Enigma toca con el corazón en llamas
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Adolescentes de Tres Arroyos vivieron el sueño de ser artistas al subirse al escenario de los Juegos Bonaerenses y avanzar a la fase regional del 2 de septiembre en Benito Juárez. Cinco jóvenes que buscan demostrar que el rock sigue vivo, contaron su historia en diálogo con La Voz del Pueblo
La instancia local de los Juegos Bonaerenses en cultura siempre da que hablar en Tres Arroyos, un evento cada vez más convocante en la ciudad, que atrae a los jóvenes estudiantes a sentirse esos artistas que aspiran a ser, llenando salas, con el público coreando y aplaudiendo sus temas.
Decenas de estudiantes en las categorías de los Juegos Bonaerenses se escriben, con el anhelo de sacar un buen resultado y lograr avanzar de fase a las etapas regionales, para vivir experiencias inolvidables, mostrándole su arte desde compañeros hasta personas de otras localidades.
En esta ocasión, quienes rockearon los juegos bonaerenses fueron Agustín Finocchio en voz y guitarra principal, Jazmín Couso en el bajo y coros, Milagros Lara en la guitarra secundaria y coros, Camila Sánchez en el teclado y Felicitas Guzmán en la batería, juntos componen la banda Enigma, y avanzaron a la próxima fase de la competencia, que será el próximo 2 de septiembre en la localidad de Benito Juárez.
Este grupo se formó gracias a un profesor y músico en común, que sería el “padrino” de esta banda, y es Hernán Lupardo. “Es el profesor que siempre nos ayudó y nos bancó con todo esto. Gracias a él nos anotamos en los Juegos Bonaerenses, siempre puso toda su onda para ayudarnos y cuando hubo dudas él las aclaró”, señaló Finocchio.
Se conocían poco, ya que son de diferentes edades y colegios, pero la música los conectó casi al instante. Agustín tiene 16, y va al Colegio Nuestra Señora de Luján, Jazmín y Felicitas tienen 14 años y son compañeras del Colegio Holandés, y con 17 años, Milagros va al ex Colegio Nacional y Camila asiste a la Secundaria 9.
Ganar los Juegos Bonaerenses para ellos fue gratificante, aunque fue desafiante la preparación, composición e incluso tuvieron algún inconveniente inesperado durante su presentación.
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La experiencia
Sabemos lo difícil que es la exposición en la adolescencia, pero tener que estar parado, con instrumentos en la mano, esperando que se levante un telón donde sabes que del otro lado no va a haber ni una butaca vacía, esperando que la próxima banda toque.
Según sus integrantes, en la previa hubo muchos nervios, pero cuando el telón se subió, era un vinculo entre ellos y su música: “Yo ya había estado en un escenario antes con el piano, pero obviamente fue diferente porque estaba con la banda, y bastante nerviosa, pero en el momento de estar en el escenario ya uno se olvida del público, se enfoca y está bien”, marcó Camila.
Por otro lado, había algunos desperfectos con el audio que hicieron que parte de la experiencia sea con incertidumbre, y con un poco de malestar, como explicó Milagros: “tenía muchos nervios, nos preparamos toda una semana y cuando quisimos subir y dar todo, tuvimos algunos problemas con el volumen, estaba bajo en mi guitarra. Cuando terminó estaba un poco enojada, y cuando nos anunciaron ganadores fue un poco más de alivio”.
Agustín era el único que había participado en una edición anterior en esta etapa de los Juegos Bonaerenses, pero aun así volver a subir a los escenarios siempre da nervios: “Cada vez que subo a cantar, y como me pasó en esta oportunidad, estaba muy nervioso porque además este año tuve que agarrar la guitarra y también cantar. También tuve el volumen bajo, una de las cuerdas de la guitarra se desafinó, pero tocó improvisar en el momento. Después me senté y empezó la premiación, me tranquilicé y dije ‘si tenés que pasar, pasarás’. Cuando dijeron que habíamos ganado nosotros nos pusimos a gritar y a saltar, yo estaba re contento”.
Algo en lo que coincidieron todos, fue que los nervios duraron hasta que subió el telón. Una vez tuvieron que comenzar a tocar, se evaporaron, como explicó Jazmín: “Antes de subir al escenario yo ya estaba como muy nerviosa, me tuvieron que empezar a consolar todos abajo. Ya cuando abrieron el telón me sentí bien. Hasta mi mamá y mi papá me decían que no me veía muy nerviosa”.
Felicitas marcó que toda la previa no fue con nervios, de hecho pudieron divertirse haciendo una sesión de fotos, pero antes de subir al escenario, la presión se empezó a sentir: “Primero nos fuimos a sacar fotos en la plaza, estuvo todo divertido, como para calmar antes de ir al teatro, era todo chiste, fotos y cuando se iba acercando el momento, nos pusimos más nerviosos. Cuando empezamos a armar todos los instrumentos me temblaba todo el cuerpo, hasta el momento en el que se abrió el telón ahí empecé a tocar en automático casi. Después cuando terminamos de tocar y se cerró el telón casi me caigo de la silla por los nervios. Estábamos ansiosos esperando el ganador y cuando dijeron nuestros nombres fue mucha alegría”.
Y la historia de Enigma en Tres Arroyos la van a seguir conociendo, ya que lograron construir su imagen y su esencia, con sus dos primeros temas, “Corazón en llamas” y “Murciélagos”. Con su ímpetu y juventud, buscarán crecer dentro del arte local, y seguirán creciendo de cara a la próxima etapa: “La banda se llama Enigma, porque en este mundo en el que reina la música urbana, nosotros venimos con este enigma de la música rock a demostrar que vamos a marcar una diferencia, y que hay bandas dispuestas a tocar con el corazón en llamas”.
