Cómo entran los cultivos de fina a la recta final de la campaña
Un repaso del estado de trigos y cebadas en la última etapa del ciclo en la zona de influencia de la Cooperativa de Cascallares. Informe de los Ingenieros Jorge González y Carlos María Mendiberri
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Para un cultivo sembrado el 15 de junio ya transcurrieron unos 135 días, y faltan alrededor de 45 para completar el ciclo. Es decir, nos queda aproximadamente un 25% del recorrido fenológico y nos acercamos a una nueva cosecha. En esta etapa, que incluye el período crítico para la definición del rendimiento, las condiciones climáticas pasan a ser determinantes.
Condiciones ambientales
Humedad: La humedad en el perfil del suelo es excelente. Desde enero hasta la siembra se acumularon alrededor de 450 mm. Desde junio a la fecha, las precipitaciones aportaron unos 200 mm adicionales.
Si bien las lluvias demoraron en parte las siembras más tempranas, no fueron excesivas en nuestra zona y no impidieron implantar los cultivos de fina en la superficie habitual.
Temperaturas: Las temperaturas han acompañado y se mantienen dentro de rangos adecuados para el desarrollo de los cultivos. Estamos atravesando el período crítico de definición del número de granos.
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Si las temperaturas siguen frescas en las próximas semanas, favorecerán un llenado de granos más prolongado y, con ello, un mejor peso de los granos.
Radiación solar: Es una variable que rara vez tenemos presente, porque en general cubre las necesidades de los cultivos. Este año no ha sido así: se estima una reducción cercana al 30% en la radiación recibida, lo que limita la fotosíntesis y, por lo tanto, la producción de biomasa y la fijación de granos.
Este fenómeno ha sido muy bien explicado por ingenieros agrónomos de la zona vinculados a la investigación en la Chacra Experimental Integrada Barrow (MDA–INTA).
Cebada
La cebada sigue ocupando una superficie importante en nuestra zona y presenta un potencial de rendimiento de bueno a muy bueno, con una cantidad adecuada de espigas por metro cuadrado y espigas de buen tamaño.
Para sostener estas expectativas es fundamental el monitoreo diario de enfermedades fúngicas. Hay mucha presión de ramularia, y no hay que descuidar royas ni mancha en red.
Todavía es prematuro definir si la producción terminará como cebada cervecera o forrajera. La cebada cervecera es una specialty con estándares muy exigentes. Algunos parámetros, como el porcentaje de proteína del grano, se pueden manejar con la nutrición. Este año, en cambio, una de las variables más difíciles de cumplir será el pregerminado del grano, que dependerá de las condiciones climáticas al momento de la cosecha.
Hasta ahora las lluvias no han sido excesivas, pero en un año con influencia de El Niño se prevé una mayor probabilidad de precipitaciones hacia el período de cosecha. Si eso se confirma, será clave estar muy atentos a la ventana de cosecha y priorizar la cosecha oportuna de los lotes destinados a maltería.
Trigo
A diferencia de campañas anteriores, esta vez las fechas de siembra no estuvieron tan concentradas. Encontramos variedades de ciclo largo, intermedio y corto en proporciones más parejas, lo que también reparte en el tiempo los momentos críticos y las decisiones de manejo.
En general, los trigos muestran un muy buen potencial de rendimiento, con expectativas de un buen número de granos por metro cuadrado a cosecha.
La nutrición nitrogenada ha sido clave para llegar a buenos cultivos. Importó no solo la cantidad de nitrógeno aplicada, sino también cómo se distribuyó en el tiempo. En los lotes que muestren deficiencias todavía hay oportunidad de corregir.
Ya comenzaron los tratamientos para el control de royas y manchas foliares. Hay que seguir monitoreando, porque según el comportamiento sanitario de cada variedad es probable que se necesite más de una aplicación.
Trigo candeal
Al igual que la cebada, el trigo candeal merece un párrafo aparte. Su valor comercial está fuertemente ligado a parámetros de calidad, como el contenido de proteína, gluten y el peso hectolítrico. Estos se definen con un llenado de granos prolongado y una fertilización bien ajustada.
Su punto débil es la susceptibilidad a la fusariosis de la espiga, que afecta tanto el rendimiento como la calidad del grano, incluida la posible presencia de micotoxinas. Su incidencia dependerá de las condiciones ambientales durante la floración: con lluvias y alta humedad en ese momento, el monitoreo y la protección oportuna son fundamentales.
Resumen
Los cultivos que hoy muestran un buen potencial de rendimiento tienen en común un buen manejo de tres pilares: la nutrición, principalmente nitrogenada; el control de enfermedades fúngicas; y un buen control inicial de malezas. De aquí a la cosecha, la clave será sostener el monitoreo sanitario y planificar la cosecha en función del clima. Esto vale especialmente para la cebada cervecera y el trigo candeal, donde la calidad define el valor comercial.
Por los Ingenieros Jorge González y Carlos María Mendiberri


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