La amenaza de fuego tiene en alerta al sudoeste bonaerense
Según el director provincial de Defensa Civil, Fabián García, en lo que va de enero se quemaron 20.000 hectáreas, entre las que se contabilizan las aproximadamente 10.000 afectadas entre Valle Hermoso y La Cautiva, en Oriente
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/fuego.jpeg)
La provincia de Buenos Aires atraviesa una temporada de incendios rurales marcada por condiciones climáticas intensas y la acumulación de material combustible.
El director provincial de Defensa Civil, Fabián García habló con La Voz del Pueblo y describió el panorama como una batalla diaria contra las llamas, especialmente en el sur del territorio, donde localidades como Coronel Dorrego, Marisol, Oriente, Sierra de la Ventana y Villarino resultaron ser focos de incendios de gran magnitud.
Si bien advirtió que la situación mejoró en los últimos días –donde se venía aplicando guardia de cenizas en sectores afectados- dejó en claro que persiste el riesgo a raíz de las condiciones reinantes.
20.000 hectáreas en enero
Solo durante la semana pasada dos grandes incendios consumieron más de 12.000 hectáreas, entre las cuales se cuentan las 10.000 de Valle Hermoso y La Cautiva, del distrito de Coronel Dorrego.
Según García la extensión total de lo afectado en lo que va de enero asciende aproximadamente a las 20.000 hectáreas en toda la provincia, principalmente en el sur bonaerense. El funcionario remarcó que estas cifras reflejan “un daño ecosistémico importante además de poner en riesgo vidas humanas y bienes materiales”.
La situación es particularmente delicada en zonas como Marisol y Oriente, donde el fuego estuvo a pocos kilómetros de convertirse en un “incendio de interfase”, es decir, cuando un fuego rural alcanza zonas urbanizadas, tal como ocurrió en enero de 2014 en el destino de playa dorreguense. “Lo más importante es que corre riesgo la vida de las personas”, recalcó García al referirse a este tipo de situaciones.
El sistema y el cambio climático
García remarcó que la gestión actual se centra en la adaptación al cambio climático que obligó a cambiar prácticas habituales y a fortalecer los recursos. Es por eso que el sistema de emergencias bonaerense cuenta hoy con una infraestructura significativa compuesta por 16.000 bomberos (entre voluntarios y de policía), una flota de 12 helicópteros (9 de ellos equipados para incendios forestales) y la colaboración del Servicio Nacional de Manejo del Fuego con aviones hidrantes con base en Puán.
Sin embargo el éxito del sistema presenta un desafío inesperado que García denomina la “paradoja del éxito” al sostener que “los incendios forestales se apagan cada vez más rápido. Entonces lo que ocurre es que se acumula más masa combustible disponible porque lo que se tendría que haber quemado no se quema”. En ésta misma línea observó que esta circunstancia obliga a los municipios a repensar estrategias como cortafuegos y quemas técnicas preventivas en épocas de baja temperatura.
Prevención
El director de Defensa Civil insistió con que si bien el sistema es robusto, la clave está en que el incendio no se produzca. Para ello recordó que las quemas en la provincia están reglamentadas y requieren permisos del Ministerio de Desarrollo Agrario; pero que realizarlas sin aviso es motivo de sanción.
En tanto aclaró que las condiciones para el riesgo extremo se resumen en la regla del "30-30-30" que está compuesta por más de 30 grados de temperatura, menos del 30 por ciento de humedad y vientos superiores a los 30 km/h. Bajo estas condiciones, el sudoeste se convierte en un polvorín donde rastrojos de cosecha y pasturas bajas pueden arder a gran velocidad.
"Tenemos que ser precavidos, solidarios y, sobre todo, responsables", concluyó García mientras el sudoeste bonaerense se mantiene en alerta ante un clima que no da tregua.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/fabian_garcia.jpeg)

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión