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“La Antártida es otro planeta”

Tal fue la definición de Andrés E. Ibañez, investigador adjunto de Conicet, quien brindó charlas y desarrolló un trabajo en el aula con estudiantes del Colegio Holandés. Estuvo acompañado por Nadia Soledad Haidr, integrante de su equipo de investigación. Sobre la situación de la ciencia en el país, dijo que “hoy nos toca vivir una época turbulenta”

Por Alejandro Vis

 

 

El Colegio Holandés recibió la visita de Andrés E. Ibañez, investigador adjunto de Conicet, quien brindó dos charlas para alumnos de Secundaria Básica y Secundaria Superior en El Fanal. Es licenciado en Biotecnología, doctor en Ciencias Básicas y Aplicadas.

 

Ibañez estuvo acompañado por su colega Nadia Soledad Haidr, licenciada en Biología y doctora en Ciencias Naturales. En forma previa a las charlas, alumnos los entrevistaron sobre un tema central: “Investigación en la Antártida, un enfoque sobre la conservación frente a los cambios ambientales”.

 

La propuesta fue impulsada por la profesora Virginia Moller. Además los invitados compartieron un trabajo dentro del aula con 6to. A. sobre “Cómo se investiga en Ciencias”.

 

Alumnos del nivel Secundario del Colegio Holandés participaron de las actividades con los científicos

 

 

 

En el inicio de la conversación con estudiantes, Ibañez dijo que estudió en la Universidad Nacional de Quilmes. “Comencé en 2001, en un momento del país en plena crisis económica. Iba a cursar biología, siempre de chico quería hacer biología marina. Hasta que me agarró alguien y me advirtió ‘te vas a morir de hambre’, andá a estudiar biotecnología. En ese momento era una carrera nueva con un enfoque distinto. Así lo hice”, recordó. Al describir su formación, mencionó que “después me doctoré en un tema de desarrollo de vacunas muy asociado a la biotecnología. Luego volví hacía atrás y me puse a hacer el trabajo de biólogo, con título de biotecnólogo”.

 

Nadia Soledad Haidr estudió Licenciatura en Biología, con orientación Zoología, en la Universidad Nacional de La Plata. Posteriormente realizó el doctorado en Ciencias Naturales. Comentó que “en un momento pasé al mundo de la paleontología, fui y vine. De chica quería estudiar biología marina, seguí por ese camino. Uno estudia en general biología y después a lo largo de la carrera te vas especializando, eligiendo el tema que quieras, es muy amplio”.

 

Ambos desarrollan misiones científicas en la Antártida, como integrantes de un equipo de investigación del Museo de La Plata. Ibañez indicó que “al momento de elegir una carrera está muy bien pensar en el futuro económico, la estabilidad. Pero también en lo que te gusta hacer día a día, te llama la atención, porque en realidad una profesión es algo que te impulsa a generarte preguntas. En mi caso estoy agradecido que se dio así, de esa manera”. Haidr agregó, en esta línea de pensamiento, que “si tienen la posibilidad estudien lo que les gusta, no saben lo que va a pasar, la situación económica siempre varía”.

 

Andrés E. Ibañez y Nadia Soledad Haidr, junto a colegas del Museo de La Plata, trabajan en la Antártida con aves marinas (Foto: Agostina Alonso)

 

El científico señaló que “tenemos un investigador principal que dirige la sección en el Museo de La Plata, que se desempeñaba en el Instituto Antártico. Inicialmente me dio lugar a mí para trabajar en la Antártida”.

 

Por tal motivo, Ibañez se encargó de las campañas. “Empezamos a armar un grupo de trabajo bastante fijo. Está Nadia, hay un par de estudiantes de doctorado, otro integrante que es docente y viene con nosotros desde hace diez años”.

 

Una de las finalidades es “que sea interdisciplinario. Tenemos un objetivo de estudio, con ciertas preguntas, luego surgen interrogantes nuevos. Se interactúa con grupos que estudian otros temas, para ir ampliando las respuestas”.

 

Observó que “la Antártida es un lugar desconocido, otro planeta si uno lo pudiera definir, inclusive en un mismo día podés tener condiciones totalmente distintas. Trabajamos con aves marinas, particularmente con la marrón que se llama Skúa. Es un ave migratoria y predadora tope, está en la cima de la cadena trófica; debido a ese rol que tiene esta especie es muy vulnerable, se encuentra expuesta a cualquier modificación en el ambiente. Ya sea a través de la cadena alimenticia o el cambio climático”.

 

Las líneas de estudio, a partir de lo que le sucede al ave, son numerosas. “Los cambios que ocurren en un lugar tan alejado e inhóspito, reflejan lo que está pasando en el planeta”, expresó.

 

En su análisis, Ibañez subrayó que “en Antártida surgen muchas preguntas para los que trabajamos en esa área, con la intención de al menos describir y solucionar a largo plazo un montón de cuestiones ambientales que nos repercuten a todas las personas”.

 

En la facultad, se abren puertas. Así lo destacó Haidr, quien explicó que “en mi caso empecé por el lado de la paleontología, estudiaba pingüinos fósiles. Siempre con la esperanza de poder ir a buscar esos pingüinos fósiles a la Antártida y al final terminé yendo con otras preguntas diferentes a las que tenía en un comienzo”.

 

En el Fanal, se pudieron apreciar aves embalsamadas, indumentaria y otros elementos que se utilizan en la Antártida (Foto: Agostina Alonso)

 

Hermoso

 

Para Ibañez, la primera experiencia en la Antártida “significó un shock. La segunda fue la mejor. Al principio estás en un lugar que no conocés, no sabes cómo moverte, es hermoso por donde lo quieras ver, todo es lindo a nivel naturaleza. Vas a ver un montón de cosas que no viste nunca en tu vida”.

 

Se encuentra “muy conectado con el lugar. Cada vez que voy a la Antártida me vuelvo a enamorar y cada vez que regreso es llorando, uno nunca sabe inclusive si puede volver. Genera un montón de sensaciones”.

 

Se percibe realmente el silencio. “A veces no se escucha absolutamente nada, es increíble. Muy parecido a como si se tratara de otro planeta -reiteró, muy extraño y muy lindo”.

 

Haidr se refirió a su primer viaje al “continente blanco” como “el más lindo. Hice casi la temporada completa. Cuando te saca el helicóptero o el avión, hasta donde puedas ver es hielo. Tomás dimensión realmente de donde estás”.

 

Las investigaciones se publican en revistas científicas y se produce un intercambio. “Hay diversos organismos como la Camelar, que trabaja con pingüinos y mamíferos en distintos lugares de la Antártida -explicó Ibañez-. Recolecta datos para ver cómo están las fuentes de alimentos, la incidencia del cambio climático, entre otros aspectos. Se hace rutinariamente, con un protocolo particular. Los países tienen investigaciones que forman parte de este protocolo, se genera un estudio a largo plazo en distintos puntos del continente. Los datos no solo se comparten, están libres para el acceso de cualquier persona”.

 

 

El ambiente

 

¿Cuáles son los cambios que aprecian en el clima en la Antártida? Ante esta pregunta, Ibañez consideró que “diez años de campañas es poco para hablar de efectos notorios, pero sí se ven ciertas modificaciones. Puede pasar que hay temporadas de primavera-verano donde no cae nieve o tenés temperaturas positivas o ves como los glaciares que rodean a la base de alguna manera van retrocediendo. En ciertos parámetros ambientales se ven retrocesos”.

 

Estas modificaciones son mucho más evidentes en un lapso mayor de tiempo. “El cambio climático o calentamiento global debería ocurrir naturalmente, pero repercute el aceleramiento que tiene por las actividades humanas”, reflexionó.

 

En este sentido, relató finalmente que “cuando hace mucho calor, hay menos pingüinos pichones o los ves con la boca abierta tratando de regular la temperatura. Inclusive nosotros que usamos una indumentaria particular para trabajar, salimos a caminar y al kilómetro nos empezamos a sacar ropa por el calor que hace”.

 


Tiempos complejos para la ciencia en el país

 

Un estudiante le preguntó a Andrés E. Ibañez cuál es la situación de los científicos y de la investigación en el país. En principio, señaló que “creo que a nivel de instituciones por ahora se mantienen ciertas cosas, se está pasando por una realidad particularmente difícil”.

 

Al respecto, mencionó que “no lo digo sólo desde lo salarial. Se suma lo que es el financiamiento. Lo que se está viendo es la imposibilidad de seguir creando y preguntándose cosas en algunos aspectos”.

 

Habló de “las dos patas del sistema científico. Te brinda financiamiento, te da lugar de trabajo y salarios; a su vez somos los empleados del Estado más evaluados. Es muy paradójico que el sistema te sigue evaluando de la misma manera, pero a su vez te saca recursos para trabajar, es lo que está pasando hoy puntualmente”.

 

Con la mirada de sus vivencias profesionales, expresó que “hubo épocas buenas, malas, hoy nos toca vivir una época turbulenta. Puede ser peor, ojalá que no lo sea, es difícil”.

 

Dejó en claro que “la formación en Argentina es excelente, pero probablemente hay que esforzarse más que en otros lugares”.

 

En términos comparativos, valoró que “en Chile, Brasil, España, es muy difícil ingresar a una carrera de investigador, en Argentina es mucho más abierto por diversas variables. Tenemos una calidad de investigadores excelentes, con altibajos como siempre en la historia de nuestro país. Es uno de los mejores sistemas a nivel mundial y bastante claro inclusive en cuanto a sus reglas”.

 


Controles antes de cada viaje

 

En forma previa a una campaña, se realizan estudios de salud obligatorios a los investigadores. “En la Antártida hacemos muchas caminatas, subimos y bajamos montañas”, puntualizó Andrés Ibañez.

 

Se incluyen “test psicológicos, de sangre y otros controles, se mide absolutamente todo. Básicamente lo que se previene de esa manera es que en el período que uno está allá, no aparezca una enfermedad de emergencia como una apendicitis”.

 

Los profesionales de la salud confirman que los científicos tengan “un estado de salud razonable para estar dos, tres o seis meses. Inclusive a las personas que viajan para hacer la invernada que es todo el año, en algunos casos se les saca el apéndice para evitar estas dificultades”.

 

Es que “en invierno el clima es tan extremo, está todo cubierto de nieve, hay vientos muy fuertes, no puede entrar un helicóptero a sacar a una persona que tiene apendicitis”.

 

Cuando hay un caso de riesgo de vida, “no únicamente dependemos de nuestra logística de transporte. Se trabaja en colaboración entre los distintos países”.

 

 

 

 

 

 

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