El arte de encuadernar
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MorganA es el nombre del emprendimiento que tiene Rocío Josefina Rubio, quien se dedica hace 8 años a la encuadernación artesanal, reencuadernación y restauración de libros. Formó un taller en su casa en donde también capacita a quienes deseen aprender este oficio. Con alegría, reconoció que “siempre estuve atravesada por la literatura y la escritura”
La encuadernación artesanal es un arte antiguo que consiste en forrar o cubrir con diferentes materiales como cartón, cuero o tela, las hojas que conforman el interior de un cuaderno o libro. Es decir, una actividad que da asistencia principalmente a dos necesidades: una práctica y otra estética.
Y en ese mundo incursionó la tresarroyense Rocío Josefina Rubio, quien desde hace 8 años lleva adelante su emprendimiento llamado MorganA, a través del cual se dedica a la encuadernación artesanal, reencuadernación y restauración de libros. Formó un taller en su casa en donde también capacita a quienes deseen aprender este oficio, un espacio en el cual se siente cómoda y a gusto dando respuesta a los pedidos por parte de sus clientes.
La protagonista de esta historia contó que el proyecto MorganA surgió en la ciudad de La Plata allá por el 2016, algo que supo continuar en su regreso a Tres Arroyos en diciembre del 2020 durante la pandemia.
“Me dedico a este oficio gracias al amor y pasión que siento por la literatura y la escritura, ya que escribo desde que tengo uso de razón. Recuerdo que cuando estudiaba el profesorado en Letras en la UNLP (en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, le restan pocos finales para terminar) la escritura me generaba esas ganas de escribir en un cuaderno especial, que sea un espacio único, un refugio en dónde atesorar ideas, sentires y a dónde querer volver en un futuro. Y cuando conocí el mundo de la encuadernación artesanal dije: esto es para mí. Siempre estuve atravesada por la literatura y la escritura”, expresó Rubio al comienzo de la nota.
Sus inicios en este rubro fueron de manera autodidacta, “con encuadernaciones artesanales que me habían regalado comencé de a poco a indagar en el tema. De esa manera, fui haciendo distintas capacitaciones en técnicas de encuadernación y de restauración de libros en talleres presenciales y en escuelas virtuales”.
En este sentido, mencionó que su labor diaria consta de dos caminos. “Por un lado, está lo que trato de tener en stock disponible para la venta cuando me consultan mis clientes y por el otro, trabajo mucho con pedidos personalizados como puede ser un regalo pensado con una tapa de color y otros detalles”, sostuvo.
El paso a paso
Al ser consultada por los pasos a seguir para alcanzar una correcta encuadernación artesanal, dijo que “se arranca desde cero con una hoja sin plegar, plegando y cosiendo. Yo hago todo cocido, no hago encuadernación anillada. Un día preparo los interiores, luego se imprimen y corto el cartón acorde a la estructura de encuadernación elegida, son varios pasos previos”.
Una vez que está definida la estructura de encuadernación y el tipo de interior, “se doblan el conjunto de hojas que conforman los cuadernillos para su costura. Se empieza encerando el hilo y cociendo cada cuadernillo. Luego de eso y dependiendo de la técnica utilizada, se corta el cartón. Cuando está listo el interior, se cortan las tapas a la medida correspondiente, se forra con la tela, con el papel o con la combinación de ambas y después se ensambla todo”, subrayó.
Posteriormente, indicó que a la máquina de prensado el cuaderno terminado ingresa para hacer su secado y bajar su peso. “Esa es una herramienta que también uso mucho para hacer bajo relieve, que es una de las posibles técnicas de personalización en las tapas de los cuadernos cuando se graba sobre el cartón, lo que genera un bajo relieve con tipografías móviles”.
Concluido ese paso y ya cocido el preparado del interior del ejemplar, se dirige a la guillotina. “Lo paso por esta otra máquina para emprolijar los bordes y las terminaciones. Después, viene la parte del ensamblado de las tapas. Se ensambla y de ahí se va al prensado”, añadió.
En relación a los pedidos que le realizan sus clientes, Rubio reconoció que “algunos me solicitan agendas personalizadas y otros traen libros para restaurar. Lo más común que sucede es la separación del interior del libro con respecto a las tapas, ahí lo que hago es un trabajo delicado para volver a unificar todo, en pos de que recupere la forma más original posible. La restauración son otros tiempos a los de encuadernación, lo que haya por hacer dependerá de las necesidades que tenga cada libro”.
Capacitar y seguir aprendiendo
Sus deseos apuntan a seguir formándose como lo está haciendo, “quiero seguir estudiando restauración porque es un mundo a explorar infinito. No hay otra manera de aprender que con una guía y también con la experiencia misma de la práctica diaria. Actualmente estoy haciendo un curso de capacitación en una escuela virtual en la que se dan distintos niveles en materia de restauración”.
También aprovechó la ocasión para invitar a quienes quieran aprender a desarrollarse en este oficio. “Que me contacten, doy talleres acá mismo en mi casa para que puedan llevarse su cuaderno terminado, dependiendo de las técnicas a utilizar”, valoró.
De cara a los objetivos para lo que resta del año, Rocío Josefina Rubio concluyó en que “quiero que la gente conozca un poco más de que se trata este oficio y volver sobre el fundamento de la encuadernación en sí que representa una labor que durante mucho tiempo no se le dio la importancia debida. Estos últimos años cobró un poco más de auge, aunque aún hay gente que desconoce el trabajo manual que existe detrás de todo esto. Me gustaría que ese paradigma cambie”.
Los interesados en contactarse podrán hacerlo a través de la red social Instagram en @morganymorgana o al celular 221 6397496.
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