Estrategias para liderar en contextos de alta presión
Por Martina Lasaga (*)
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Podemos establecer tres momentos claves para aplicar estrategias en contextos de alta presión o turbulentos: Aquel escenario previo a la crisis, donde podemos anticipar ciertas jugadas; el momento durante la crisis en el cual atravesamos el caos y finalmente, el momento post-crisis, en el cual reflexionamos sobre lo ocurrido y definimos lo aprendido.
Previo a una crisis: Preparación estratégica
Construcción de resiliencia organizacional
Implementar simulacros de crisis y escenarios de estrés que preparen al equipo para respuestas coordinadas.
Desarrollar protocolos de comunicación de emergencia que especifiquen quién comunica qué, a quién y cuándo.
Crear equipos de respuesta rápida con roles y responsabilidades claramente definidos.
Fortalecimiento de redes de confianza
Cultivar relaciones sólidas con el equipo directivo durante tiempos normales, invirtiendo en el capital social que será crucial en momentos difíciles.
Establecer canales de comunicación directa con stakeholders clave (consejo, inversionistas, clientes estratégicos).
Ejecución efectiva
Comunicación estratégica
La forma en que un líder comunica durante una crisis puede amplificar o mitigar el impacto negativo:
Transparencia calibrada: Ser honesto sobre la gravedad de la situación sin generar pánico innecesario. La información debe ser suficiente para que el equipo entienda el contexto, pero no tanto que genere parálisis.
Frecuencia consistente: Establecer un ritmo de comunicación predecible (reuniones diarias de 15 minutos, por ejemplo) que reduzca la ansiedad de la incertidumbre.
Mensaje claro y repetido: En momentos de estrés, las personas necesitan escuchar el mensaje múltiples veces y en diferentes formatos para internalizarlo.
Gestión de energía personal
Los líderes bajo presión tienden a descuidar su propio bienestar, lo cual es contraproducente:
Proteger el sueño: Incluso en crisis agudas, 5-6 horas de sueño son indispensables para mantener la capacidad de juicio.
Pausas activas: Breves pausas de 5-10 minutos cada 90 minutos para mantener la claridad mental.
Delegación estratégica: Confiar en el equipo directivo para gestionar aspectos operativos mientras el líder se enfoca en decisiones estratégicas.
Aprendizaje organizacional
Análisis post-mortem sin culpabilización
Realizar revisiones estructuradas de lo ocurrido, enfocándose en procesos y sistemas más que en individuos.
Documentar lecciones aprendidas y actualizar protocolos y manuales de crisis.
Reconocer y celebrar las victorias, por pequeñas que sean, reforzando los comportamientos positivos observados, reconocer públicamente el esfuerzo del equipo, permitir espacios de descompresión antes de retomar la operación normal al 100%, identificar casos de desgaste y ofrecer apoyo apropiado.
El desafío para todo líder empresarial es claro: no esperar a que la presión llegue para descubrir si está preparado, sino construir intencionalmente las capacidades, los sistemas y la resiliencia personal que le permitirán no sólo resistir, sino liderar con excelencia cuando las circunstancias lo demanden.
(*) La autora es licenciada en Economía (egresada de la UNS). Con especialización en Economía del Comportamiento (UCEMA) y Neurocoaching. Experta en Bienestar y Felicidad Organizacional (Universidad de Nebrija, España).

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