Cómo se comportaron los cultivos de la región cuando vino El Niño
Una aplicación web interactiva desarrollada por el INTA y el Conicet reúne información de 35 campañas agrícolas y muestra que la relación con el fenómeno varía según el cultivo y el territorio. AgroENSO es de acceso libre y muestra datos individuales de 311 partidos y departamentos de 15 provincias. ¿Qué pasó en Tres Arroyos?
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Estamos atravesando una campaña en la que según los distintos pronósticos y el análisis de los especialistas, el evento El Niño tendrá una elevada intensidad protagonismo. Claro que el fenómeno puede tener efectos diferentes según el cultivo, la región e, incluso, las condiciones particulares de cada ambiente.
Con el objetivo de aportar información específica para cada zona, investigadores del INTA y del Conicet desarrollaron AgroENSO, una aplicación web de acceso libre (https://agroenso.netlify.app/) que permite “analizar cómo se relacionaron históricamente las fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) con los rendimientos de los principales cultivos en cada territorio”, según explica una publicación de Visión Rural, el sitio de difusión del INTA Balcarce.
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La aplicación permite consultar la información a escala de país, provincia y partido. De esta manera, busca mostrar la variabilidad territorial de una relación que no se expresa de la misma forma en todas las regiones agrícolas.
“AgroENSO busca aportar una perspectiva histórica para abordar esa cuestión. La aplicación analiza información correspondiente al período 1990/91-2025/26 y considera seis cultivos: maíz, trigo, girasol, cebada, soja de primera y soja de segunda”, se explica.
Los rendimientos utilizados provienen de las Estimaciones Agrícolas del MAGyP a escala de partido, mientras que la clasificación de las campañas según las fases del ENOS se realizó a partir del Oceanic Niño Index (ONI) de la NOAA. “El análisis considera especialmente el trimestre octubre-noviembre-diciembre, período en el que el fenómeno ejerce una influencia importante sobre las condiciones climáticas de la región agrícola argentina”, aclara el informe.
Efecto climático/cambios tecnológicos
Un maíz de 4.000 kg/ha en 1997 y uno de 7.800 kg/ha en 2018 no son directamente comparables. Entre ambas campañas hubo cambios en genética, fertilización, fechas de siembra y otras prácticas de manejo que modificaron los rendimientos.
“Por eso, antes de analizar las diferencias entre años Niño, Niña y neutrales, AgroENSO realiza una serie de ajustes sobre las bases de datos. Estos procedimientos permiten comparar los rendimientos históricos sin confundir los cambios asociados a la tecnología con la variabilidad entre campañas”.
Maíz y soja
Con la serie corregida, el análisis muestra que la relación entre las fases del ENOS y los rendimientos no es igual para todos los cultivos. “A escala nacional, la señal aparece con mayor claridad en maíz y soja, mientras que en trigo, cebada y girasol las diferencias no resultaron estadísticamente significativas”, indica el informe de Visión Rural.
El maíz presentó la asociación más marcada con las fases del ENOS. Los rendimientos promedio fueron 10,7% superiores durante los años Niño, mientras que en los años Niña se ubicaron 8,3% por debajo del promedio general.
La soja también mostró una respuesta positiva durante los eventos Niño. En soja de segunda, el rendimiento promedio se ubicó 10,3% por encima del promedio general, mientras que en soja de primera la diferencia fue de 7,9%.
En cambio, trigo, cebada y girasol no presentaron, a escala nacional, una relación estadísticamente significativa con las fases del fenómeno.
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Los promedios, sin embargo, no cuentan toda la historia. “Al observar la frecuencia de los resultados, el desplazamiento de las probabilidades resulta más evidente. De las 12 campañas clasificadas como Niño en la serie analizada, el rendimiento nacional de maíz superó su promedio en 10 oportunidades. En contraste, esto ocurrió en solo dos de las 14 campañas Niña”.
En soja de primera, 11 de las 12 campañas Niño registraron rendimientos superiores al promedio histórico.
Estos resultados no permiten anticipar el rendimiento de una campaña particular, pero sí muestran que las fases del ENOS pueden modificar la distribución de probabilidades de los resultados productivos.
Un promedio nacional puede ocultar grandes diferencias
Uno de los principales aportes de AgroENSO es la posibilidad de observar las diferencias territoriales.
En maíz, 101 de los 304 partidos y departamentos con información disponible presentaron al menos una fase del ENOS significativamente diferente del promedio general. La mayor concentración se ubicó en el norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Entre Ríos mostró una de las respuestas más marcadas: a escala provincial, los rendimientos de maíz fueron 17,1% superiores durante los años Niño y 16,7% inferiores durante los años Niña.
Los autores destacan una cuestión central: AgroENSO es una herramienta de análisis histórico y no un modelo de pronóstico de rendimiento
En Santa Fe, las diferencias fueron de +15,8% y -13,6%, respectivamente. Buenos Aires presentó valores de +9,4% durante los años Niño y -7,9% en los años Niña, con respuestas particularmente importantes en sectores del noroeste provincial.
En partidos de la región núcleo, la magnitud del efecto también resulta significativa. En Rojas, por ejemplo, el rendimiento de maíz fue históricamente 13% superior durante los años Niño y 11% inferior durante los años Niña. En Nueve de Julio, las diferencias fueron de +17% y -12%, mientras que en Pergamino alcanzaron +10% y -11%.
Los mayores efectos relativos se registraron en algunos departamentos entrerrianos, aunque los autores advierten que esos valores deben interpretarse considerando también los niveles medios de rendimiento y las características productivas de cada región.
En soja de primera, las respuestas fueron en general menos intensas que en maíz. San Javier, en Santa Fe, registró uno de los mayores incrementos durante los años Niño, seguido por Coronel Dorrego y Diamante.
Tres Arroyos
Pero la herramienta también muestra territorios donde la señal prácticamente desaparece. El sudeste bonaerense, el NOA y el NEA presentan, para varios cultivos, asociaciones débiles o no significativas entre las fases del ENOS y los rendimientos. Por caso, los datos entregados de Tres Arroyos marcan que en año Niño a excepción de la soja de segunda, que tuvo un incremento del 12,1% del rinde promedio, el resto de los cultivos ofreció variaciones leves: maíz, +4,5%; girasol, -1,4%; soja de primera, 3,7%; trigo, +0,6; y cebada, +1,6%.
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“Esta ausencia de relación también constituye un resultado relevante. En esas zonas, utilizar un promedio nacional o una recomendación construida para otra región puede aportar poco a las decisiones locales”, aclara el trabajo.
Una herramienta para interpretar probabilidades, no para pronosticar rindes
Los autores destacan una cuestión central: AgroENSO es una herramienta de análisis histórico y no un modelo de pronóstico de rendimiento.
Un valor como “+13 % en un partido durante años Niño” no significa que la próxima campaña vaya a producir necesariamente ese incremento. Significa que, dentro de la serie histórica analizada, los años clasificados como Niño presentaron una mayor frecuencia de rendimientos por encima del promedio.
“La variabilidad dentro de cada fase sigue siendo elevada. En Rojas, por ejemplo, los rendimientos correspondientes a campañas Niño abarcaron un rango amplio, desde valores inferiores al promedio hasta resultados significativamente superiores”, se explica.
AgroENSO se encuentra disponible en línea y permite consultar los resultados para 311 partidos y departamentos incluidos dentro de la máscara agrícola utilizada por la aplicación
Por eso, además de los valores promedio, la aplicación presenta gráficos de distribución y frecuencia acumulada que permiten observar cuánto se desplazan las curvas correspondientes a los años Niño y Niña y cuál es el grado de superposición entre ellas.
“La herramienta mide asociaciones históricas, no relaciones causales directas. Los resultados integran, junto con las condiciones climáticas, otros factores que también influyeron sobre los rendimientos de cada campaña, como problemas sanitarios, decisiones de manejo o situaciones particulares de producción”.
Del partido al lote
Otra de las advertencias necesarias tiene que ver con la escala de análisis. “Un partido que, históricamente, presenta una respuesta positiva durante los años Niño puede contener ambientes muy diferentes. Las lomas, medias lomas y bajos pueden responder de manera contrastante ante una campaña más húmeda”, aclaran los autores de la aplicación.
“Mientras una mayor disponibilidad de agua puede favorecer la expresión del potencial de rendimiento en un suelo bien drenado, esa misma condición puede generar anegamientos, dificultades de tránsito o problemas logísticos en sectores bajos”, agregan.
“Por eso, la información histórica debe complementarse con variables propias de cada establecimiento: agua disponible en el perfil, profundidad y condición de los suelos, dinámica de las napas, posición en el paisaje, antecedentes de anegamiento y cultivo antecesor, entre otras”, completan.
Información abierta para mirar cada territorio
AgroENSO se encuentra disponible en línea y permite consultar los resultados para 311 partidos y departamentos incluidos dentro de la máscara agrícola utilizada por la aplicación.
Cada unidad geográfica presenta gráficos que muestran la relación entre el ONI y el rendimiento, la distribución de los resultados según las fases del ENOS y la evolución histórica de los rendimientos junto con la tendencia tecnológica estimada.
“El principal aporte de la herramienta es incorporar información histórica localizada al análisis de cada campaña. AgroENSO permite observar qué ocurrió históricamente con un cultivo determinado en una zona concreta. Esa información puede complementar el análisis agronómico y contribuir a interpretar las condiciones de cada campaña”, destacan los investigadores.

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