El Colegio de Hermanas celebrará su cumpleaños
El Colegio Nuestra Señora del Lujan festeja sus 120 años de vida el jueves 27 de noviembre a las 18.30 con una misa y luego un brindis para toda la comunidad que pertenece a la institución o pasó en algún momento por sus aulas. Su vicedirectora, Silvana Guarino, reflexionó sobre el camino recorrido y el presente de la institución
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El próximo jueves se celebra un nuevo aniversario de una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad, ya que cuando mencionamos el Colegio Nuestra Señora del Luján estamos hablando de una gran historia en el ámbito educativo y social. Su vicedirectora, Silvana Guarino, recordó que es mucho tiempo transcurrido “de un camino recorrido junto a las familias, iniciado por nuestra madre fundadora Luján Sierra, desde hace 120 años que creo este bendito colegio junto con el Colegio Hogar San José, que también pertenece a nuestra ciudad y tantos otros colegios que creo en la provincia de Buenos Aires”.
Guarino invitó a la comunidad a una gran celebración porque “estamos cumpliendo 120 años, hace ya unos meses que venimos preparando este momento tan especial para el cual convocamos, invitamos y hemos estado atentas a docentes, ex docentes, alumnos, ex alumnos, personal, maestranza, todos los que pasaron por el colegio alguna vez están invitados a participar el jueves 27 de noviembre a las 18.30 horas. Vamos a hacer una misa en la capilla de nuestro colegio, y después de la misa tenemos un brindis”.
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La actualidad de la institución no es ajena al contexto general del país y por eso la directiva analizó que “el colegio fue fundado en 1905, por eso la realidad es que los contextos históricos han ido modificándose considerablemente. En este momento nos encuentra atravesando momentos con grandes desafíos, igual estamos muy fortalecidos porque tenemos un excelente equipo de trabajo, el grupo de familias que nos acompaña también con su muestras de apoyo. Nos encuentra con muchas ganas de trabajar, aceptando los desafíos del día a día”.
La escuela tiene tres niveles educativos: inicial con 70 alumnos, en primario 250 y en secundario también 250. Según Guarino, la idea a partir de esta matrícula es “crecer, pero de una manera ordenada, atender a toda la diversidad que se nos plantea en cuanto a requerimiento de alumnos, familias, necesidades educativas”.
La gente que elige la institución se encuentra “con una escuela de puertas abiertas, en la que estamos atentos a la necesidad, tenemos un dialogo sincero, franco, honesto, directo con la familia. Cuando preparábamos estos 120 años, empezamos a pensar un poquito en las distintas generaciones que nos han acompañado. Y nos sorprendió gratamente que tenemos bisabuelas, abuelas, hijas, nietas, todas generaciones que han venido al colegio. Y no es un detalle menor, porque nos siguen eligiendo, 3 o 4 generaciones, es importante. También tenemos el orgullo de ser la primera institución que formó docentes en la ciudad y la zona. En su momento, las primeras docentes egresaron aquí”.
La escuela tiene una misión muy clara, es educar “en valores, y tratar de tener un perfil de alumnos donde esos valores sean los que pretendemos. Desde los inicios nos destacamos por acompañar a las familias, por eso los valores a lo largo de estos 120 años los hemos mantenido como un faro para nuestra trayectoria”.
Repasando el recorrido de la centenaria institución, Guarino explicó que “durante buena parte de la historia hubo pupilas alojadas en el colegio que transcurrieron buena parte de sus vidas aquí adentro, cumpliendo su vida educativa y personal. Había hermanas que atendían el colegio y a las pupilas. Por las características del edificio, que son 4000 metros cuadrados, un un lugar grande que permitía que residan alumnas y hermanas de lunes a lunes. Algunas alumnas permanecían los fines de semana, otras estaban de lunes a viernes y sus familias las venían a buscar, generalmente era gente de campo”.
La actual vicedirectora recordó su historia y vinculo que la une con la institución, donde “empecé a trabajar hace más de 20 años como bibliotecaria, fui preceptora también al mismo tiempo y ahora soy vicedirectora del nivel primario e inicial. Estos 20 años la verdad que no han sido de trabajo para mí, ha sido un venir a estar a gusto, en una extensión de mi casa. Es un trabajo porque se cumple un horario, pero es un placer trabajar en este lugar, es agradable, es ameno, somos una gran familia, eso resume esta vida en comunidad que tenemos, con todo lo que ello trae aparejado. Con felicidad, con historias no tan felices, con pérdidas, con estar juntos, sostenernos, contenernos, un poco eso, somos comunidad”.

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