Apolonio respondió las inquietudes ante el Concejo por la ola de robos
El secretario de Seguridad brindó explicaciones en el Concejo Deliberante tras la inusual ola de robos coordinados a empresas, defendió su gestión apoyado en una baja estadística del delito, expuso la grave crisis presupuestaria que afecta el patrullaje, la impotencia institucional frente a la delincuencia juvenil reiterada y la urgencia de coordinar un plan preventivo ante las fuertes alertas climáticas
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El pasado fin de semana, la ciudad de Tres Arroyos se vio sacudida por un hecho delictivo que rompió con la matriz habitual de la inseguridad en el distrito: cinco robos simultáneos y coordinados a diferentes empresas. Este episodio, que encendió rápidamente las alarmas de la comunidad y del sector comercial, motivó la urgente comparecencia del secretario de Seguridad municipal, Juan Apolonio, ante la comisión de Obras Públicas y Seguridad del Honorable Concejo Deliberante.
La reunión congregó a un amplio espectro de la política local, evidenciando la magnitud de la preocupación. Estuvieron presentes los ediles Adolfo Olivera, Facundo Elgart y Patricia Zurita (Fuerza Patria); Marcelo León, Roxana Calvo, Rocío Fernández, Mariano Hernández y María Saavedra (Movimiento Vecinal); Omar Bartneche, Ignacio Schena y Eduardo Giordano (La Libertad Avanza); Carlos Avila (Nuevos Aires); Cecilia Del Águila (Coalición Cívica ARI); Gustavo Moller (Unión y Libertad) y Vanesa Piacquadío (Integridad).
El modus operandi de los robos
La Comisión cedió la palabra en el inicio al funcionario para desglosar la "situación inédita" vivida. Según relató Apolonio, la seguidilla comenzó el domingo por la mañana y evidenció un preocupante nivel de inteligencia previa por parte de los perpetradores. "Lo más llamativo es que no se registró ningún aviso a la policía, ni de las empresas de alarmas ni de vecinos que hayan advertido movimientos extraños. No existió una alerta temprana, y es una modalidad que no hemos visto en otras ciudades en los últimos meses", explicó.
A pesar de la logística profesional empleada —ingresando por los techos o violentando cercos, puertas y ventanas—, el botín resultó escaso, impidiendo a los delincuentes alzarse con grandes sumas de dinero. Como factor común en cada objetivo, los ladrones se llevaron los equipos DVR (grabadores de video digital) para borrar sus rastros, salvo en un caso que no lograron extraerlo. Ante la presión de los concejales por el material de las cámaras de monitoreo municipal, Apolonio fue cauteloso: confirmó que los vehículos utilizados están identificados, pero prefirió resguardar los detalles para no entorpecer la investigación judicial en curso.
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Recursos limitados y debate estadístico
El interrogatorio giró luego hacia la disponibilidad de recursos humanos y materiales. El secretario detalló que el distrito cuenta con 170 efectivos policiales, pero reconoció una falencia estructural: una gran parte de este personal cumple tareas administrativas, lo que diezma drásticamente la presencia disuasiva en las calles. Esta situación, subrayó, escapa a la órbita municipal ya que depende de las directivas del gobierno provincial.
En este marco, el funcionario esgrimió estadísticas para defender su gestión, destacando una caída en el delito general. Precisó que, en el período de enero a julio, los casos bajaron sostenidamente: de 518 en 2024, a 318 en 2025, hasta llegar a 240 casos en el corriente año 2026. Además, remarcó un descenso en los robos contra la propiedad durante agosto en comparación con los últimos tres años, y valoró el fortalecimiento de la Patrulla Urbana municipal, que pasó de tener apenas 5 empleados al inicio de su gestión en 2023, a 22 agentes en la actualidad y 4 móviles con cámaras.
Sin embargo, los números no apaciguaron las críticas. El bloque de La Libertad Avanza se enfocó en los reiterados episodios de abigeato y la alarmante desprotección del sector rural. Fue en este punto donde quedó al desnudo la severa crisis logística de las fuerzas de seguridad. La falta de patrullaje preventivo fue atribuida por Apolonio al exiguo presupuesto que llega desde la Provincia, fijado en 18 millones de pesos mensuales, y a los 30 millones de pesos que el Municipio dejó de percibir por parte de Nación.
Los ediles opositores denunciaron situaciones límite, señalando que, debido a estos recortes, algunos patrulleros reciben apenas seis litros de combustible diarios. El secretario justificó la situación apelando a una "reestructuración estratégica del gasto": explicó que ante la escasez de fondos se prioriza arreglar la tapa de cilindros de una camioneta —cuyo costo supera el millón de pesos— antes que recargar el gas de los aires acondicionados, para garantizar así la operatividad mínima de la flota.
Delincuencia juvenil: un sistema impotente
Uno de los momentos más álgidos de la jornada giró en torno a la delincuencia juvenil, responsable de un repunte estadístico en junio y julio. Apolonio ilustró la impotencia institucional relatando el caso de un adolescente responsable de decenas de ilícitos (robando motocicletas y tanteando vehículos) que, al ser derivado al área de salud mental y psiquiátrica, simplemente se retiró del lugar al negarse a ser internado.
Frente a este complejo escenario, los presentes coincidieron en la urgencia de repensar la "corresponsabilidad institucional". Quedó claro que ni la Secretaría de Seguridad ni la Policía pueden actuar en soledad; se requiere respaldo jurídico y un compromiso activo de las escuelas y los gabinetes sociológicos para contener a menores que, en casos excepcionales, acumulan más de cincuenta intervenciones delictivas.
Alerta climática y plan de contingencia
Posteriormente, la comisión cambió drásticamente de eje, pasando de la seguridad ciudadana a la prevención civil ante la inminente primavera. Los pronósticos meteorológicos encendieron una luz de alerta: se espera un incremento de precipitaciones del 30% en octubre, 70% en noviembre y un crítico 90% en diciembre.
Para mitigar los impactos, la cartera presentó un mapa topográfico de riesgo de Tres Arroyos que identifica las cotas y niveles de absorción. Este esquema previene que acumulaciones superiores a los 25 milímetros por hora provocarán el colapso de zonas específicas. Como respuesta, ya se planifican tareas de limpieza de alcantarillado, notificaciones a propietarios por el riesgo de caída de árboles de gran porte (especialmente pinos y eucaliptos) y el reacondicionamiento de centros de evacuación, los cuales contarán con sistemas de comunicación radial autónoma ante eventuales cortes de energía eléctrica.
La convocatoria finalizó abordando una deuda pendiente que afecta la operatividad del sistema: la crisis de incentivos del personal. Se expuso que los agentes de tránsito y seguridad perciben salarios insuficientes frente a la alta exposición y el riesgo de agresiones que enfrentan en la vía pública. Esta realidad salarial, sumada a las limitaciones logísticas, configura un cuadro sumamente complejo que el municipio deberá sortear para dar respuesta a las crecientes demandas de la comunidad.

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