Jorge Lamberta: “Disfruté mucho de estar en el aula con los alumnos”
Se jubiló en la docencia en 2025. Desarrolló esta actividad en la EATA y el Colegio Holandés. “Siento que di mucho y que me dieron mucho ellos a mí también”, expresa. Habló también de su profesión de farmacéutico, la incursión desde chico en la magia y los nuevos desafíos que le generan entusiasmo
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lamberta_2.jpeg)
Por Alejandro Vis
En mayo de 2025, Jorge Lamberta se jubiló como docente. Sin embargo, continuó con esta tarea hasta completar el ciclo lectivo en la EATA y el Colegio Holandés, las dos instituciones donde dio clases. “Me parecía correcto no dejar a mitad del ciclo lectivo. Encontrar una persona que me reemplace, darle mis horarios, que son complejos. Es mejor que empiece desde el inicio del año, con su propia impronta”, explica.
Tiene 52 años, ingresó en el aula como profesor cuando era muy joven. Se recibió de farmacéutico en diciembre de 1996 en la Universidad Kennedy, ubicada en la ciudad de Buenos Aires, y luego sumó en nuestra ciudad el tramo del postítulo docente.
La escolaridad de jardín de infantes, primaria y secundaria la realizó en el Colegio Jesús Adolescente. “Tengo muy buenos recuerdos. Cuando volví justo estaban dando clases mis docentes, habían pasado cinco años, no tenían cupo para mí. Por eso no pude incorporarme para trabajar, es un Colegio que siempre quiero”, destaca.
En primer término, dio clases de particular, el punto de partida para luego desempeñarse en las aulas. “La mayoría de los alumnos que tenía eran de la Escuela Agropecuaria. Se me ocurrió ir a hablar con Patricio Ferrario, que tuvo la gran generosidad -sin que yo sea conocido- de convocarme. Ahí empecé y con el correr de los años fui tomando cursos nuevos, haciendo una carrera muy linda”.
En este sentido, recuerda que “después también comenzó el Colegio Holandés en el nivel Secundario, me llamaron, fue una experiencia muy buena en todos estos años”.
Jorge valora que “estuve muy a gusto en las dos instituciones. Sentí que les di mucho y que me dieron mucho ellos a mí también. Me permitieron una de las cosas que más me gusta, que es estar en el aula con los alumnos”.
Con el paso del tiempo, recibió propuestas para “algún otro tipo de cargos en las instituciones. Siempre dije que no porque mi interés era estar en el aula y enseñar”.
Sus materias fueron Física y Química, sobre lo cual añade que “en el Colegio Holandés he dado también Salud y Adolescencia, y Biología”.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lamberta_1.jpeg)
La ciencia
Jorge nació en Rawson, localidad de la provincia de Buenos Aires que pertenece al partido de Chacabuco. Lo aclaró rápidamente, porque tiene el mismo nombre que la capital de Chubut.
Es tresarroyense por adopción: “Prácticamente podría decir que soy de acá, porque al año nos vinimos a vivir a Tres Arroyos”. Hijo de Juan José Lamberta, ya fallecido, y Magdalena Gervasi.
Habla con entusiasmo del rol docente. “Tuve unos 300 alumnos por año -puntualiza-. De acuerdo a la forma en que das la clase, podes despertar una vocación o hacer que esa vocación desaparezca. Algunos alumnos que por ahí les va mal, porque quizás no les dieron como tiene que ser una materia, creen que ese no es su camino y tal vez no es así. Lo digo como un consejo que puede ser útil para nuevos docentes”.
Piensa en las clases “como si fuera una obra de teatro, donde el actor va repitiendo año a año la obra y lo que va cambiando es el público”. No obstante, tiene en claro que “no hay que caer en la rutina de repetir, año a año, lo mismo. Mis materias han ido cambiando, los enfoques y también las formas de estudiar. Incidieron mucho las tecnologías que fueron apareciendo a lo largo de los años”.
A modo de ejemplo, menciona que “en la Escuela Agropecuaria hay un planetario y cuando vinieron en su momento integrantes de la Universidad de la Plata para capacitarnos, preguntaron ‘quién quiere hacerse cargo un poco de esto’. Así que me metí en Astronomía”. Más allá de la jubilación, sigue colaborando “con esas clases de Astronomía para chicos de cuarto año, que tienen Física”.
Con énfasis, expresa que “la ciencia es muy linda. Las cosas que vos ves las podés hacer en el laboratorio. Muchas veces llevaba elementos propios de la farmacia para hacer otro tipo de prácticas. En la época de la pandemia, fabricábamos alcohol en gel, probábamos distintas disoluciones para ver si solamente la de 70 por ciento era bactericida, qué pasaba si le poníamos más o menos cantidad”.
Entiende que es clave “despertar o incentivar la curiosidad que tienen los chicos. Siempre los colegios me acompañaron, porque se necesitan insumos, horas de trabajo, personal”.
Su intención fue hacer todo lo posible para no perder clases y actuó en esa línea “no para quedar bien, sino porque disfruté mucho de lo que estaba haciendo”.
Admite que no le gustan mucho las despedidas. Aunque valora que “me sentí muy cómodo en las dos escuelas” cuando le agradecieron por su labor en todo este tiempo los directivos y compañeros de trabajo.
En Youtube
Una iniciativa en la pandemia de Covid, que tuvo muy buen resultado, fue grabar videos con contenidos de sus clases. “En 2020 abrí un canal de Youtube, que hoy sigue estando. Grabé más de cien videos. Armé como un estudio de televisión, puse un pizarrón, luces y una cámara. Grababa los temas de Física y Química para después subirlos”, señala.
Al respecto, reflexiona que “si son materias difíciles personalmente, en mayor medida cuando los encuentros son virtuales. Que quede en Youtube, sirve para volver a mirar. Incluso después de la pandemia si los chicos faltaban a una clase porque estaban enfermos o porque se habían ido de viaje, podían ver de nuevo los videos”.
El material trascendió los límites de Tres Arroyos: “Mi hijo está estudiando en Tandil, cuando nombraron el apellido, le preguntaron si yo era profesor allá. Los compañeros me nombraban porque tienen los videos para los repasos en la facultad. Algunos están públicos, en otros doy yo los links, es sobre todos los temas de la secundaria”.
La farmacia
Desde 1997, es el propietario de farmacia Kreff. “Justo se jubilaba José Miguel Kreff y yo me había recibido pocos meses antes. Estuve un tiempito trabajando en una farmacia local, cuando él se jubiló empecé yo. Incluso me estuvo acompañando varios años para presentarme a su clientela, explicarme bien acerca de los distintos servicios”, relata.
Nunca modificó el nombre “en honor a Kreff, que me transfirió una farmacia muy acreditada, tenía muy buen nombre en el ámbito comercial y de la profesión”.
Forma parte del Colegio de Farmacéuticos de Tres Arroyos, de la cooperativa farmacéutica de la provincia Acofar e integra la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, en el área de Educación.
La familia, los hijos
Jorge se casó en 1999 con María José Lazcano y tuvieron dos hijos. “María Belén vive en Tandil, es contadora y docente, sigue estudiando posgrados y otra carrera; y Andrés pasó a segundo año también de Ciencias Económicas en Tandil”, indica.
Sobre la elección de profesión, añade que “salieron los dos para el lado de mi esposa que es contadora. Me han visto a mi luchar con las obras sociales -dice sonriendo- y todo el tema salud”.
María Belén y Andrés estudiaron en la Escuela Agropecuaria. “Mi señora también es docente y se está por jubilar este año, los dos comenzamos a trabajar como profesores en la escuela. Y fue el lugar de los chicos”, menciona Jorge.
Los desafíos se renuevan. Le interesa incorporar conocimientos, al igual que a su esposa. “Estos últimos cuatro años estudiamos Teología en forma virtual, terminamos en diciembre pasado. Lo íbamos a hacer cuando nos jubiláramos, pero como era una actividad virtual aprovechamos”, afirma.
Vuelve a sonreír, antes de observar que “pasar de Física y Química a realizar una formación de Sociales, como sucede con Teología, es todo un cambio”.
Destinaba a dar clases un promedio de cinco horas por día, de lunes a viernes. Más la jornada completa en su farmacia. Jorge disfrutó de la docencia, no significó de ninguna manera un peso, y no va a olvidar las experiencias que vivió con los alumnos.
Los shows de magia
Otra actividad con la que se identifica Jorge Lamberta es la magia. Sus inicios tuvieron lugar a los 11 años, “una época en la que no teníamos la tecnología actual. Entonces nos dedicábamos mucho a leer. En las revistas salía ‘aprenda mecánica’, otros oficios y también ‘aprenda magia’. Compramos ese material y empecé a practicar”.
En su casa, observaron que le gustaba mucho. Por esta razón, “compramos algún juego de magia. Vieron luego que tenía un mini-show armado, averiguaron sobre una escuela de magia en Buenos Aires, viajábamos en familia y yo hacía esos cursos”.
Nunca dejó de actualizarse. “Ahora es, por supuesto, todo digital. Ves videos de magia, si después compras los trucos, accedes con un usuario y una clave para ver los videos con la explicación de esos trucos. Ellos después te envían el material”, explica.
Realizó presentaciones en “muchas fiestas privadas, en la Fiesta del Trigo, en eventos de instituciones de Tres Arroyos. Últimamente voy a las escuelas cuando hay una celebración por el Día del Niño. La magia hay que hacerla en un ambiente más cerrado, tipo teatro, es necesario que el público esté concentrado”.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión