Galilea y Vértigo el binomio que se trajo la medalla de plata de los Suramericanos
El tresarroyense Tomás Galilea, junto a su caballo Vértigo, lograron en la disputa de los Juegos Suramericanos 2026 el segundo puesto en la competencia grupal además de terminar cuartos en las pruebas individuales

Tomás Galilea fue el representante tresarroyense en los Juegos Suramericanos 2026 disputados en septiembre en Rosario, logrando una medalla de plata en la competencia grupal y finalizando cuarto en la clasificación individual de salto ecuestre.
Tras meses de aquella competencia, La Voz del Pueblo dialogó con Galilea para conocer cómo vive los resultados obtenidos con el paso del tiempo. “Es una sensación hermosa haber podido conseguir la medalla. Estoy muy agradecido con el equipo, porque lo que tiene este deporte es que no se ve el trabajo que hay día a día, ya sean caballerizos, el herrero, el veterinario o el entrenador”, señaló.
Consultado sobre el desarrollo del torneo, contó: “Arrancamos con un primer día que nos fue bien, quedé séptimo u octavo. El segundo día conseguimos la medalla de plata. Nos ganó Brasil, estuvimos a menos de un palo de poder ser medalla de oro. Progresivamente se fue aumentando la exigencia del torneo y, a su vez, también pudimos ver que, en mi caso, estábamos bien para estar a la altura”.
En cuanto a la competencia grupal, explicó: “Cada obstáculo que vos derribás o si modificás la altura del obstáculo son 4 puntos en contra. Y si te pasás del tiempo acordado para hacer el recorrido, te suma un punto por segundo. Saltamos 4 jinetes y cuenta el resultado de 3 nada más. Entonces, hay un jinete que volteó 2 obstáculos, son 8 puntos en contra, ese quedaría excluido. Uno quizás está todo el año compitiendo con un contrincante y acá fue al revés, al ser competencia por equipo”.
Respecto del balance que hace del certamen, dijo: “Fue un torneo que me fue bien, me podría haber ido mejor, pero cometí un par de errores”.
Gracias al desempeño de Galilea y sus compañeros en los Juegos Suramericanos, el equipo obtuvo una plaza para los Panamericanos. “Pero, a pesar de que el equipo consiguió la clasificación, hay que hacer de vuelta una selectiva para el Panamericano, porque, como están involucrados animales, pueden influir temas de salud u otras cuestiones entre una competencia y la otra”.
Consultado sobre qué países son fuertes en este deporte, explicó: “En Latinoamérica estamos con Brasil segundos, luego en Panamericano ya entra Estados Unidos, Canadá y México, que son muy fuertes. En el mundo se está más lejos, entre los mejores están Alemania u Holanda”.

Comienzos
Tomás comenzó en este deporte “a los 13 años. Un amigo había arrancado a montar y me sumé con él. Estuve montando dos años en una escuelita de Tres Arroyos. Luego conocí a quien es hasta el día de hoy mi entrenador, Estanislao Cremona, que es de Bahía Blanca. Estoy con él desde los 15, tenemos una gran conexión”.
El jinete, que actualmente tiene 29 años, recuerda que hace algunos años hicieron una gira de dos años por Europa, “saltando en todos los concursos de allá, en Alemania, España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda”.
“Cuando empecé con Cremona nos planteamos que queríamos llegar a un nivel alto. Tani (Cremona) tiene una virtud que nunca falta. Primero arrancamos con los Juegos Juveniles, en donde fuimos bronce por equipos en Buenos Aires; luego de eso se dio un salto a lo internacional”, destacó.

Vértigo
Una parte fundamental en los deportes ecuestres es el caballo. Vértigo es el de Galilea, quien recordó sus inicios con él: “Lo trajimos de Alemania. Es un caballo que se llama por la región donde es, de Hannover, es hannoveriano. Fuimos a Alemania a buscar diferentes caballos. Justo conocimos a este, que ya una vez que nos subimos no nos pudimos bajar más, porque nos subimos y dijimos: ‘Este caballo es distinto’. Ya lo veíamos venir de ahí. Hoy demuestra que es distinto, porque creo que el caballo, que se dice mucho en el hipismo, es un caballo que toca una vez en la vida”.
Asimismo, destacó que el vínculo con el caballo es “súper importante. Porque si no hay feeling, es lo mismo que estar en un equipo y no entenderse con los compañeros. También se puede trabajar y demás, pero cuando hay un binomio que tiene feeling, eso siempre tiene un plus”.
Galilea tiene a Vértigo desde que el caballo tenía 8 años y ahora tiene 15. Asimismo, contó que “hasta lo que son las copas internacionales, para saltar se permite caballos de hasta 18 años en el Gran Premio u Olimpiadas. Luego quizás puede seguir un salto más bajito con otro alumno o algo, pero creo que a Vértigo, ya con 18 años, lo retiro por todo lo que me dio”.

Respecto de la preparación física, Galilea contó: “Como somos dos deportistas, se prepara físicamente el caballo, cuando montamos todos los días y hacemos diferentes ejercicios y demás para mejorarlo. Y, a su vez, yo hago una preparación física también, entreno con Mauro Vitali de MaxFit”.
En cuanto al entrenamiento con Vértigo, dijo: “Generalmente es más un trabajo en el llano, que se dice más adiestramiento. No saltás, pero hacés diferentes flexiones, de alargar a cortar, diferentes movilidades para el caballo. Entonces mueve el esqueleto, digamos. Saltamos, en lo posible, una vez a la semana o dos si hay justo un concurso, pero por lo general tratamos de hacer un entrenamiento a la semana”.
Próximos objetivos
Consultado sobre sus próximos objetivos, contó: “A lo que queda de este año, nos quedan tres fechas importantes. Una es San Jorge Village, que es el fin de semana largo de noviembre. Después viene el República, que es un concurso también de los cinco más importantes de Argentina, y se disputa en el Hípico Argentino. Y luego el Campeonato Nacional, que también es a fin de año en el Hípico. Voy a apuntarle, en lo posible, a hacer los tres”.

En el cierre de la entrevista, Galilea aprovechó para agradecer: “A mi familia, que siempre me apoyó desde que arranqué con esto, que es viajar para todos lados. Por más que ya estoy grande, siempre les gusta verme, entonces me acompañan. También quiero agradecerle al entrenador, que siempre, desde que arranqué, está al lado mío. A mi caballerizo, a Luis, Alejandro, a Virginia, que siempre me monta los caballos cuando yo no puedo en la semana, al veterinario y al herrero, que si no fuera por ellos no seríamos equipo”.
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