La primera casa de ladrillos que nació junto con Claromecó
Su construcción se inició cuando todavía no había sido fundada la localidad. En un lote adquirido por Juan Antonio Hurtado y su esposa Otilia Marolle
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La “Casa de Hurtado” fue construida entre 1918 y 1920, en el primer lote vendido por la familia Bellocq en tiempos fundacionales de Claromecó.
La localidad nació el 9 de noviembre de 1920, año que finalizó la obra, primera casa de ladrillos y cemento del lugar. El lote fue adquirido por Juan Antonio Hurtado y su esposa Otilia Marolle, en una etapa en que alrededor de este lugar había médanos y no se podía acceder con vehículos.
De acuerdo a testimonios familiares, una de las principales motivaciones para concretar la construcción fue que uno de sus hijos se vio afectado por la poliomielitis, que le produjo severas consecuencias en la salud. Una recomendación que recibieron consistió en que el niño estuviera en contacto con el mar, el aire costero y la arena.
El constructor fue Juan Oneto, la finca habitualmente fue habitada por las familias Hurtado y Bellocq, que cubrieron el costo de los trabajos (la hermana de Otilia Marolle, Alicia, estaba casada con Pedro Bellocq).
Las características originales son similares a una antigua construcción de campo, con un amplio corrector en toda la parte interna, numerosas habitaciones, comedor, living, 3 baños, entre otras dependencias.
La mayor parte de la estructura había sido conservada, más allá de algunos cambios puntuales y mejoras introducidas por generaciones posteriores.
Este lunes, la “Casa de Hurtado” dejó de existir, con una historia más que centenaria.

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