A la cima del país, pero en familia
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María Saavedra y Guillermo Rossotti dejaron de lado la vida corporativa para crear su propia pyme familiar, la reconocida empresa olivícola Rumaroli. Su aceite es de los más galardonados del mundo, y se posicionó como el mejor de todo el país. La Voz del Pueblo visitó el lugar donde todo comenzó, la Finca Garbo, para conocer su historia
Por Juan Falcone
Un sueño y un proyecto que nació en Tres Arroyos, y voló tan alto que lidera los rankings mundiales. Una pyme familiar, que se puso N.º 1 a nivel nacional. Se trata de la Finca Rumaroli, empresa olivícola de Guillermo Rossotti y María Saavedra.
La zona olivarera de nuestra región está situada en Coronel Dorrego, pero en el partido de Tres Arroyos comenzó esta pujante empresa con la Finca Garbo -uno de los tres ejes productivos de Rumaroli- ubicada en el kilómetro 531 de la ruta 3. En Coronel Dorrego, la Finca Rumaroli se encuentra en el kilómetro 591 y la Finca La María, en el kilómetro 611 de la misma ruta.
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Rossotti y Saavedra, él contador y ella analista de sistemas, dejaron el mundo corporativo para buscar un rumbo juntos, creando un proyecto familiar que escaló a niveles inimaginables. “Llegamos en el 2015 a iniciar este proyecto, compramos nuestras primeras 100 hectáreas en el partido de Tres Arroyos, con la información que teníamos, que el aceite de oliva extra virgen que se producía en la zona era de alta calidad, pero no mucho más. Sin experiencia, con una curiosidad muy grande por explotar esta posibilidad y así fue que plantamos nuestras primeras 13.000 plantas. Hoy en día tenemos 75.000 plantas en Finca Garbo”, explicó Guillermo.
Pero, ¿cómo fue el camino para llegar hasta acá? Siendo la primera generación de sus familias en poder terminar los estudios universitarios, la vida los unió en principio, y cuando llegaron las ganas de volver al interior de la provincia de Buenos Aires, se aventuraron con el objetivo de montar su propia empresa familiar: “Fruto de ese esfuerzo que hicieron nuestras familias para nosotros podamos lograr nuestro objetivo, es que también nosotros tenemos esa fortaleza para dar un poquito más. En esa búsqueda hemos trabajado en empresas multinacionales, que nos llevaron a estar en algunas partes del mundo, una de ellas Costa Rica, donde nos conocimos. A nosotros siempre nos atrajo esto de volver a nuestras raíces, ahí llegamos a Tres Arroyos, con otro emprendimiento que fue el que nos dio la posibilidad de comenzar con el olivar. Y acá estamos hoy, con un camino ya recorrido. Con muchos fracasos, más de lo que se ve de los éxitos, pero de eso se aprende mucho”.
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Crecimiento
Uno cuando ve los frutos del trabajo, con la cantidad de toneladas que producen, no cree que todo comenzó por una idea, que tuvo años de trabajo y de paciencia para que de sus primeros resultados: “La primera vez que ves que plantaste una planta de 50 centímetros y que tenés que esperar cuatro o cinco años para que salga fruta. Esa espera lleva a un aprendizaje, una atención que cuando vimos las 13.000 plantas acá, nos preguntábamos ¿Saldrá algo de esto? Y la verdad no lo sabíamos”.
Con la experiencia, sumaron certezas y ya corroboraron que el producto es bueno, pero esos primeros años fueron de mucha incertidumbre: “Teníamos que esperar 4 años, en este tiempo aprendes a gestionar, cómo hacerlo agronómicamente, ahora que estamos realizando nuevas plantaciones y ya conocemos que sale, la ansiedad un poco bajó, pero son procesos largos”.
Lo que catapultó el reconocimiento nacional e internacional de sus productos fueron los concursos, donde obtuvieron en principio buenas distinciones a nivel nacional, y rápidamente se posicionaron muy alto en los certámenes más importantes en todo el mundo: “Empezamos con una pequeña experiencia que nos presentamos en un evento en Buenos Aires y ahí salió un primer oro. Al año siguiente, seguimos haciendo los aceites de siempre, pero identificamos cuáles eran los principales concursos, en Italia, Japón, Jerusalén y Londres y a partir de ahí se nos dan los premios de oro, de platino o en este caso por segundo año consecutivo hemos salido el mejor aceite de oliva extra virgen de Argentina”.
Del galardonado aceite de Rumaroli y Garbo, los especialistas distinguen aspectos valiosos. “A grandes rasgos desde el punto de vista perceptivo para quienes catan los aceites en nariz y en boca, distinguen aromas y gustos. Entonces, una de las características principales es que hay un equilibrio entre el aroma y el gusto, son parecidos y tener un aceite equilibrado en particular es algo que se destaca”, explicaron.
Mientras que a nivel objetivo, la zona donde se produce, a comparación de otras regiones, tiene mejores propiedades: “Hay elementos objetivos que son químicos, a través de análisis que se hacen en laboratorio y hay uno en particular que es el ácido oleico, donde están reunidas las principales características y beneficios del aceite de oliva, esto ya es genérico de la zona, en Cuyo, ronda entre el 50 y 55% este parámetro, y en el caso nuestro está cercano al 80%. Lo cual le da una virtud más grande al aceite y una mayor durabilidad en el tiempo”.
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Legado
Parte del camino que han tomado Guillermo y María también va acompañado por una decisión familiar, ya que comenzar con su propia empresa, les permitió pasar más tiempo con sus hijos: “Una de las cosas que hemos intentado, y creo que lo hemos logrado, es un equilibrio donde le ponemos muchas horas a nuestros emprendimientos, pero también muchas horas en nuestros hijos y nuestra familia. Ellos esos lo ven y lo sienten y desde chiquitos venían y nos acompañaban todo el tiempo”.
Por más que ambos hijos hayan mostrado interés en el rubro familiar, tanto Guillermo como María coincidieron en que van a apoyar cualquier decisión que tomen: “Sabemos que si ellos el día de mañana deciden tomar otro rumbo, nosotros los vamos a respetar, si quieren ser astronautas lo harán, pero no creo porque realmente quieren mucho este proyecto. Tampoco nos hemos dedicado a darles el mensaje verbalmente, ellos nos han visto actuar, elaborar, nos han visto renegar, estar contentos. Creo que internalizaron lo que hicimos”, concluyeron.
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PROXIMAMENTE EN GARBO
El primer vino hecho en Tres Arroyos
Guillermo y María confirmaron que la plantación de vid que iniciaron hace 4 años les permitirá pronto iniciar la venta
Tal como hicieron con los olivares en el distrito de Tres Arroyos, darán el primera paso en la nueva producción de vinos. Con los primeros viñedos en Tres Arroyos, a fines de este año comenzarán a comercializar el primer vino hecho en nuestra ciudad.
“Nosotros plantamos hace cuatro años y medio. Además del primer olivar, tenemos también el primer viñedo de Tres Arroyos. Plantamos variedades Chardonnay y Pinot Noir. Para este verano van a estar las primeras partidas disponibles a la venta comercialmente”, confirmó en exclusiva Rossotti.
Van a sacar a la venta vinos Pinot Noir y Chardonnay, y también habrá diferentes variedades, que buscarán comercializar tanto en el mercado local como en sus puntos de venta en la región. Esta plantación se encuentra únicamente en Garbo, “tenemos 15.000 plantas de vid. Todavía falta confirmar el nombre, pero entre el mes de noviembre y diciembre, estimamos que ya va a estar en el mercado”.
