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Braian Anta fue condenado a 4 años y 6 meses por la muerte de Roberto Pissani

(archivo)

 

La Justicia Criminal de Tres Arroyos condenó a 4 años y seis meses de prisión a Braian Nahuel Anta (27), tras hallarlo penalmente responsable del delito de “homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de vehículo motor calificado”, en perjuicio de Roberto Pissani, quien falleció a raíz de las heridas sufridas en el accidente ocurrido en la madrugada del 28 de octubre de 2021 en nuestra ciudad. Una sentencia que, por ser en primera instancia y ante la inexistencia de antecedentes en el imputado, no será de prisión efectiva hasta que lo ratifique una instancia superior, consideró probada la autoría del más grave de los delitos por los que Anta fue al banquillo de los acusados, aunque no ocurrió lo mismo con el “abandono de persona agravado”, una imputación en concurso ideal que, tal como lo explicó posteriormente el fiscal de Juicio, el doctor Gabriel Lopazzo se dificultaba probar ante la presencia de un testigo que auxilió a la víctima poco después de que sea atropellado por la camioneta que conducía Anta.

 

El fallo, que fue leído por el Secretario del Tribunal Oral Criminal de Tres Arroyos, el doctor Santiago Martínez, fue resuelto por el juez Christian Yesari, en su carácter de magistrado subrogante del órgano judicial tresarroyense, quien presenció el trámite judicial on line, al igual que la defensa del imputado, en un estudio jurídico de nuestra ciudad.

 

En su parte resolutoria, el dictamen del doctor Yesari sostiene que, “el día 28 de octubre de 2021, siendo aproximadamente las 4.51 de la madrugada, una persona de sexo masculino mayor de edad, conduciendo un vehículo marca Fiat Toro, dominio AB306SU, a una velocidad de al menos 70 km/h, en un sector donde la máxima permitida es de 40 km/h, se desplazaba por la calle Colón en sentido ascendente, instante en el que, al arribar con la intersección de la calle Pedro N. Carrera, embistió con el sector frontal derecho de su vehículo, al señor Roberto Edgardo Pissani, quien se desplazaba a bordo de una motocicleta Zanella de 110cc de cilindrada por la calle Pedro N. Carrera en sentido ascendente, provocándole con tal accionar, lesiones tales como traumatismo de cráneo, de tal gravedad, que le ocasionaron la muerte horas después en el Hospital Pirovano local.

 

Posteriormente a la embestida, el conductor de la Fiat Toro, se dio a la fuga del lugar, dejando el vehículo estacionado a 200 metros del lugar, prosiguiendo a pie con destino desconocido y dejando a la víctima abandonada en el lugar de los hechos.

 

Por lo expuesto, y resuelto en los considerandos que anteceden al veredicto precedente, y lo normado en los artículos 373, 374 y 375 y concordantes del Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires, resuelvo condenar a Braian Nahuel Anta como autor penalmente responsable del delito de “homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de vehículo motor calificado”, en los términos del artículo 84 bis del Código Penal, ocurrido en Tres Arroyos el día 28 de octubre de 2021, en perjuicio de Roberto Pissani, a la pena 4 años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, y 10 años de inhabilitación especial para la conducción de vehículos motor, con más las accesorias legales por el tiempo de la condena y privación de la patria potestad mientras dure la pena”.

 

Tras la lectura del fallo, algunos de los familiares presentes de la víctima se conmovieron y prefirieron no emitir comentarios acerca de la sentencia condenatoria.

 

 

 

Lopazzo, conforme

 

Más allá de la emoción del público ante el monto de la pena, el fiscal Gabriel Lopazzo reconoció que la figura más grave que se le imputaba a Anta no se configuraba en las características del hecho por el que fue juzgado y, por lo tanto, “la sentencia está bien”.

 

“Lo condenaron por la calificación que era lo más probable que Tribunal o el juez de sentencia iba a entender, que es “homicidio culposo calificado”. Nosotros desde un primer momento en la instrucción  habíamos pedido también en la calificación de los hechos el ‘abandono de persona’, pero en rigor de verdad, ya desde las primeras actuaciones del Juez de Garantías, esa calificación había entendido desde los inicios de la IPP que este hecho cuadraba en el ‘homicidio culposo calificado’ previsto en el 84bis. La Cámara y las instancias de apelación, también en un comienzo sostuvieron esa calificación y, si bien nosotros insistimos en el arranque de este debate con esa figura (‘abandono de persona agravado’), sabíamos que era lo más endeble que teníamos. La pena que prevé el delito por el cual lo condenaron (‘homicidio culposo agravado’), es de entre 3 y 6 años. Si hubiese sido también ‘abandono de persona’, nos íbamos a una pena que prevé un mínimo de 5 y máximo de 15. Por eso, pudimos pedir las penas que solicitamos, tanto el particular damnificado como la Fiscalía al momento del cierre del debate”, explicó, antes reconocer que, “con esa expectativa, haber obtenido una pena de cuatro años y seis meses de prisión e inhabilitación especial, y tratándose de alguien sin antecedentes, primario en la comisión de delitos; creemos que la sentencia está bien. Es un monto considerable. Quedó probado en todos sus extremos, la exteriorización material del hecho que todos sostuvimos desde el primer día, tanto nosotros como los particulares damnificados”, indicó.

 

Una ayuda clave

 

Al ser consultado sobre las razones que impidieron la probanza del delito más grave por el que Anta fue llevado a juicio, el representante del Ministerio Público expresó: “porque el ‘abandono de persona’ requiere que la persona que queda abandonada a su suerte, no tenga una asistencia o no haya una posibilidad de que nadie lo ayude y que, quien produjo el daño esté en situación de garante. O sea, que sea la única persona que lo podía ayudar. Del debate surgió que, el señor Pissani, a los pocos minutos de haber sufrido el accidente, hubo personas en el lugar, de hecho una que declaró como testigo, que escuchó la explosión (del impacto), estaba a unos 150 metros del lugar donde fue el choque y rápidamente dio la vuelta, llegó al lugar, y fue el primero que llamó al 911. Eso motivó la puesta en marcha, primero de la policía y, casi concomitantemente o minutos después, la ambulancia. Por eso, lo que se puso en tela de juicio, es si estuvo mucho tiempo o no, librado a la suerte de que nadie lo pudiera ayudar. Esa circunstancia, a pesar de no haber leído los fundamentos, creemos que muy probablemente, el juez haya estimado que no se configuró el tiempo necesario para determinar que Anta era la única persona que lo podía ayudar. Entonces, eso es lo que lo excluyó (a Anta de la imputación). Presumimos, que se haya tenido en cuenta esa circunstancia para entender que no encaja en la figura del ‘abandono de persona’”, concluyó.

 

 

La voluntad de Anta, una cuestión moral, “el delito por el que (el juez) lo condenó, es agravado justamente porque la persona que lo comete, conduciendo un vehículo automotor se va del lugar, que es lo que quedó probado, y no prestó asistencia. Con lo cual, si se quiere, la huida del lugar ya está subsumida en el agravante. Sino  no le hubiesen agregado la figura del agravante”

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