Fusión, calle y autogestión: el gran presente de La Factos
De las batallas de freestyle en las plazas a consolidarse como banda. La Factos, un grupo que cruza el rap con el rock y el reggae en Tres Arroyos, con un recorrido marcado por la renovación constante, los desafíos económicos de la autogestión y el sueño de llevar su mensaje a toda la provincia
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"Nosotros somos plan B", se ríen apenas empieza la charla. Y en esa frase cabe casi todo lo que es La Factos hoy: un colectivo musical nacido en una peluquería en 2024, criado entre batallas de rap en plazas y skateparks, y convertido en los últimos dos años en una banda que mezcla hip hop, rock, reggae y hasta heavy metal.
En 2026 el grupo encara su etapa más ambiciosa. Quieren show propio a fin de año, estrenar temas nuevos, grabar por primera vez y empezar a salir de la ciudad. El camino, como todo en la autogestión, es lento y cuesta arriba. Pero vienen de más atrás y ya saben de renovaciones.
De la crew a la banda: dos años de mixtura
La historia arranca post pandemia. "Esto fue 2024, en una charla en la peluquería con Nahuel, con Lemon. Dijimos de armar una crew, de formar un grupo de raperos en los cuales todos mostremos nuestro estilo", recuerda uno de los fundadores, el Pibe Cantor. En ese momento Tres Arroyos vivía un boom del freestyle. Estudiantes que habían vuelto a la ciudad, batallas que se repetían una vez por mes, 5 o 6 organizadores distintos. "Éramos muchos. Siempre se convocaba muchísima gente", dicen. La primera formación era solo voces sobre bases de internet: Lemon, G-Sus, Dimol y Diego. Cada uno tenía temas propios. Hasta que llegó el punto de inflexión: la Fiesta del Trigo 2024. Querían pasar del beat a los instrumentos en vivo. Llamaron a Lucho Cortese. "Nos brinda sala de ensayo, nos da todo su talento. Es impresionante", agradecieron.
En dos meses reclutaron músicos de diferentes raíces musicales: llegó Juanvi al teclado, Ale Mink en batería y Eros Zablotti en bajo. Después vinieron los recambios. Entró Joaquín De Marco, propuesto por Lucho, primero en bajo y hoy fundamental en la batería.
"Desde que surgió estamos en esa energía de renovación y de mezcla", explican. Esa mixtura también se nota en las biografías. Ninguno de los instrumentales venía del rap. "Venimos del rock, del reggae, de la cumbia, del folclore, del heavy metal. Tratamos de darle una impronta, buscar un estilo propio", cuenta Juanvi. El resultado: bases rockeras con guitarras que suenan y configuran “una magia que es indescriptiblemente bella", definen.
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Quiénes son hoy
La formación actual quedó sólida: Samu Taboada en bajo, Joel Christensen en guitarra, Juan Videira en teclado, Joaquín De Marco en batería, y en voces Dimol, Lemon, G-Sus y el Pibe Cantor .
Coordinar es parte del desafío. Ensayan dos veces por semana en "La Fábrica del Sonido", la casa de Samu. "Ofrece un espacio para que las bandas ensayen, pero también los fines de semana siempre hace shows", destacan. Ahí pulen un repertorio de 12 o 13 temas y trabajan en 4 o 5 nuevos que quieren mostrar en vivo antes de fin de año.
Los sigue un público tan diverso como su sonido, porque "hay gente que tiene 15, 17, 20, 30, 35, 40, padres e hijos", describen. Eso pasa, creen, porque aunque el núcleo es el rap, pueden caerle bien a alguien del rock, del reggae o del metal. Y ese público se construyó en la calle. Las competencias siguen activas en el skatepark, en plazas, en La Casona y en La Estación. "Siempre en el aire libre, un lugar público", dicen. La convocatoria se hace por redes y por un grupo de WhatsApp de Tresa Rap que ya tiene años.
Lo más interesante, aseguran, es la retroalimentación generacional. Conocieron pibes de 15 que hoy con 19 ya son estandartes. Y a la vez en la banda conviven quienes compitieron en los 2010, cuando "el Vagón de los Nadie era el epicentro del hip hop en Tres Arroyos", con los nuevos. "Somos producto de una fuerza que nos excede", sintetizan.
2026: streaming, show y la cuenta pendiente del disco
El plan para este año tiene varias patas. La más inmediata es artística: "Estamos creando un show a fin de año. La idea es algo propio, de evolución visual, de evolución logística y de evolución musical". La otra es de comunicación. Hace dos semanas arrancaron un programa de streaming en el canal de YouTube de La Factos. "Streameamos antes de los ensayos, nos cagamos de risa y estuvo buenísimo. La idea es charlar con gente del palo del rap, con los jóvenes, con otros estandartes".
Pero el gran objetivo sigue siendo grabar. "Por lo menos tener algunos temas en Spotify, porque no tenemos nada todavía subido. Y poder recorrer algunos lugares de la provincia". Ya lo hicieron una vez: tocaron en Necochea con Las Joyas Ocultas y hubo devolución. Ellos vinieron a Claromecó en verano. "Se generó un ida y vuelta bárbaro. Hay un enriquecimiento espiritual total", cuentan.
El problema es el dinero. "Somos 8. Hoy, si tenés que hacer un viaje, estamos hablando de 1 millón, 2 millones de pesos. Es un montón". Por eso hacen rifas, reinvierten la recaudación de las entradas y apuestan a conseguir sponsors. "Ojalá que en algún momento pudiéramos tener apoyo. Ninguno tiene los bolsillos llenos para generar giras".
También cuesta ponerle precio al arte. "En proyectos autogestionados a veces cuesta poner número a lo que uno hace, porque uno cree que es menos, que no vale. Históricamente al artista se lo ha ninguneado". Aun así, aclaran: en proyectos solidarios van a estar. "No lo hacemos por plata, lo hacemos porque nos identificamos con las luchas".
La escena y los espacios
Cuando les preguntan por los lugares para tocar en Tres Arroyos nombran pocos: el Polideportivo, donde tocaron en un festival solidario y "nos sorprendió el sonido", La Casona, el viejo Bar del Rock. Y por supuesto, la Fiesta del Trigo, donde ya tocaron dos veces, en el patio cervecero y en el escenario mayor.
Sobre la juventud y la cultura, piden más apoyo. Valoran el trabajo de Envión y de los clubes y comedores barriales. "En los barrios hay muchos artistas y muchos que todavía no saben que son artistas. Si el Estado y los privados pueden apoyar proyectos autogestivos, los jóvenes van a encontrar algo interesante para hacer".
El mensaje
Más allá de la música, La Factos quiere que sus letras hablen de acá. "Temáticas que abordan experiencias de vida que pasan en las calles de la ciudad, emociones, amor, y también cuestiones políticas y sociales. El hip hop en sus raíces se basa en decir cómo está la situación". Se fueron de una charla en una peluquería a pensar en un disco. De competir en una plaza a soñar con una gira por la provincia. Otro cierra: "La misión fundamental es poder mostrar nuestro mensaje propio y fiel a Tres Arroyos, y también llevarlo por todo el país".
Mientras tanto siguen ensayando, streameando y sumando amigos en cada ciudad a la que van. Porque en el hip hop, dicen, pasa algo irónico: "Vas a competir y te volvés con un amigo nuevo. Siempre".
El nombre surgió de manera casual en un grupo de chat bautizado "La Facto Real", evocando quizás la idea de una factoría de ritmos. Sea cual sea el origen, La Facto es hoy mucho más que una banda. Como ellos mismos afirman, son el producto de una fuerza que los excede: una energía vibrante y comunitaria que sigue latiendo fuerte en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Para seguirlos: @la.factos en Instagram. Y en YouTube, donde ya se los puede ver ensayar antes de que suene el primer acorde.

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