Ensayos de una gran cosecha triguera
El Ingeniero Francisco Di Pane repasa la evolución que han tenido las parcelas experimentales de trigo en la Chacra de Barrow, que se encaminan a tener el mejor rendimiento desde 2015. El genetista brinda recomendaciones para el tramo final de la campaña
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De a poco nos vamos acercando a la etapa final de la campaña de trigo, en un año que desde lo climático, en esta región, ha tenido un muy buen comportamiento. El Ingeniero Francisco Di Pane, responsable del programa de Mejoramiento de Trigo Pan de la Chacra de Barrow y también quien está a cargo de la Red de Ensayos de Trigo (RET) del INTA en la experimental, en una charla con La Voz del Pueblo repasa la evolución que han tenido los ensayos.
El genetista indica que las parcelas experimentales se encaminan a tener el mejor rendimiento desde 2015, una estimación que también la mayoría de los productores de la región. Además, el Ingeniero brinda recomendaciones de manejo para el tramo final de la campaña.
- Hasta ahora ha sido uno de los años más llovedores de las últimas décadas, ¿los trigos todavía necesitan algo de agua para asegurar un buen final?
- El trigo necesita alrededor de 400 milímetros disponibles para tener buenos rendimientos. No quiere decir que ese milimetraje le tiene que llover al cultivo, sino que hablamos de las lluvias previas a la siembra que estén acumuladas en el perfil, más lo llovido hasta cerca de la madurez.
En suelos profundos podés tener 300 mm acumulados antes de la siembra y entonces con 150 / 200 mm más ya vas a tener muy buenos trigos. Nosotros acá, que tenemos suelos con tosca y podemos acumular 100 / 110 mm solamente, dependemos mucho más de las lluvias durante el ciclo del cultivo. Entonces necesitamos por lo menos unos 300 / 350 mm y bien repartidos en noviembre.
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- El año en cuanto distribución vino muy bien también, porque en octubre se acumularon importantes milimetrajes.
- Así es. Generalmente necesitamos solamente una cantidad de agua importante en el periodo crítico de cultivo, que acá es aproximadamente del 5 de octubre al 10 de noviembre. Ese es el periodo crítico de 30 a 35 días, donde se define el número de granos, se reabsorben macollos cuando no hay disponibilidad de nitrógeno o de agua y hace que tengamos mucha o poca cantidad de espigas. Eso depende la disponibilidad de agua que tengamos al inicio del periodo crítico. Y después, durante el periodo crítico pleno, se fija la cantidad de granos, o sea, hay abortos cuando hay estrés, estoy hablando en floración, que en este caso sería alrededor de 25 / 30 de octubre. Si no hay estrés se fija mucha cantidad de granos y se empiezan a llenar.
Es el periodo crítico es lo fundamental para tener agua. Antes es bueno para generar materia seca, biomasa, que tengas verde, para después poder llenar los granos. En nuestra zona después del período crítico es fundamental el agua porque estamos en una maceta y necesitamos milímetros para llenar bien los granos.
En Barrow estamos por encima de esos 300 mm mencionados, nos falta el último empujoncito para llegar bien al 15 / 18 de noviembre, y ahí ya tendríamos definido un muy buen rendimiento como hasta ahora.
- ¿Qué estimación de rendimiento hacés hoy de las parcelas de ensayos de la Chacra?
- Por ahora venimos con excelentes perspectivas, para estar por encima en nuestros ensayos de los 6.000 kg. Dependiendo de las temperaturas que tengamos en llenado -todo noviembre-, vamos a estar más cerca de los 8.000 kilos, y si viene un soplete o altas temperaturas estaremos en 6.500 / 7.000 kg.
- ¿Hace cuántas campañas que las parcelas experimentales no presentan este potencial?
- Hace 10 años que no veía algo así, desde la campaña 2015, que fue muy buena y tuvimos rendimientos de hasta 10.000 kg. Creería que estamos cerca de eso. Nos falta transitar casi todo noviembre, pero esta lluviecita que cayó en la noche del lunes, que fueron 5 o 6 mm, nos ayuda a mantener ese potencial.
Pero por supuesto que hay que analizar todo. Como potencial, hay muy alto potencial. Todo lo que tenga fungicida va a rendir con un diferencial muy grande con respecto a lo que no tiene aplicaciones. Porque este año hay cultivares y hay líneas experimentales que estamos teniendo en nuestros programas que tienen una diferencia impresionante en cuanto a sanidad. Por ahora respecto a roya amarilla, pero ya está apareciendo roya de la hoja.
- Entremos entonces en la condición sanitaria. Es una campaña complicada en ese sentido.
- La roya amarilla empezó tarde, a principios de octubre. En el caso de los productores que hacen cultivares muy susceptibles, que ya no los tenemos nosotros en la Red, empezó un poquito antes, a mediados de septiembre. En nuestro caso empezó muy leve a principio de octubre y actualmente tenemos una explosión muy grande. Lo susceptible está prácticamente amarillo, no tiene nada verde y en esos casos se llega tarde con fungicida.
Cuando sabemos que tenemos materiales susceptibles como el caso de Baguette 620 o Algarrobo, tenemos que hacer monitoreos muy tempranos y aplicaciones cuando tenemos los pequeños rodales amarillos, que es el inicio de la infección en los lotes.
De todos modos, si bien tenemos mucha roya amarilla, en muy pocos cultivares tiene alta incidencia.
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En lo que respecta a la roya de la hoja por ahora apareció solamente en algunos materiales muy susceptibles que no están en la Red, sino que los tenemos en colecciones o en viveros. Así que eso va a venir más entrado noviembre.
Mientras que la roya del tallo, por supuesto, por cuestiones de alta humedad y esperando un poco más de temperatura, la vamos a tener a partir del 10 de noviembre aproximadamente. Cuanto más fresco venga, más se va a atrasar el ataque. Si vienen temperaturas altas y con humedad, se va a adelantar. Hay que destacar que es la principal roya, que ataca muy rápido y produce daños importantes.
- ¿Cuáles serían las recomendaciones para el productor para llegar lo mejor posible a la cosecha?
- Entiendo que el productor más o menos ha hecho balance de nitrógeno. Quizás los balances que se han quedado cortos hubiera sido recomendable hasta estos días realizar una aplicación foliar para no tener caídas en la proteína. Uno quizás tiene nitrógeno para un buen porcentaje de proteína, estamos hablando de 10,5, 11 para 5000 kg, pero cuando los rendimientos se disparan por buenas condiciones se diluye la cantidad de nitrógeno que puede absorber el cultivo y terminamos quizás con 9,5 o 10 de proteína. Eso genera alguna merma en la comercialización.
Para fin de la campaña, simplemente tener marcados los cultivares que hayan sembrado que sean susceptibles a roya de la hoja o roya del tallo. Y sumo también a roya amarilla, porque se ha acostumbrado a seguir progresando en noviembre, cuando otras razas -hace muchos años- dejaban de aparecer por una cuestión de alta temperatura. Ahora se ha acostumbrado a seguir infectando en condiciones de alta temperatura.
En definitiva, hay que atentos a las tres royas y si tenemos un cultivar susceptible a roya del tallo, muy atentos o realizar una aplicación preventiva o un monitoreo muy poco espaciado en el tiempo. Porque una vez que ataca es una gran explosión y podemos tener una merma muy grande de rendimiento.
- ¿Hay alguna otra cuestión para destacar de cómo ha venido la campaña?
- Sí, tanta lluvia y tanto viento, o la combinación de ambos ha hecho que aparezca bastante bacteriosis, que de lejos por ahí puede confundir un poco con roya estriada o con mancha. Pero ha habido bastante bacteriosis y hemos recibido muchas consultas.
- ¿Hay manera de contrarrestarla?
- No, la bacteriosis no tiene solución, no hay forma de evitarla. Hay cultivares que tienen algún perfil mejor, pero bajo condiciones de inducción muy alta de las bacterias, no hay cultivar que se comporte mucho mejor que otro.
Es determinante el ambiente, la presencia de mucha lluvia, mucha humedad, días frescos y viento. Porque las hojas se golpean, se lastiman y el agua facilita la entrada de las bacterias.
Ahora hay que ver cómo siguen las lluvias y si tenemos algún tipo de fusarium producto de la alta humedad en floración. Por ahora no lo hemos visto, pero mientras sigan estas lluvias, que no son importantes en cantidad de milímetros pero sí generan humedad en el suelo y en la espiga, hacen que pueda entrar el fusarium. Pero eso va a ser evaluado dentro de unos días.
- Hemos tenido una helada, se supone suave, la semana pasada. ¿Ya se sabe si hubo afectación?
- El efecto de la helada se observa entre los 7 y 10 días, ahí es cuando se puede observar si la flor cuajó, si el grano está chuso, si la flor se murió. Estimo que recién llegado el fin de semana se va a poder ver daño en caso de que hubiera.

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