La tradición artesanal y la innovación tecnológica en el taller de los Villalba
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En el Día de la Industria Metalúrgica, que se celebra en nuestro país, La Voz del Pueblo entrevistó a una empresa con dos generaciones dedicadas a un oficio que –como todo- cambia con el correr de los años. Desde Metalúrgica CTA (Cerramientos Tres Arroyos) cuentan que viven un presente con “bastante trabajo” y una próxima instalación en el Parque Industrial
Pedro y Christian Villalba, padre e hijo, comparten segmentos de una misma y rica trayectoria ligada al oficio dedicado al estudio, diseño y transformación de los metales.
Con motivo del Día Nacional de la Metalúrgica, La Voz del Pueblo visitó el taller ubicado sobre avenida Güemes 1298 para conocer cómo viven la actividad en la actualidad, pero también contrastándola con la experiencia de los tiempos en que el primero de ellos comenzó a transitarla.
Una vida entre metales
Pedro Villalba es un metalúrgico de oficio, con una vida dedicada al trabajo del metal. Sus inicios se remontan a los 12 años, cuando empezó a trabajar en Suita y Cortese, donde pasó 33 años.
En aquellos tiempos el aprendizaje era puramente práctico. A los 14 años ya armaba puertas. Este aprendizaje temprano le inculcó una profunda apreciación por el trabajo artesanal, un sello distintivo de la metalúrgica que se practicaba por esos años.
Pedro recordó con detalle las obras que hicieron en el pasado, trabajos que hoy casi nadie realiza, y mencionó ejemplos como en “Confitería La Perla, con su decorado en fierro único, los edificios con Zurita y el Banco Comercial. Todo pasaba por las manos”, expresó.
Comentó además que la “carpintería metálica” era una profesión muy valorada que se perdió con sus perfiles especiales (T y Z) y ventiluces con cerramientos interiores. Antes se marcaba y cortaba todo a mano, se roscaban a mano los elementos; hoy se usan tornillos autoperforantes. Los herrajes se “buteaban”, es un sistema que fue reemplazado.
Desde su perspectiva el sector “cambió mucho”. Pedro siente que no se hacen las cosas como se las hacía antes, que en la actualidad falta experiencia y que se carece de conocimientos para trabajar la carpintería metálica. Lamenta que este conocimiento “se va terminando”.
En este sentido recordó que el trabajo que se aplicó años atrás, guiado por patrones exigentes, era más detallado y llevaba más tiempo en cada pieza y terminación.
La nueva generación
Por su parte Christian se incorporó cuando tenía 11 años, después que Pedro, quien había “dejado un poco la metalúrgica”, decidiera retomar el oficio. Recordó que su hijo siempre le gustaron los “fierros” y, aunque estudió para ser técnico mecánico, se sentía más atraído por la metalúrgica.
Desde el punto de vista de Christian, la metalúrgica actual está marcada por la tecnología. Hoy existen máquinas como el pantógrafo que permiten cortar diseños dibujados en computadora, logrando piezas “perfectas en ese sentido”. Las cosas se resuelven “más rápido”. Sin embargo reconoce que antes se trabajaba de forma “más artesanal”. La velocidad y la tecnología reemplazaron gran parte del detalle artesanal.
Pero este cambio no solo se debe a las herramientas. Christian explicó que el material también cambió. Mucho del trabajo que antes se hacía con chapa estampada o perfiles específicos ya no se hace o el material “no viene más”. Fue “reemplazado totalmente por el aluminio”.
La necesidad de agilizar el trabajo responde a una realidad económica. “La mano de obra es muy cara” y no se puede “tener mucho tiempo en mano de obra”. La adaptación a métodos más rápidos y la incorporación de tecnología son esenciales para ser competitivos hoy, de acuerdo a cómo lo explica Christian.
Productos de ayer y de hoy
Los Villalba diversificaron su oferta a lo largo del tiempo. Si bien antes hacían trabajos decorativos y carpintería metálica para grandes obras, hoy se dedican principalmente a la herrería para obras civiles y viviendas. Fabrican portones elevadizos y corredizos, frentes de reja, estructuras metálicas, y persianas. También realizan escaleras, balcones, frentes de parrilla, y tableros plegados en acero inoxidable o chapa común.
También incorporaron la venta y colocación de portones enrollables, que describen como una tecnología europea fabricada en Argentina. Estos portones son inyectados con poliuretano, lo que los hace térmicos, y tienen “otra tecnología, otra terminación”. En este caso, son representantes de una marca, lo que implica una nueva faceta del negocio.
La actualidad del sector
Respecto a la situación actual del sector, los Villalba se mostraron optimistas durante su entrevista con este diario. Afortunadamente, tienen “bastante trabajo”. De hecho el taller actual les quedó chico. Y es por eso que están construyendo un galpón más grande en el Parque Industrial, en el sector del Parquecito.
La mudanza, que esperan completar este año o a mediados del próximo, les permitirá tener más espacio para el stock (especialmente de persianas) y achicar los plazos de entrega.
Además entienden que la situación económico-financiera parece favorable para su actividad en este momento. Notan que el mercado está “más estable”. Los proveedores ahora ofrecen plazos de pago, algo que antes no ocurría. Aunque el precio del material sigue atado al dólar oficial, los cambios representan “muy poca” diferencia.
Un factor clave que les permite seguir trabajando bien es la financiación que ofrecen a sus clientes. Cuentan con acuerdos con “varios bancos y con algunas tarjetas”, como Favacard en 12 cuotas.
Entre los acuerdos con entidades de crédito se destaca uno con el banco Pampa, con financiamiento de hasta 20 cuotas sin interés, y con un descuento especial del 20 por ciento comprando entre el 5 y el 15 de cada mes.
Esto facilita que la gente pueda comprar un portón, algo que antes no podían hacer si no tenían todo el dinero junto. Ahora trasladan a los clientes los plazos de pago que consiguen de sus proveedores.
Pedro, desde su experiencia de tantos años, también ve que la situación “va bastante bien”, “está mejorando mucho”, aunque ahora se va retirando de a poco del oficio que conoce desde chico. El equipo actual se compone de tres personas –incluyendo al empleado Alejandro Bossio- más la esposa de Christian (Virginia Menéndez) que se encarga de la parte administrativa y las ventas.
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