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Veinte años de un nombre propio en lubricantes y repuestos para autos

Años de esfuerzo le llevaron a Cristian Camus hacer real en Tres Arroyos su anhelo de tener una casa de repuestos para vehículos. Después de una primera experiencia en la provincia de San Luis, proyectó en la ciudad la instalación de un comercio como en el que trabajó en la zona serrana, pero donde ganaba muy poco como empleado. 

El paso previo fue Lubricentro 9 de Julio. Como él mismo dice resultó ser una marca registrada con la que durante años “podía vivir, pero no tener mayores expectativas”. 
Por eso no dejó de mirar hacia adelante, y eso implicó asesorarse sobre el futuro de los fierros. 
“En el rubro en que trabajaba –repuestos- era imposible poner uno por los costos. Así que me vine para acá pensando en que iba a poner otro negocio, no sabía qué, pero iba a ser referido a la parte de repuestos del automotor”, dijo Cristian para recordar en el punto en el que se encontraba cuando decidió hacer el intento en Tres Arroyos. 

“En ese momento la poca plata que junté era para poner un lubricentro. Así empecé. Comencé en 9 de Julio -justo acá enfrente- estuve unos seis años. Estuve once en Castelli, y ahora llevo casi tres años acá (dos años y seis meses). Llevo 20 años en total”, repasó rápidamente. 

Pero reconoce que le llevó “un tiempo” hacerse de una marca, como la de Lubricentro 9 de Julio. “La hice a base de publicidad y horas de trabajo. Trabajé sábados todo el día, durante 17 años ininterrumpidamente, los domingos a la mañana y los feriados. Los únicos feriados en los que cerré fueron el 1º de enero y el 25 de diciembre”, afirmó. 
Convertido desde hace tres años a esta parte en Camus Repuestos, trabaja todos los feriados, los sábados, pero no el domingo. 
 Mientras comenzó la transición del lubricentro a casa de repuestos, se puso como norte cubrir las necesidades de un mercado que comenzaba a diversificarse. “Se venía la parte de inyección y se empezó a agrandar tanto el mercado, que me hizo pensar que el futuro eran los repuestos”, dijo. 
“Para convertir el lubricentro en una casa de repuestos me costó un montón”, expresó. Fue entonces que detrás del asesoramiento que buscó con mecánicos y tras apostarle a la inyección, comenzó a proveerse de “baterías, bombas de nafta, electricidad, suspensión, radiadores, embragues de autos y camionetas, juntas, motor, para todas las marcas. Todo ha costado sangre sudor y lágrimas”, reconoció con la satisfacción de verse ahora firme en el rubro desde el cual sigue mirando hacia el futuro, donde se encuentran los autos eléctricos, y hacia el cual comenzará a proyectarse. 
El actual contexto de pandemia por Covid-19 encontró a Camus Repuestos “bien parados, porque siempre compre mercadería para tener. En el momento en que no entregaban mercadería yo tenía”, explicó. 
También valoró que ha podido trabajar más días que otros negocios, por lo que está agradecido. Solo admitió que implica un desafío adicional definir precios en el actual contexto, un ámbito en el asegura que trata de estar “siempre competitivo”. 
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