Hábitos Atómicos: efecto multiplicador
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Por Martina Lasaga (*)
En los procesos de cambio, es muy común sobreestimar el resultado final de aquellos micro-hábitos que luego, se convertirán en los denominados “Hábitos Atómicos”.
Hay una explicación muy sencilla de razonar para tomar conciencia de esa transformación personal que queremos lograr.
Seguramente has escuchado alguna vez en finanzas el concepto del ¨interés compuesto¨; una fórmula de inversión que nos permite multiplicar nuestro dinero en el tiempo de forma exponencial.
La fórmula del interés compuesto funciona así:
Invertimos un monto y vamos re-invirtiendo los intereses acumulados durante un determinado lapso de tiempo.
De esta forma “capitalizamos” ese dinero y aunque, al principio pueda parecer una rentabilidad irrisoria, si lo miramos en perspectiva tiene un efecto multiplicador a largo plazo.
Llevando esto a la vida personal, podemos observar que para generar un cambio de hábitos podemos hacer lo mismo.
Si queremos lograr realizar esa transformación hacia los llamados “Hábitos Atómicos”, o sea aquellos que logren ese efecto multiplicador en nuestra vida y nos lleven hacia una mejor versión, entonces debemos comenzar con invertir tiempo y voluntad paulatinamente.
Para nuestra mente es bueno definir una “meta” e ir trazando el paso a paso hasta lograrla. Al ponernos en acción iremos saboreando la victoria y disfrutando del proceso.
Esto nos genera adrenalina, esa satisfacción y placer necesarios para no claudicar en el intento y seguir avanzando hacia esa meta final.
Para lograr una mejor calidad de vida debemos comenzar con incorporar los llamados “micro-hábitos” de forma regular y perdurable.
Si queremos una transformación que apunte hacia el bienestar, es imprescindible realizar ese cambio de micro-hábitos.
La semana pasada hablamos de qué forma ese cambio de hábitos es posible y cómo incorporarlos en tu día a día.
Hoy te voy a compartir 5 micro-hábitos que utilizo en mi rutina diaria para que puedas adquirirlos si son de tu interés:
- Agradecimiento:
Según la ciencia agradecer 5 cosas, personas, logros, etc diariamente nos conecta con la alegría y activa en nuestro cerebro los niveles de dopamina y serotonina.
- Respiración:
Realizar pausas conscientes es una técnica de oxigenación cerebral muy poderosa para aliviar los niveles de cortisol en sangre, y por lo tanto, desactivar el estrés.
- Actividad Física:
Hacer actividad física regularmente puede ayudarte a mantener fuertes tus habilidades para pensar, aprender y tener buen juicio con el pasar de los años. También puede reducir tu riesgo de depresión y ansiedad, al igual que ayudarte a dormir mejor.
- Probar nuevas experiencias:
Esto es algo que recomiendo mucho para activar nuestra creatividad y motivación laboral. Realizar alguna actividad que te saque de tu zona habitual de confort expandirá tu bienestar significativamente.
- Conectar con personas queridas:
Cultivar nuestras relaciones personales nos genera felicidad y activa la oxitocina, hormona que refuerza nuestras relaciones y se la denomina la “hormona de los abrazos”, o de vinculación afectiva.
Todos estos micro-hábitos ayudan a activar los denominados “Neurotrasnmisores Felices”, fundamentales para nuestro bienestar y felicidad.
Según Sonja Lyubomirskry, el 40% de nuestra felicidad es determinada por las actividades deliberadas que realizamos en nuestra vida cotidiana, por lo tanto, de aquí la importancia de adquirir esos micro-hábitos para alcanzar esa transformación personal que tanto ansiamos.
Ahora te pregunto:
¿Cuáles son esos “Hábitos Atómicos” que te gustaría lograr?
¿Cuál es tu ¨inversión¨ inicial?
(*) La autora es licenciada en Economía (egresada de la UNS). Con especialización en Economía del Comportamiento (UCEMA) y Neurocoaching. Experta en Bienestar y Felicidad Organizacional (Universidad de Nebrija, España).
