Bélgica goleó 4-1 a EE.UU. con autoridad y ya piensa en España
MUNDIAL 2026
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En una noche donde la jerarquía colectiva pesó más que el empuje del anfitrión, la selección de Bélgica dio un auténtico concierto de efectividad al golear por 4 a 1 a Estados Unidos en el Estadio de Seattle. Con una actuación descollante de Charles De Ketelaere, autor de un doblete, los Diablos Rojos sellaron su pasaporte a los cuartos de final del certamen, donde ya los espera la siempre temible España, en lo que promete ser un duelo de titanes.
Desde el pitazo inicial, el conjunto europeo dejó en claro sus intenciones. Apenas al minuto de juego, Timothy Castagne capitalizó un rebote en el área y exigió una notable respuesta del arquero Matt Freese. El aviso no fue en vano: a los 8 minutos, tras una precisa asistencia de Raskin, De Ketelaere aprovechó los desajustes de la zaga norteamericana para definir con jerarquía en el centro del área y decretar el 1-0. Bélgica era el dueño absoluto del mediocampo ante un rival arrinconado.
Sin embargo, el trámite sumó dramatismo a los 17 minutos cuando Amadou Onana sufrió una preocupante lesión en su rodilla al caer en una disputa aérea, obligando al DT belga a mover el banco e ingresar a Hans Vanaken. En el peor momento de la visita, llegó la reacción norteamericana. A los 30 minutos, Malik Tillman ejecutó un potente tiro libre que, desvío mediante en la barrera, dejó sin opciones al arquero belga para estampar el 1-1.
Poco le duró la alegría a los dirigidos por Mauricio Pochettino. Tan solo dos minutos después, a los 32, Charles De Ketelaere reapareció con un impecable cabezazo por encima de los defensores tras un centro cruzado, firmando su doblete y devolviendo la ventaja a Bélgica. Antes del descanso, Freese salvó milagrosamente a EE.UU. tras un córner, sosteniendo un resultado que al término de la primera etapa ya justificaba el dominio europeo.
El complemento inició con los estadounidenses adelantando líneas, intentando equilibrar las acciones con el ingreso de Sebastian Berhalter por Christian Pulisic. Pero a los 56 minutos, un grotesco error de Matt Freese sentenció la historia. El arquero local calculó mal, salió del área chica de forma desprolija y le regaló el balón a Hans Vanaken, quien con total tranquilidad remató a media potencia para establecer el 3-1.
A partir de allí, Bélgica replegó sus líneas de manera inteligente y apostó a la contra. Pochettino quemó sus naves mandando a la cancha a Ricardo Pepi por Tyler Adams tras la pausa de hidratación, y aunque los locales empujaron con orgullo mediante ráfagas de Folarin Balogun y el propio Berhalter, la solidez defensiva belga fue inquebrantable. Ya en tiempo de descuento, con el rival completamente volcado al ataque y desprotegido, los Diablos Rojos asestaron el golpe de gracia definitivo para sellar el abultado 4-1.
Bélgica acaricia el sueño del título con un fútbol práctico y contundente. Ahora, el horizonte asoma complejo pero sumamente estimulante: España será el próximo escollo en los cuartos de final, en un partido que paralizará al planeta fútbol.

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