“La faceta docente no la perderé nunca”
La reciente jubilación de la profesora de inglés Liliana Aid generó emoción y gratitud en la comunidad educativa del Colegio Holandés por los años de entrega, la vocación y la huella que dejó en generaciones de alumnos una “teacher” con todas las letras. En el Día de la Mujer, conversó con La Voz del Pueblo sobre su trayectoria, el amor por la enseñanza y lo que vendrá en una nueva etapa de su vida
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Por Luciano Moran
Las despedidas son esos olores dulces que evocan a recuerdos perdurables y reconfortantes. Eso, es lo que vive por estas horas la tresarroyense Liliana Aid (72), profesora de inglés que se jubiló recientemente tras cumplir ni más ni menos que 33 años de servicio, entre su querido Colegio Holandés y Jesús Adolecente.
En el marco del Día de la Mujer que se conmemora hoy, la protagonista de esta linda historia recibió la visita de La Voz del Pueblo en la comodidad de su departamento, espacio en el cual se tomó un tiempo para analizar lo que dejó su carrera y lo que vendrá a futuro.
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En primer lugar, Aid recordó con satisfacción que “empecé a estudiar inglés desde chica, hice los títulos –de aquel entonces- de cultura inglesa de Tres Arroyos y luego me fui a Mar del Plata a cursar el profesorado. Una vez que obtuve mi título de maestra y profesora de inglés, de a poquito arranqué a dar mis primeras clases en forma particular, algo que sigo y seguiré haciendo porque es mi cable a tierra”.
Durante varios años asistió a seminarios y convenciones, lo que le permitió descubrir y aprender algo más a parte de los libros de texto, como así también conocer a excelentes personalidades.
Tras un paso breve por La Plata donde incursionó en la carrera de abogacía, agregó que “no la terminé a esa carrera porque me casé y me fui a vivir al sur, pero siempre seguí ligada al inglés trabajando en empresas canadienses como una especie de ´traductora´. Aunque mi título no tiene nada que ver con eso, me las ingeniaba de alguna manera para ayudar en lo que hacía falta”.
Un tiempo después, regresó para radicarse en su ciudad natal. En 1994 entró al Colegio Jesús Adolescente para reemplazar a una compañera, “solo por unas horas. La realidad es que fui quedando y a la par pude tomar otras horas también en el CH, cuando mi hijo empezaba 4º grado y vivíamos en ese barrio. Sumé más y más horas, pasaron los años y acá estoy, ahora jubilada (risas) pero feliz de la vida y tranquila por todo lo que di dentro y fuera del aula”, sostuvo.
En el CJA trabajó hasta los 65 años, “el retiro fue en muy buenos términos. Tuve grandes directivos y compañeros, con quienes hasta el día de hoy mantengo contacto. En el CH, me ofrecieron -aparte de las horas cátedra- la coordinación del área de inglés. Una función que cumplí hasta hace poco, una gran experiencia”.
Con orgullo, afirmó que “soy de la época del pizarrón y la tiza, el inglés siempre me atrapó. Considero que hice bastante bien mi tarea, al menos eso dicen (risas)”.
En el CH fue mamá, docente y participó en la comisión de padres. En total fueron 33 años de servicio “entre ambos establecimientos educativos, ´teacher´ de acá para allá. Di todo lo que tenía para dar y no me arrepiento de nada”, subrayó con emoción.
La decisión de seguir un tiempo más en actividad fue “porque se sentía bien, a gusto, y el CH me lo permitía. Había empezado mis trámites jubilatorios que fueron medios lerdos, igualmente yo seguía trabajando. Me gusta mucho trabajar, soy una persona muy cumplidora y activa”.
Durante la distendida charla, café de por medio, remarcó que “cada día iba con buena predisposición a dar las clases, disfrutaba el momento. Lo cierto es que voy a extrañar esa alegría de los pasillos…”.
Adelantó que ahora tendrá más de tiempo libre para realizar otras actividades, aunque “seguiré dando clases particulares en mi casa. Si me reuniré con amigos, disfrutaré más a mi nieto de acá, aunque los chicos crecen rápido y prescinden de la abuela (risas), pero siempre están. Tengo experiencia en manejo de chicos, sobra cancha en ese aspecto. La faceta docente no la perderé nunca, es algo que queda, trataré de hacer algún viaje. Este año empezaré a estudiar italiano, otro idioma que me atrae”.
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La familia
Al ser consultada por cuál fue el mejor regalo que le dio la vida, sin dudarlo, aseguró “mi familia. Mi hija Valeria (49) que vive en Portugal, se casó con un ingeniero de Google. Durante 10 años vivieron en Estados Unidos, viajaba para verlos. De mis nietos también aprendí porque los modismos americanos, me ayudaron muchísimo. Mi otro hijo es Ignacio Elizari (42), trabaja en Gestión Ambiental en el municipio”.
Afirmó que el balance en más de 3 décadas dando clases “es altamente positivo porque nunca tuve problemas con nadie: ni con chicos, ni con padres, ni con directivos. Jamás puse una amonestación. El abrir el diálogo con el alumno y tratarlo con empatía, llevó a que en mis clases reine el orden”.
Destacó con énfasis la reciente incorporación que hizo el CH de toda la bibliografía de National Geographic a su institución. “Es el primer colegio en la Argentina que trabajará a partir del 2026 con esta herramienta, desde el jardín hasta secundaria. Otro gran paso dado”, celebró.
El Rotary
Por otra parte, contó que integra actualmente -como vocal suplente- el Rotary Club Tres Arroyos, entidad de servicio de la cual el año pasado fue presidenta.
Señaló que, el lema principal, “es hacer el bien sin mirar a quién. Buscamos ayudar dentro de nuestras posibilidades. Muchas veces, con aportes de empresas y apoyo municipal. Por eso digo que es un trabajo en equipo”.
Forma parte de ese espacio desde hace 8 años, al cual ingresó mientras daba clases. “Estaba muy inmersa en la enfermedad de mi madre y antes de su partida, una amiga me invitó a sumarme. Encontré un grupo muy interesante de gente, me gusta la actividad social de colaborar con diversas escuelas y entidades. Somos personas que trabajamos en silencio”, indicó.
Antes del cierre, Liliana Aid agradeció el contacto establecido y reflexionó que el 8 de marzo, es una fecha “sumamente especial en la que hay que valorar a la mujer en todas las actividades que realiza, porque muchas veces es en silencio y en forma anónima. Esas mujeres, son las que representan claramente lo que es la resiliencia, el carácter y la fe, construyendo sus vidas y proyectos sin necesidad de exposición”.
Su legado permanecerá vivo en el corazón de quienes compartieron el camino junto a ella. Su dedicación trasciende las aulas, convirtiéndose en un referente de constancia, amor y un ejemplo de vida que perdurará en las futuras generaciones. Aplausos y los mejores deseos, de todo corazón, para lo que vendrá. Se lo ganó, y en buena ley.
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