La experiencia de un tresarroyense que pasó 25 días en China
Juan Manuel Balbuena y Alejandro Arburua compartieron casi un mescon un reconocido comerciante de nuestra ciudad. Destacaron la seguridad absoluta, el "caos organizado" del tránsito, la digitalización total y el avance de la movilidad eléctrica
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El abogado tresarroyense Juan Manuel Balbuena, quien comparte el estudio jurídico ubicado en Belgrano 470 junto a su socio Alejandro Arburua, relató la enriquecedora experiencia que vivieron durante un viaje de 25 días por China. La travesía comercial y cultural la realizaron invitados por un cliente de hace más de 15 años: Juan, popularmente conocido en nuestra ciudad como “el Chino de Belgrano”, titular del supermercado Súper Sofía.
El objetivo central del viaje fue afianzar la relación de confianza, conocer el entorno familiar del comerciante y experimentar la realidad del país asiático desde adentro. Durante la estadía, los tresarroyenses contaron con la hospitalidad de Juan y su familia, incluyendo a su hija, quien realizó la escuela primaria en China, finalizó la secundaria en la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos y la próxima semana iniciará su carrera universitaria en Shanghái.
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La mayor parte del viaje transcurrió en Putian, una ciudad de clima tropical, húmedo y lluvioso, habitada por más de tres millones de personas en la provincia de Fujian. Desde allí recorrieron Xianyou, Xiamen, Fuzhou y finalmente Shanghái. Según relató Balbuena, al no ser Putian una zona turística, la presencia de los argentinos no pasaba desapercibida: “Nos miraban todo el tiempo y nos pedían fotos, llamábamos por demás la atención”, algo que no ocurrió en la cosmopolita Shanghái.
Uno de los aspectos que más los deslumbró fue el nivel de desarrollo urbano, la infraestructura y la magnitud de las obras públicas. En ese sentido, hicieron especial hincapié en la digitalización extrema de la vida cotidiana. “Rara vez utilizan efectivo como medio de pago, es más, en varios lugares no lo aceptan y se utilizan pagos electrónicos”, detalló el abogado, sumando que para movilizarse dependían íntegramente de aplicaciones tecnológicas.
El tránsito y la movilidad eléctrica fueron otros puntos de fuerte impacto. A pesar de la enorme cantidad de autos de aspecto “futurista” y motos eléctricas equipadas con cámaras y sensores, destacaron la drástica reducción de la contaminación sonora. “El tránsito ni bien llegás parece un caos, pero tienen mucho orden y funciona bien. No vivimos embotellamientos ni accidentes; es un caos totalmente organizado”, describieron. A esto se sumó la experiencia de viajar en trenes de alta velocidad, que conectan las ciudades con una puntualidad extrema a entre 250 y 350 kilómetros por hora.
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En materia de seguridad ciudadana y orden público, la sorpresa fue total. “No existe la inseguridad. Está todo absolutamente con cámaras y controles; podés dejar algo olvidado en la calle, pasar al otro día y va a estar ahí”, aseguró Balbuena. Además, resaltaron el cuidado de los espacios públicos, equipados con puestos de hidratación, baños y sectores para practicar básquet, fútbol o tai chi.
El rigor de las normas viales también llamó su atención, ya que está totalmente prohibido consumir alcohol si se va a conducir, con controles rápidos y eficientes. “Si tomás y estás al volante, podés llamar a una agencia; van a donde estás con una moto plegable, la guardan y manejan tu auto hasta tu casa”, ilustraron sobre los innovadores servicios disponibles.
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Tras finalizar su estadía en Shanghái, los profesionales ya se encuentran emprendiendo el viaje de regreso a la Argentina, trayendo consigo no solo el fortalecimiento de sus vínculos comerciales, sino una impresión imborrable del desarrollo tecnológico, la cultura y la calidez de sus anfitriones.

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