El Gobierno apura a la AFA por las SAD
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Por Santiago Rivadeneira de La Voz del Pueblo
La última semana volvió a traer a la discusión el modelo que fervientemente el Gobierno Nacional quiere implementar en nuestro fútbol, el de las Sociedades Anónimas Deportivas bajó la promesa de la llegada de capitales extranjeros a este deporte.
Con el aliciente de que los ejemplos en países limítrofes que adaptaron el modelo no significaron fichajes estrellas, sino la explotación de la materia prima de los clubes (las jóvenes promesas) que fueron “exportadas” previos a sus debut y dejando a los clubes, en ejemplos como Atenas de Uruguay o Colo Colo de Chile, en reiteradas situaciones de quiebra.
Rodolfo D’Onofrio, ex presidente de River Plate, alzó la voz en la polémica en una entrevista con Ivan Schargrodsky en On The Record. “Planteé en una asamblea de River que el club es una asociación civil y va a seguir siéndolo siempre. No por principios sino tiene que ver con su concepción y su formación, porque como asociación civil podemos gestionarla y administrarla tan bien como una SAD”, sostuvo.
Ante la consulta del entrevistado, D’Onofrio detalló: “Si un club que hoy está en Primera, se convierte en SAD, queda fuera del fútbol argentino, del sudamericano y del internacional, no puede competir en nada que tenga que ver con la FIFA, porque la asociación que lo acobija (AFA) dice que para estar dentro tiene que ser asociación civil”.
En este tire y afloje entre los modelos de SAD y Asociaciones Civiles, el Gobierno Nacional emitió el pasado miércoles el Decreto 730/2024 el cual dicta que “no se podrá impedir, dificultar, privar o menoscabar cualquier derecho a una organización deportiva debido a su forma jurídica, ya sea una asociación civil o una sociedad anónima, siempre y cuando esté reconocida por la ley”.
Asimismo, se le da un plazo de un año a partir del día de la fecha (miércoles 14 de agosto de 2024) para que la AFA y el resto de asociaciones, federaciones y confederaciones adapten sus normas a esta medida.
El Gobierno va a fondo, le marca plazos a la AFA para el cambio en su estatuto, en pos de un negocio millonario como el fútbol que beneficiará a unos pocos y hará perder en gran medida a los socios, en un modelo ya ensayado y fracasado en la región.
