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Tres Arroyos, JUEVES 18.04.2024
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Volver a empezar

Para Darío Hiriart esto de la pandemia fue, como para muchos, volver atrás. Es que el músico y sonidista tresarroyense, guitarrista integrante de Plan B, se había ido a vivir a La Plata. 

“A estudiar y a trabajar. La idea era técnico en grabación, audio, porque este año abrieron una carrera en la Universidad de Bellas Artes en la que está el Cana San Martín (un conocido sonidista). Me había ido para allá en febrero, alquilé departamento y aguanté hasta mayo, cuando me volví. En La Plata trabajé bien porque conocí a un montón de sonidistas, laburé durante todo febrero muy bien. Allá hay más megaeventos, empresas de sonido más grandes, una verdadera oportunidad de crecimiento”. 
Cuenta que las posibilidades laborales en esa ciudad fueron muchas, porque durante la semana hay eventos todos los días. “Trabajé un martes o un jueves, que acá, nunca. Además hay un grupo de sonidistas que se comunican vía WhatsApp, desde una bailanta, un casamiento por decirte de algunas cosas”. 
Reconoce que en La Plata hay empresas grandes de sonido, trabajadores independientes, gente que lo hace en lugares fijos y hay otra que se vincula a través de este grupo. De esta manera, como dice Hiriart, “tan pronto te ponés de acuerdo, podés trabajar cualquier día de la semana. Es freelance pero son muchas las posibilidades; por ejemplo un día estuve en un casamiento y al otro en un bar que tenía todo armado y sólo llegué para mover perillas. A la semana siguiente fui a una bailanta -cuenta entre risas-, agarraba lo que sea”. 

La pandemia, la vuelta 

Pero con todo esto del Covid-19 la situación en La Plata se puso más que complicada. “Había que tener permiso de circulación, al punto tal que salvo ir a la panadería o el almacén de barrio, para comprar en los súper era por pedido y pago con tarjeta. Eso me estaba haciendo mal, el no trabajar, estar tan aislado, no conocer gente también fueron cosas que complican”, más aún cuando él se había propuesto estudiar y trabajar. 
Ahora, Darío al volver tuvo que recomenzar nuevamente. “Estamos con un proyecto de Mariano Mascioli, el del autocine que está haciendo en Copetonas. Me enteré a través de este grupo de WhatsApp de sonidistas platenses, fíjate que cosa buena los contactos. Estoy en el equipo de trabajo así que por ahora le vamos a meter con eso. La diferencia con La Plata es que allá lo empecé a pensar como que acá iba a tener un poco más de trabajo y mejor vida, yo llegué cuando estábamos en fase 4. 
Recuerda que ni bien llegó a su casa en Tres Arroyos pudo ir a visitar a un amigo, “algo que en La Plata era imposible porque estaba en fase 1. Ni a la esquina podía salir”. 
 Además, en el fondo de la casa de sus padres, tiene armado el estudio de grabación. “Acá puedo seguir trabajando, es un poco volver atrás y recomenzar lo que venía haciendo hasta enero. Tengo muchos laburos pendientes porque siempre me dediqué a grabar discos. Tengo trabajos de discos que venía grabando para otra gente, estoy terminando algunos y comenzando otros nuevos”. 
Mundos diferentes 
 Reconoce que por la situación de fase 5 acá la gente puede ir a su casa a grabar casi sin ningún problema; en La Plata era todo muy diferente. Allá quienes querían grabar algo le decían si lo podían hacer con el celular “y después en tu casa me lo mezclás. Si bien hay teléfonos que están muy buenos y podés grabar una voz, pero no se puede todavía con calidad para que salga perfecta”. 
La realidad que vivía Darío en La Plata es muy diferente a la de esta ciudad. Sigue en contacto con el grupo de sonidistas platenses y cuenta el caso de uno que dejó el lugar donde vivía para irse a instalar en el galpón donde tiene sus equipos. “Fui a tomar mates una vez a ese lugar, casi media manzana. Entré a recorrer el galpón, tremendo la cantidad de equipos; este muchacho me contaba que había dejado de pagar el alquiler de su casa para instalarse ahí. Estaba medio alejado del centro pero pagaba cincuenta mil pesos por mes, en ese galpón se preparó un bañito, armó una habitación y ahí se quedó. Imaginate que esta persona tenía toda su vida allí, él compra, vende y arma equipos; vi una consola que debe estar en cuatro millones de pesos. Si esto lo vendiese en este momento no lo recupera más”. 

Las bandas, el futuro 

 Una de las actividades que Darío hacía en nuestra ciudad era trabajar con las bandas. “Si bien esto es viejo yo empecé a trabajar de manera particular con las bandas; iba a los ensayos, escuchaba como sonaban, me preparaba una lista, viajaba con la banda y era el operador. Ellos me contrataban por esa noche, lo empecé a hacer con Arlequines, después con La Cumbiamba con quienes anduvimos bastante en el verano. Esta bueno porque antes era de otra forma. Con Arlequines pasó esto, ellos fueron a grabar el disco conmigo y después los acompañé a todos lados porque la idea era que sonase igual tanto en el estudio como el vivo. Esa es nuestra labor”. 
En el final Darío reconoce que haber llegado a este punto lo obligó en muchos aspectos a reformularse. “Mi idea de haberme ido a La Plata era para mejorar en lo que hago desde 2006, esto de la compu, los micrófonos, el secreto de cómo grabar lo más profesional posible. No se dio, pero bueno ahora veremos cómo reconvertirme acá y a hacer lo que hasta ahora. Después… ‘cuando pase el temblor’ veremos”, dice reflejando algo -por su presente con Plan B y el Tributo a Soda- que conoce más que bien. 
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