Comandante de flota sobre los Buques en Claromecó: “Nos presentamos ante los ciudadanos”
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El comandante de flota, Gustavo Lioi Pombo, describió con estos términos la presencia de buques de la Armada Argentina en la costa de Claromecó. Destacó el valor de los ejercicios, que realizaron en la semana, junto al portaaviones nuclear George Washington de Estados Unidos
Ayer por la mañana, los buques ARA La Argentina y ARA Sarandí de la Armada Argentina fondearon frente a la costa de Claromecó, luego de realizar ejercicios conjuntos con el portaaviones nuclear George Washington, de Estados Unidos. Posteriormente, también se acercaron a la localidad las corbetas ARA Rosales y ARA Espora.
La Voz del Pueblo dialogó en forma telefónica con el contraalmirante Gustavo Lioi Pombo, comandante de la flota de mar, quien se encontraba en el buque ARA La Argentina.
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-¿Qué características tuvieron los ejercicios junto a sus pares de Estados Unidos?
-Zarpamos el domingo pasado desde la Base Naval Puerto Belgrano y la Base Naval de Mar del Plata, con siete buques para participar de ejercicios que se realizaron durante dos días en el mar con el grupo de batalla del portaviones George Washington. La verdad que ha sido una experiencia formidable para toda nuestra gente.
Ayer (por el viernes) estuve a bordo del portaaviones en reuniones privadas con el comandante del grupo de batalla y el embajador de Estados Unidos. Ellos nos expresaban su gran satisfacción por el desempeño de nuestros buques y de nuestra gente en el mar.
-¿Cuál es el aspecto que considera más destacado?
-Es un buque de más de 330 metros, con un grupo de aeronaves muy superior a las fuerzas aéreas de gran parte del mundo. El poder de fuego que tiene este tipo de buques escapa a lo que uno puede pensar.
Pero lo importante, independientemente de las dimensiones relativas entre una y otra Armada, es la capacidad de ambas de operar juntas.
El objetivo de estos entrenamientos es generar las condiciones para que buques de distintas nacionalidades puedan operar bajo un mismo comando, en un mismo ambiente y con los mismos procedimientos. Esa es la finalidad.
-La historia del buque ARA La Argentina es muy interesante, con los servicios que brindó desde la década del ’80 ¿De qué manera y con qué lineamientos están operando?
-Todas las unidades de la Armada Argentina, tanto de superficie como aeronavales, submarinas e infantería marina, están abocadas al control de nuestros espacios jurisdiccionales. Del mar de interés de la Nación, para eso trabajamos.
Pero ninguna Nación puede por sí sola defenderse en un entorno hostil, ni siquiera diría Estados Unidos. Por eso ellos buscan socios a lo largo del mundo, aliados para poder trabajar y es lo que enriquece esta actividad. Se trata de un juego de ganar-ganar.
Ambas naciones ganamos con este tipo de encuentros, independientemente de la proyección diplomática que tiene, siguiendo las órdenes de nuestro Gobierno de afianzar los lazos.
-¿Qué análisis realiza de los acercamientos a poblaciones de nuestra costa, como en este caso Claromecó?
-La Argentina y Sarandí vamos a echar el ancla aquí, fondear durante algunas horas, para establecer estos diálogos y que los ciudadanos puedan observar sus buques, que en definitiva son los de la Nación.
Hay dos corbetas, Espora y Rosales, que pronto se unirán a nosotros. Estuvieron haciendo ejercicios durante la noche en una zona más alejada.
Los otros tres buques que participaron, los patrulleros Piedrabuena. Storni y Cordero fueron destacados de esta fuerza de tareas y están entrando a la Base Naval de Mar del Plata, que es su asiento natural
Los destructores tienen a bordo 230 personas aproximadamente y en las corbetas hay cien tripulantes en cada una.
-Es una ocasión valiosa para fomentar el vínculo con quienes no ven habitualmente los buques
-Agradezco la oportunidad que nos dan ustedes, por intermedio del capitán Mariano Reguero, para poder mostrarnos. La Marina tiene la particularidad de que cuando opera siempre lo hace a mar abierto, fuera de la vista de sus ciudadanos. Con esto estamos tratando, al menos por un espacio reducido de tiempo, de presentarnos frente a la población de Claromecó y las comunidades costeras en general, para que vean a sus buques.
Nos puedan apreciar un poco más de cerca y tal vez entender un poco más lo que hacemos.
– ¿Desde hace cuántos años forma parte de la fuerza? ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a ser comandante?
-La ventaja de la milicia es que -como decimos nosotros- nadie entra por la ventana, todos hemos hecho una carrera. Cuando se llega al comando de una fuerza, es porque hay recorrido un largo camino
En mi caso tengo 40 años de servicio en la Armada Argentina. El destructor La Argentina ha sido mi primer buque cuando era un joven teniente, hace muchos años, fui comandante de este buque y de toda la división de destructores en su momento. Ahora como comandante de toda la flota de mar tengo mi insignia izada en este buque, me genera un cariño particular.
Todos nuestros tripulantes son gente muy experimentada. A pesar de las estrecheces presupuestarias de los últimos años, y las cuestiones que son conocidas por todos, ponemos nuestro máximo esfuerzo y conocimiento para que este tipo de ejercicios sean provechosos y además que dejen en alto la bandera argentina frente a otras naciones.
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En el liceo, desde los 12 años
Gustavo Lioi Pombo nació en la ciudad de Buenos Aires, donde residió en la infancia. “Le podría decir que he pasado allí poco más de diez años de mi vida, ya tengo 57”, puntualizó.
Durante la entrevista, contó que “he vivido mucho tiempo en otros lugares. A los 12 años ingresé al liceo naval, con lo cual en esa edad me fui de mi casa y a partir de ahí mi carrera naval me trajo a Puerto Belgrano, a Ushuaia. He estado poco en Buenos Aires”.
Guerra de Malvinas: bajo bandera
Durante la guerra en las islas Malvinas, Gustavo Lioi Pombo era adolescente. “Tenía 15 años, pero ya estaba en ese momento bajo bandera porque me encontraba como alumno del liceo naval Almirante Brown”, recordó.
Si bien por la edad, lógicamente no participó, es un conflicto que “también me tocó muy de cerca porque mis oficiales instructores partieron a la guerra en ese momento”. Durante su carrera, tuvo un contacto habitual con parte de quienes defendieron la soberanía nacional en Malvinas. “A lo largo de mis años en la fuerza, he compartido mucho tiempo con ellos”, concluyó.
