El artista que desde niño piensa en El Zorro
En su infancia en Cascallares, Alan Arias consideraba al caballo como “un superhéroe” y lo dibujaba en las carátulas de la Primaria. Por esta razón, haber hecho la escultura tiene un valor muy especial. Porqué la obra es “un relincho de protesta”
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En el atardecer del miércoles 11 de marzo, la inauguración de la escultura de El Zorro quedó en una pausa en Cascallares. Temas formales, la necesidad de obtener autorizaciones, llevaron a que el autor Alan Arias deba postergar la fecha. Se concretó, no obstante, una presentación de la obra ante vecinos de la localidad y también provenientes de Tres Arroyos.
La escultura se encuentra en el mismo lugar que esa tarde, en un amplio predio de Ferrosur Roca S.A., empresa ante la cual están avanzadas las gestiones para acceder a un permiso. El artista además dará los pasos necesarios, en el ámbito municipal, para obtener el aval que permita sumar la obra al espacio público.
La idea original era realizar la inauguración el miércoles 11 para que el jueves 12, día en que se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de El Zorro, Cascallares amaneciera con la incorporación de este trabajo.
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El tordillo legendario nació el 12 de marzo de 1972, en un campo ubicado entre Irene y Aparicio; y falleció el 26 de diciembre de 2000. Su propietario era Omar Passarotti.
Se retiró invicto de las domas, en 157 jineteadas nadie pudo con él. Alan expresa que en la escultura plantea “una mirada desde otro lugar. El caballo tiene esa tensión, está retorciéndose, y el jinete ya se encuentra en el suelo. Si te pones a analizar esa escena no hay un buen vínculo sino una tensión -reitera- que se genera por la violencia misma, el caballo dice salí de acá, se lo desprende del lomo y lo entierra”.
Considera que “es un tema muy profundo. La idea es que nos invite a la reflexión como seres humanos y poder plantear la tradición desde otro punto de vista, enaltecer al caballo pero no sometiéndolo”.
Por esta razón, entiende que “con el tiempo, se puede vincular la destreza criolla con la tacuara, la sortija. Intentar lograr un cambio de paradigma en el pensamiento del tradicionalismo”, para ir dejando las domas. Es una propuesta, una postura desde el arte y también su aspiración.
Llevó adelante la obra mediante la autogestión. Hace muchos años que quería hacer El Zorro, pero por distintas razones, no se había podido “dedicar de lleno” a esta creación que quedará en el pueblo donde se crió.
En cuatro meses pudo conseguir el material y desarrollar la escultura. “La autogestión requirió que me tenga que mover más, tuve que ir en esta oportunidad a un montón de empresas”, explica.
Alan es docente y utilizó el receso escolar para avanzar con las tareas en su taller: “Estuve todo el verano soldando, me escapaba al mar los fines de semana, después de lunes a viernes aprovechaba que no tenía clases y me metía de lleno en este trabajo”.
Las emociones son intensas. “En su momento Carlos Regazzoni la empezó a hacer, lo íbamos a desarrollar juntos, pero no se dio. Ahora Cascallares va a tener su ícono pop, para que todo el mundo la visite”, destaca.
Al respecto, dice que “ojalá la gente de Cascallares pueda impulsar un espacio o encuentro con lo que le dejo, no sé si organizar una fiesta dedicada al Zorro, pero alrededor de la escultura puede ir generándose otro evento”.
Además está previsto incorporar un cartel en la ruta 3, “de 4 por 2,5 metros”, para invitar a ingresar a la localidad y ver así la escultura.
Con énfasis, subraya que “es muy emotivo para mí porque amo el caballo, después de tantos años lo pude lograr”.
Habla de los lugares en su infancia, cuenta vivencias que tiene muy presentes. “Cascallares me vio nacer, cuando yo era chico escuchaba sobre El Zorro, como un niño escucha ahora acerca del Mundial de fútbol. Lo tenía como un superhéroe, me influenciaba mucho. Yo lo transmitía en un papel en el cuaderno de la Primaria, en las carátulas de los primeros años de escolaridad está El Zorro. Más de 30 años después construirlo en escultura, en tridimensión, es un sueño”, indica.
El tigre del Quequén
La próxima obra de Alan Arías será “El tigre del Quequén”, es un proyecto que se encuentran en su etapa inicial.
La finalidad es ubicarla en la Cueva del Tigre, a orillas del Río Quequén Salado, en cercanías de la localidad de Oriente, partido de Coronel Dorrego.
No hay mayores detalles, aún no empezó el trabajo, pero sí la confirmación de que es el nuevo camino del mencionado artista.
Al analizar el resultado, muestra satisfacción por “la fuerza visual. Compositivamente el caballo está retorcido en el aire, se desprende, el jinete está en el suelo. No queriéndose dejar domar, es un relincho de protesta”.
Unicamente se percibe el jinete “de la cintura para abajo. Está enterrado de cabeza”.
La cámara, otro artista
Una fotografía de Rubén “Toto” Barrionuevo fue una fuente de inspiración para Alan. “Un fotógrafo social de Cascallares que era fanático de El Zorro. Siempre le sacaba fotos, el jinete estaba en todos los casos fuera del lomo del caballo, en el aire o en el suelo”, relata.
A través de una imagen captada por Barrionuevo, visualizó los movimientos y la musculatura del caballo, su posición. “Es fotografía analógica, a rollo, tomada desde muy cerca, bien encuadrada, con una calidad que hablaba muy bien de su capacidad y fanatismo”, agrega con admiración.
Mientras tanto, en el predio de Ferrosur Roca S.A. se puede apreciar El Zorro, “más grande que la escala real, luce imponente”.
Utilizó “chapitas, autoperforantes y remaches pop, interiormente tiene electrodos. Es liviana la obra, pero con una fuerza impresionante”, expresa Alan.
Una figura que trasciende al autor, porque “posee un público específico y su historia. Es de todos, inspira a los artistas, músicos, poetas, escultores, a productores de cine. Ha conmovido a integrantes de varias disciplinas”.
Istilart y la industria
En los próximos días, se va a concretar el emplazamiento de la escultura de Juan Bautista Istilart, realizada por Alan Arias, en el Parque Industrial.
En septiembre de 2025 fue presentada en la Municipalidad, donde vecinos se acercaron a apreciarla. Se demoró un poco su instalación en el Parque Industrial, pero a la brevedad quedará ubicada en la zona donde se encuentran las aulas de capacitación.
Gratitud
Al momento de los agradecimientos, en primer término Alan habla de “mi mujer Vane y mis hijos”, el sostén cotidiano e irremplazable.
En la autogestión, recibió un apoyo que es fundamental, por parte de la Cooperativa de Cascallares; Korronte Aceros Tres Arroyos; Carnicería Abuelo Antonio; Vinos Negra Mariposa; Treláctea; Cervecería Siciliana; Veterinaria El Retorno; Vial RAM; CELTA; Julio Quiroga autoelevadores; Trezzo sistemas termodinámicos; empleados municipales de la Delegación de Cascallares; LU24; y La Voz del Pueblo.
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Mensajes que expresan la postura del artista
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