La reconfiguración del empleo local: entre la cautela y el autoempleo
Por Redacción La Voz del Pueblo
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Tras un cierre de 2025 marcado por la pérdida de puestos en la industria y el comercio, el mercado laboral de Tres Arroyos ingresa en una etapa de "reducción por goteo" y vacantes sin cubrir. Entre la crisis del consumo y la cautela empresarial, crece el autoempleo como estrategia de subsistencia y se consolida un cambio de modelo
El mercado laboral de Tres Arroyos atraviesa hoy un proceso de transformación que, si bien se alinea con las fluctuaciones de la economía nacional, presenta matices propios derivados de su perfil productivo. Entre el cierre de 2025 y el inicio de 2026, la ciudad ha pasado de un escenario de pérdidas directas en sectores estratégicos a una etapa de meseta caracterizada por la extrema cautela y una reconfiguración de las fuentes de ingresos de sus habitantes.
Este diagnóstico, que surge del cruce de datos proporcionados por la Oficina de Empleo Municipal, las observaciones de la coordinadora regional del Ministerio de Trabajo bonaerense, y consultas a los gremios con mayor participación en el distrito, revela que el empleo formal enfrenta un desafío estructural: la transición de un modelo de grandes empleadores hacia un entramado de unidades productivas más pequeñas y un creciente sector de autoempleo.
El punto de inflexión se sitúa en los últimos meses de 2025, un período donde la pérdida de empleo registrado golpeó con fuerza el corazón industrial y comercial de la ciudad.
Según la información brindada por la Oficina de Empleo, a cargo de Juan Moizzi, se estima una pérdida directa de unos 200 empleos formales en un corto lapso.
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Este fenómeno tuvo sus epicentros en el Parque Industrial, con el cierre de una empresa metalúrgica que dejó a 60 familias sin sustento, y en el sector frigorífico, donde la situación crítica derivó en cerca de un centenar de desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios, posteriormente revertidos por un gerenciamiento privado que permitió la reincorporación de 70 de esos trabajadores. El comercio local no fue ajeno a esta tendencia; cierres como el de Vulcamoia y otras reducciones de personal menores en términos cuantitativos pero dolorosas en lo social, terminaron por configurar un clima de incertidumbre que aún persiste.
Al adentrarnos en el 2026, la dinámica ha mutado de la crisis abierta a un estancamiento preventivo. Ya no se observan cierres de la magnitud del año anterior, pero la tendencia actual es lo que los analistas denominan "reducción por goteo".
Las empresas locales han adoptado una política de no reposición de vacantes, donde por cada dos bajas apenas se produce un nuevo ingreso. Esta mayor cautela en las contrataciones convive con una presión creciente sobre el mercado: hoy existe una mayor cantidad de personas en búsqueda activa, incluso entre aquellos que ya cuentan con un empleo pero cuyos ingresos resultan insuficientes frente al costo de vida.
Esta realidad es refrendada por Néstor García, coordinador regional del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, quien aporta una mirada crítica sobre las estadísticas oficiales. Si bien el último trimestre de 2025 arrojó un 7,5% de desocupación —un incremento del 1,1% respecto al período anterior—, García sostiene que estos números suelen ser "mentirosos" o, al menos, incompletos.
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Según su visión, basada en el trabajo diario en el territorio, el impacto real es mayor debido a que gran parte de las desvinculaciones se acuerdan en ámbitos privados, como escribanías o estudios jurídicos, sin pasar por la órbita del Ministerio. Para el funcionario, el modelo económico actual golpea especialmente a quienes intentan sostener microemprendimientos y comercios familiares, quienes se ven obligados a cerrar sus puertas ante la imposibilidad de afrontar costos básicos como la luz y el gas.
La crisis del consumo también ha calado hondo en sectores que tradicionalmente dinamizan la región, como el turismo y la gastronomía. Durante 2025, establecimientos como La Vermuts, Joker y Troya dejaron de funcionar, afectando al gremio gastronómico, que hoy sobrevive en un estado de estabilidad precaria.
Desde la UTHGRA señalan que, si bien en lo que va de 2026 no ha habido bajas significativas, el nivel de actividad es muy bajo, con establecimientos que operan con una clientela mínima. Una situación análoga se percibe en sectores con mayor estabilidad histórica como el Bancario o Luz y Fuerza; en ambos casos, los sindicatos reportan una reducción progresiva de las plantillas.
La consigna parece ser la misma en todos los niveles: las vacantes generadas por jubilaciones o acuerdos simplemente no se cubren, lo que achica el mercado laboral formal desde adentro.
El emprendedurismo
Frente a este achicamiento del empleo en relación de dependencia, la comunidad tresarroyense ha encontrado un refugio en el emprendedurismo.
El Club de Emprendedores local ha experimentado un crecimiento exponencial, contando hoy con unos 300 participantes que se extienden a las localidades del partido. Este fenómeno no es interpretado sólo como una búsqueda de independencia creativa, sino como una estrategia de subsistencia: una conversión forzosa de personas que, al quedar fuera del sistema laboral registrado, vuelcan sus ahorros y esfuerzos en emprendimientos propios.
La gestión municipal ha intentado acompañar este proceso mediante herramientas como el programa FOMEPRO y ferias de comercialización en espacios como el Parque Cabañas, buscando formalizar estas actividades para que dejen de ser meras economías de subsistencia.
En cuanto a la demanda laboral que persiste, el análisis de las ofertas publicadas por la Oficina de Empleo en redes sociales durante el primer trimestre de 2026 arroja datos reveladores sobre las necesidades del sector privado. Existe un núcleo fuerte vinculado a la industria y los oficios técnicos, como electricidad, mecánica y soldadura, donde paradójicamente las empresas encuentran serias dificultades para cubrir perfiles calificados.
El agro sigue siendo el gran motor, demandando maquinistas y operarios de silos, mientras que el sector ventas se posiciona como la principal salida laboral para el perfil administrativo, aunque bajo condiciones de alta competencia y rotación.
El Parque Industrial de Tres Arroyos (PITA) se mantiene como el actor clave en esta etapa de transición. Aunque la salida de grandes empresas industriales dejó cicatrices, la radicación de nuevos proyectos en los sectores D y E sugiere un cambio de modelo hacia un entramado de PyMES más diversificado.
La estrategia del municipio de unificar la Coordinación del Parque Industrial con la Oficina de Empleo apunta justamente a esto: pensar el espacio no solo como un centro de producción, sino como una usina de formación técnica que pueda abastecer a las empresas con la mano de obra calificada que hoy escasea.
El desafío hacia el corto y mediano plazo es inmenso. La articulación entre el sector público, el privado y las instituciones educativas será la única vía para sostener el empleo en una ciudad que, con una población cercana a los 62.000 habitantes, ve cómo su población económicamente activa debe reinventarse día a día. Sostener la capacitación en oficios, impulsar el desarrollo emprendedor y generar incentivos para nuevas contrataciones son las líneas de acción que hoy se trazan en una oficina municipal que dejó de ser un simple registro de CVs para convertirse en el sismógrafo de una economía local en plena mutación. En este escenario, Tres Arroyos busca su lugar entre la resiliencia de sus PyMES y la tenacidad de quienes, ante la falta de una vacante, deciden crear su propio trabajo.

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