros yuyos”.
Muchos pobladores eligen la vida en Bellocq por su tranquilidad, como es el caso de Pablo Asserquet, integrante de la Comisión de Bomberos Voluntarios, quien se encuentra en el pueblo “hace 31 años, me mudé desde Tres Arroyos y me gustó el pueblo, la gente y su calidez”.
Muchos padres prefieren ambientes tranquilos para la crianza y crecimiento de sus hijos, por tal motivo, en diálogo con María Angélica Chamús, directora de la Escuela Primaria, destacó que “la vida en San Francisco es tranquila, la visión desde afuera es de aburrimiento pero la realidad es que no es así. A su vez los chicos pueden andar solos en la calle, tienen cierta libertad que en las ciudades se ha perdido “.
El compromiso comunitario, en sinergia con la tranquilidad y seguridad que brinda San Francisco de Bellocq.
