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Por Marcelo Mouhapé Furné
Año 480 antes de Cristo: los persas invaden Grecia. Al encuentro le sale un pequeño ejército en una misión suicida. Eran 6 mil griegos, pero la historia recuerda a 300 de ellos: los espartanos comandados por el rey Leónidas. Debían enfrentar a 300 mil persas.
El choque cuerpo a cuerpo fue en el desfiladero de las Termópilas, un lugar donde solo había espacio para que pelearan unos pocos de cada bando mientras los otros miraban esperando su turno o iban reemplazando a los muertos o a los heridos que quedaban fuera de combate.
La regla era que se peleara de día. En la noche paraban, descansaban y al salir el sol reanudaban el combate. Al caer la noche de la segunda jornada, el rey persa (Jerjes) estaba furioso. No podía creer que un ejército 50 veces menor al suyo los frenara. Sobornó a un baqueano (un tal Efialtes) que les mostró un paso alternativo.
Al amanecer, los 2 mil griegos y espartanos que aún quedaban vivos se encontraron rodeados por 145 mil persas por delante y otros 145 mil por detrás (ellos habían liquidado a 10 mil). No se rindieron. Los helenos se pusieron espalda contra espalda y siguieron peleando hasta que al terminar ese día los habían matado a todos. Pero esa tardanza fue clave para que el resto de los griegos tuviera tiempo para armarse y le terminaran ganando la guerra a Persia en la batalla naval de Salamina, rechazando así la invasión.
Hoy Kicillof está cómo los griegos y espartanos en el último día del combate en las Termópilas. En la interna peronista lo rodea Cristina y “La Cámpora” con sed de venganza. Por el otro lado, -el de la relación institucional-, lo acecha Milei buscando quedarse con el gobierno bonaerense (si es posible, antes de 2027).
Kicillof precisa del voto de los legisladores “camporistas” para aprobar el presupuesto 2026, la suba de impuestos, y, sobre todo (en la relación con los jefes comunales) el endeudamiento
En lo político, a favor de Kicillof está el hecho de que hizo lo correcto para buscar terminar siendo el líder del peronismo. Adelantó la elección bonaerense para movilizar a los intendentes y ganar en su territorio. Y dejar que en el comicio nacional el peso de la derrota recayera en Cristina (presidenta del PJ nacional) y “La Cámpora”.
El problema es la factura partidaria, ya que Kicillof precisa del voto de los legisladores “camporistas” para aprobar el presupuesto 2026, la suba de impuestos, y, sobre todo (en la relación con los jefes comunales) el endeudamiento, porque será de allí de donde salgan los fondos extras para los municipios, los que son vitales para su funcionamiento.
Hoy, -según lo que trasciende desde La Plata-, es más fácil para el gobierno bonaerense hablar con la oposición que con los legisladores de “La Cámpora”. La “vendetta” de Cristina y los suyos llegará, porque, además, dejar al gobernador sin la “caja para las comunas” llevaría a Kicillof a un conflicto con "su base", los intendentes peronistas que fueron claves para la victoria en la elección provincial del 7 de septiembre. Es el punto neurálgico para pegar y pasar factura. No dejarán pasar la oportunidad. El aviso ya estuvo con la acusación “K” al gobernador de que este proyecto de presupuesto beneficia a los intendentes suyos (alineados al “Movimiento Derecho al Futuro”) y perjudica a los jefes comunales kirchneristas.
Y mirando lo antedicho, estarán regocijados los Milei, -el presidente y su hermana armadora política-. A las consecuencias de la pelea interna del PJ, el gobierno nacional libertario le agregará lo suyo: aplicará aún más el cierre de la canilla de los fondos a la provincia de Buenos Aires. En 2026 llegará de a gotas y en 2027 (año de elecciones ejecutivas) nada, porque ya no habrá ni canilla para abrir.
La pregunta ante esta situación que se va a dar (y por lo antes mencionado ayudar a provocar), es si el presidente Milei aplicará la fórmula de quien copió varias acciones gubernamentales: Carlos Saúl Menem, quien cómo presidente intervino el gobierno de cuatro provincias.
¿Puede Kicillof sortear tantos obstáculos? La respuesta empezará a darse este diciembre, en base a si se aprueba o no el presupuesto provincial 2026 y el endeudamiento de donde se financiará a las municipalidades.
Volviendo al comienzo, el rey espartano Leónidas quedó grabado en la historia de la humanidad. Salga como salga (si logra salir) de la encerrona que enfrenta, no pareciera que el gobernador bonaerense pueda lograr una referencia similar en los siglos por venir.

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