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Jóvenes cronistas

Desde la materia Prácticas del Lenguaje, el profesor del área les propuso a los estudiantes de 3º año del nivel secundario del Colegio Jesús Adolescente, la redacción de una crónica periodística, teniendo en cuenta los aspectos de la misma trabajados en clase. Para poder llevarla a cabo, cada uno de ellos debió realizar investigaciones, entrevistas y la puesta en palabra de sus propias apreciaciones. El lector se encontrará con diversos textos de interés general (deportes, viajes, lugares y personajes de nuestra ciudad y la zona) atravesados por una mirada poética y emotiva. Cada domingo compartiremos estas producciones para que descubran nuevas formas de conocer la realidad


“Como era antes”

 
-Por Pitu de 3º A
 
Su sueño de niña se había muerto por completo, pero era feliz y no pensaba mucho en ello.
 
Siempre de niños nos proponemos una carrera a la que nos vamos a dedicar de grandes o el típico… ¿A qué me voy a dedicar?… ¿Qué quiero ser de grande?, esas preguntas eran totalmente perfectas para un debate con tu familia o amigos.
 
Tras la noticia que había recibido Elsa, fue un giro en su vida. “Aun así, soy feliz con una hermosa familia”.
 
 Pero esa espina clavada en el medio del pie la deja pensando… ¿Por qué no fue así?, ese sueño o ese pensamiento que tenía de ser docente y enseñar a niños y niñas fue algo que en su vida no pudo ser posible.
 
Era la década del 1950, en la que divertirse era extremadamente fácil. “Por suerte tenía muchos amigos y era muy sociable. Siempre hacíamos travesuras, propio de la edad, o jugábamos a la infaltable rayuela, a las escondidas, a la querida mancha y al huevo podrido”.
 
 Cada vez que una persona habla un tema de su infancia, se ríe, pero por dentro esa persona está llena de nostalgia y con mariposas en la panza, o a veces, quiere salir esa gotita de lágrima, pero la risa y las carcajadas la esconden. Además, toda persona mayor se queda con esa culpa de no poder juntarse con su mejor amigo de la infancia a tomar algo y charlar de cómo les va en la vida.
 
A veces, dan esas ganas de ir a una escuela de antes, ir a correr esas carreras con barro y lluvia, ir a jugar a las escondidas en las que siempre te estabas haciendo pis, ir a saltar a la soga que cada vez aumentaba más la velocidad, ir a los actos de las fechas patrias con tus padres. O mejor dicho… nada de tecnología, como era antes.
 
 La mayoría de las personas tuvieron o tienen hermanos. En el caso de Elsa, tiene una hermana mayor llamada Lidia. Eran inseparables, como una madre canguro y un hijo canguro.
 
Lidia tuvo una infancia más dura que la de su hermana, pero eso no le impidió ser feliz. Ella, a sus 80 años, tiene exactamente las mismas preguntas que las de Elsa… ¿Por qué?, ¿Por qué esa ideología de los padres? “Esa ideología, esa teoría de que las mujeres solo tenían un propósito en la vida, ser ama de casa y cuidar de sus hijos”.
 
Lidia opina que “fue una verdadera lástima que mi hermana no pudo llegar a ser docente ya que tenía características muy buenas para serlo, era comprensiva y cariñosa”. De todos modos, la infancia de Elsa fue menos dura que la de su hermana. “Yo era muy estudiosa y me encantaba la mecanografía. Estaba ansiosa de estudiar en el instituto de Chlerch para trabajar un día de secretaria”. Pero al igual que Elsa, los padres le dijeron un rotundo “NO” y “que tenía que ser ama de casa y cuidar de mis futuros hijos”. En ese momento Lidia, “estaba muerta, mi espíritu perdido y mi esperanza escondida”.
 
 Pero como toda mujer luchadora y fuerte siguió con su vida. Ahora tiene familia y lo más hermoso y encantador para una mujer, tiene nietos. “Eso es lo que me hace feliz”.
 
Es por eso que la vida siempre te pondrá obstáculos y barreras para no ser feliz, pero hay que encontrar nuestro corazón y luchar con él.
 

Crónica de inmigrantes

 
-Por Valen de 3º B
 
 
Eran las 4.30 de la tarde de un sábado soleado de invierno, recientemente se había levantado de su siesta la señora María Rosario. Como todos los días, se dirigió a la cocina y buscó su mazo de cartas con el cual juega habitualmente. Al preguntarle cómo había sido su infancia, su respuesta fue: “Mi infancia fue bastante hermosa”, sin dar muchos detalles de la misma. Mientras, comía algunas galletas en la cocina de una casa construida alrededor de los 60, que por el paso del tiempo se fue deteriorando.
 
 Nacida bajo el manto de la guerra civil española. Inició su vida en la miseria y hambruna, restricciones y carencias que provoca la misma.
 
Debido a la situación socioeconómica que atravesaba el país vasco, lugar donde nació, tomaron la decisión de emigrar hacia Argentina en busca de un mejor pasar. Para ello, su padre fue el primero en venir. Al llegar acá, lo esperaban con trabajo, ya que en nuestro país se encontraban familiares desde hacía tiempo. Pasó algo más de un año, hasta poder conseguir ahorrar lo suficiente y así mandar el dinero que por fin haría que venga toda su familia.
 
Su infancia y adolescencia transcurrió en un lugar con una playa llamada ‘‘Las Arenas’’ en Vizcaya, Bilbao, España. Cuando cumplió los 18 años emprendieron su viaje hacia nuestro país, junto a su madre y sus hermanos. El 3 de octubre de 1955 la travesía en barco hacia el país de Sudamérica comenzó y según ella había sido muy normal, llegando a Buenos Aires el 27 de ese mismo mes. Se trasladó en una camioneta a la ciudad de Tres Arroyos, donde se asentaría por el resto de su vida. Comenzando una nueva etapa, con una cultura diferente a la que estaban acostumbrados, como por ejemplo el afecto y cariño que mostraba la gente de este país.
 
En la búsqueda del bienestar económico, ella y sus hermanos comenzaron a buscar trabajo para ayudar a mantener su casa. Al pasar unos años de su estadía, conoció al hombre con quien formaría una familia feliz.
 
Hoy en día, le apasiona viajar a playas porque le traen recuerdos del lugar donde nació.
 
Ella, a lo largo de su vida, ha sido una persona muy amable que ha cosechado muchas amistades, que valora todo lo que consiguió en Argentina y, aunque con el paso del tiempo su memoria y físico se han deteriorado, actualmente le da espacio a actividades como el teatro y el coro, ya que le gusta cantar, actuar y también mirar televisión. Es algo a lo que nunca pudo dedicarse de lleno en su juventud por haberse ocupado en la crianza de sus hijos.
 
Tal vez su destino hubiese sido diferente si no migraban a este país. Quizás sus sueños se hubiesen cumplido. Cantar en un escenario, para que el mundo escuche su voz. Pero hay veces que uno tiene que reprimir sus deseos y seguir a los otros. Volver a España y reencontrarse con sus raíces, las cuales extraña desde el momento en que las abandonó, siempre fue su sueño y será eternamente su talón de Aquiles.


El café del barrio

 
– Por Mel de 3º A
 
La gente nueva puede darse cuenta, a primera vista, la familiaridad que los tresarroyenses le tienen a este lugar. Es un miércoles lluvioso, el mejor clima para tomar una taza de café caliente. Casi no hay mesas libres: todas están llenas de aquellos amigos de toda la vida, que se ríen a carcajadas recordando las anécdotas de siempre; y de los señores mayores, de los cuales todos los mozos conocen sus nombres y que ya tienen la costumbre desde hace años, de venir todos los días a tomarse un café con leche y leer el diario. Con aquella lluvia de junio, las personas se refugian dentro del lugar para experimentar una vez más el placer de entrar y sentarse con alivio, después de un largo día.
 
“Todavía me acuerdo las letras hechas de lentejuelas que reconocías cuando veías su nombre”, comenta una señora sonriendo y con un tono nostálgico, mientras observa los sonrientes granos de café que están pintados tan detalladamente en las paredes.
 
En ese lugar tan llamativo, lo que hoy son las “previas” en las casas de los amigos, allí era el punto de encuentro antes de salir al boliche, y todo el espacio se llenaba de los grupos de jóvenes, que emocionados, esperaban a que se hicieran las doce, como si aguardaran el año nuevo.
 
Aquel ambiente agradable e informal, no siempre ha sido igual. Si le preguntás a los padres y abuelos, totalmente distinta es la descripción, pero con una sonrisa de oreja a oreja, recuerdan cómo era en sus tiempos. Y por supuesto, nunca falta su típico comentario de “antes se veía gente de todas las edades, ahora solo hay gente mayor, y dos o tres adolescentes”.
 
Las abuelas todavía le dicen “Sortilege”, y sin dudas es lo primero que se te viene a la cabeza cuando querés salir a tomar algo solo, con amigos o con familia. En aquella esquina, en la ciudad de Tres Arroyos, con treinta y seis años de permanencia, hubo anteriormente una juguetería; antes de la juguetería, el Tempo, y anteriormente las instalaciones del Banco Cooperativo Agrario.
 
En 1987, nadie se imaginaría la gran importancia que esta cafetería, que recién estaba abriendo sus puertas, tendría en la dulce historia de la ciudad de Tres Arroyos.
 
Como cualquier ciudadano de aquí sabe, Sorti es una cafetería acogedora y relajada, a la que vas a disfrutar la dulzura de los postres y bocadillos con los que se acompaña la bebida, y el fuerte sabor al típico café espumoso que te mata de la delicia. Los visitantes del local pueden esperar también una selección tradicional de la comida argentina, con ese sabor tan inconfundible, que te recuerda a las milanesas con puré que preparaban las abuelas en los domingos de verano.
 
 En el bullicio de la habitación, con esa característica iluminación cálida, las conversaciones fluyen y en los televisores se puede observar el proceso de elaboración de aquellos postres que tanto tientan. Se puede apreciar claramente la simpatía del servicio y no hay que esperar demasiado para recibir y probar esas delicias que se ven en las pantallas, que a ordenar no te podés resistir.
 
El observador se da cuenta de que más allá del café y las cómicas pepitas que siempre lo acompañan, en los rinconcitos se encuentran las botellas de vino ordenadas en la vinera, para los adultos que, en la cena de viernes con amigos, se dan el gustito.
 
El que ya ha probado las delicias de este lugar y ha experimentado quedarse completamente enamorado de aquel encanto que te sirven en el plato, sabrá la emoción que uno experimenta cuando el mozo se acerca con la bandeja y el olor exquisito que se siente mientras se aproxima. Aquel deleite arregla el triste día de cualquiera y dibuja una sonrisa a la primera degustación.
 
Pero además del café y el vino, todavía te acordás del vaso de licuado de frutilla y de los tostados que tanto gustaban, cuando eras chiquito y tu abuela te llevaba un sábado soleado a disfrutar de la tarde.
 
Anteriormente, ésta solo era cafetería y confitería, pero con el pasar de los años, el menú se ha extendido y modernizado, de manera que ahora se han ido incorporando muchas novedades populares en el mundo gastronómico, como las distintas opciones de comida rápida que nos han hipnotizado, que nos han tentado, que nos han atrapado.
 
Después de todo, y más allá de los cambios en las distintas opciones de comida, en las decoraciones o en la edad de la gente que se acerca, los ciudadanos de por aquí, presente llevarán siempre en su corazón el nombre “Sorti” y lo recordarán con mucha alegría como “el café del barrio”.
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