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“Afianzar la justicia” es un principio general del derecho orientado a garantizar el acceso equitativo a la ley, la resolución imparcial de conflictos y la consolidación de un sistema judicial eficiente y cercano a la ciudadanía. Esto lo dice la peligrosa y traicionera IA.
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Pero vamos a la Suprema Corte, caso Masiriz contra Inst. de Previsión Social, 2017:
“Constitución nacional-Interpretación | Cuando el Preámbulo de la Constitución Nacional propicia "afianzar la justicia" estatuye en realidad una cláusula operativa, no meramente programática, de suerte tal que todo lo infraconstitucional debe adecuarse en forma y contenido a dicho mandato”.
Y una “cláusula operativa” no es sarasa, eso nos recuerda el fallo.
Vamos a otro fallo: “Banco Provincia c. Soto”, Suprema Corte:
Jueces-Deberes y facultades | Ley-Aplicación | “En casos excepcionales, la función del juez adquiere inusitado vigor. Porque no se justifica una decisión judicial que importe renuncia consiente a la verdad o que enfrente los valores y principios fundamentales del derecho. Nuestra Constitución nacional se inicia con una declaración rodeada de cierta solemnidad que sintetiza los objetivos y fines que la animan enunciando valores del bien común público. Es el Preámbulo. Este Preámbulo, más que una declaración de contenido pedagógico y ejemplar, está dotado de fuerza normativa. No es relato literario inocuo ni pórtico ornamental sino fuente de interpretación y clave de orientación para dilucidar el alcance, significado y finalidad de las normas. Constituye un verdadero conjunto de reglas de derecho positivo que obligan al legislador y también al juez. Cuando propicia ‘afianzar la justicia’ estatuye en realidad una cláusula operativa, no meramente programática, de suerte tal que todo lo infraconstitucional debe adecuarse en forma y contenido a dicho mandato. Todos los poderes del Estado, y en primer lugar el Judicial, deben llevar adelante su actividad o función cumpliendo con aquel imperativo, es decir, teniendo a la justicia como norte.” Repito: Suprema Corte.
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Y como el Derecho está subordinado a la Moral –no puede existir un fallo inmoral- un toquecito al tema.
Esto se dijo en “ISRAEL SILICARO, OSVALDO JUAN c/MASTRODICASA, RENZO RENATO” Cámara platense, 2023:
“…es ejercicio abusivo de un derecho tanto el que contraría los fines del ordenamiento jurídico como el que excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres…”
Esto se usa mucho para morigerar intereses excesivos. Usted tendrá razones para pensar que le vengo con macanas de viejo que da de comer a las palomas, porque hablar de moral en estos tiempos, qué sé yo. Pero cuando le poden una pila así de intereses porque –le dicen- contrarían la Moral se va a acordar de este servidor. De todos modos, no hay un mango en ningún lado.
Digo esto en un país donde su presidente idea y manifiesta éste ejemplo para su charla: un jardín de infantes donde hay niñitos desnudos y envaselinados. Había que verle la expresión de Satán. Pero tanto el concepto general como los detalles del ejemplo me indican un entendimiento de la moral que –estoy seguro- no es ni por asomo el de una persona de bien, o que tenga familia, o que… qué se yo, sin duda me entiende. Pero los tiempos no pueden haber cambiado a ese punto. Ni creo que un juez (digno y honesto) diga que esa -remodelada a medida- ley de inocencia fiscal es acorde a la moral o afianza la justicia. Menos que vean a Adorni con aureola. En radio Splendid subtitulan su foto como “mentiroso, evasor y pelotudo”. Yo no estoy de acuerdo… ni dejo de estarlo. Porque esto lo armó por pelotudo. Ni para chorro sirve. Si se le fue la mano a Graña, más se le fue a Adorni, que terminó siendo un puchingball. El asunto sería conseguir jueces dignos y honestos, y que tengan competencia en esta cuestión. O sea…
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Sólo abrí la primera página de la Constitución y tiré un par de argumentos. Hay más, por supuesto. Hay quien opina que la actual ley de inocencia fiscal es materia penal, y entonces al imputado se le aplica -siempre- la ley más benigna. Eso es así. Y eso marcó la amargura de Ari Lijalad, sostenedor de esa interpretación. Pero hay un par de opiniones en contrario, y autorizadas. Porque también se dice que un blanqueo no es una norma penal, y se aplican las normas del Código Penal sobre enriquecimiento ilícito, lavado de activos y otras, aplicables al funcionario público que incumple sus deberes. Por las dudas se anotaron una pila muy grande de buenos muchachos interesados en limpiar sus costras, que en la mayoría de los casos se huelen a un metro (léase Sturzenegger, Espert, Benegas Lynch). Otros no los imaginaba, como Wiñazki (yo pensé que lo que manoteaba se lo chupaba y se lo morfaba).
Las explicaciones de Adorni han recibido el repudio de más del 70% de la población, mientras su credibilidad es del 1% (uno por ciento). Todo medido y con método. De yapa aparecen esos que lo conocen de antes, cuando era pobre. Uno mostró un posteo donde Adorni se queja a Swift porque las salchichas estaban vencidas. Y Swift le mandó un paté de champignones, algo así. Otro recuerda que se compraba el traje en doce cuotas, y doy por descontado el brillo de sus fondillos. Todo así. Y no es deshonra andar seco. Pero según su relato, en esa época atesoraba un pendrive que encontró en casa de su fallecido padre, y que permitía retirar una fortuna en ¿criptomoneda? Era casi millonario, pero Adorni ha roto la caja de cambios de tanto ir atrás y adelante, y las versiones se suceden y superponen. La parte más grotesca es la del pendrive. Dice que luego lo perdió “en su casa”, y como tiene varias… en fin, no aparece. Y su memoria selectiva hace el resto.
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Después de que encarcelaran demasiado tiempo a una mujer por tirar bosta frente a la casa de Espert (que no está encarcelado por narco) continuamos descendiendo hasta –hoy- chapalear en el barro. Al ex pelado Adorni, si no le funciona la “inocencia fiscal” como él cree, mientras enciende velas, entonces quedará confeso de varios delitos, tal como está hoy. Confeso hasta las manos. Yo, pueblo argentino, lo digo “cuesta abajo en mi rodada”. Porque con el vaciamiento del país la rodada es pareja. No para los Sturzenegger ni para los propagandistas ensobrados, como el Gordito Lechoso. Para nosotros. Que conocimos tiempos mejores, y no hace tanto. El Gato recibió el país sin deuda, como aclaró Dujovne. Bastaría con aplicar el Preámbulo, pero bueno, buen domingo. (Ufff… como me jode tener que decir todo esto). Pero, Señor Jefe de Redacción, hay que dar pelea, vamos.

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