Laura Bonasorte: “Una de las cosas más tremendas era que no tenías que hablar”
Sus hermanos mayores María Sedení y Arturo Bonasorte fueron secuestrados el 6 de diciembre de 1977 en Buenos Aires y permanecen desaparecidos. Habla de su admiración por ellos y de la increíble fortaleza de su madre. Destaca la tarea de los organismos de derechos humanos y agradece “a todos los que mantienen la memoria en Tres Arroyos”
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/laura_y_familia.jpeg)
Por Alejandro Vis
Cuando sus hermanos mayores María Sedení y Arturo Bonasorte fueron secuestrados en la ciudad de Buenos Aires durante la dictadura, el 6 de diciembre de 1977, Laura era una adolescente de 14 años. “Tenía una vida común a otros chicos de mi edad”, dice en la conversación que mantuvo con La Voz del Pueblo. Cursaba los estudios secundarios en el Colegio Nacional, frente a su casa ubicada en Quintana 106, en la esquina con calle Gomila.
Una casa donde residía junto a su mamá Sedení Gutiérrez y la abuela paterna Margarita Bonasorte. Su papá Oscar había fallecido en 1971, en un accidente que ocurrió en la ruta 3, en cercanías de Azul. Laura describe un hogar de puertas abiertas y define a sus hermanos como “un faro”.
María Sedení y Arturo también habían estudiado en el Colegio Nacional, donde “fueron muy buenos alumnos. Jóvenes de esa generación tan interesada en el mundo, personas muy alegres, muy vitales, con muchos amigos. Con mi diferencia de edad, yo tenía muchísima admiración por ellos. Me generaban mucho interés como pasa con los hermanitos menores en general”.
Quedó una huella linda del amanecer de su vida. La casa solía estar “llena de gente. Mis padres eran muy sociables, una familia feliz. Mis recuerdos de infancia son divertidos, amorosos y con mucho cariño”.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/bonasorte_playa.jpg)
0-0-0
La Plata fue la ciudad elegida para los estudios universitarios de los hermanos mayores. María Sedení se radicó allí en 1970 y comenzó la carrera de Arquitectura, mientras que Arturo cursó abogacía a partir de 1972. No vivían en el mismo departamento, él alquiló un inmueble junto a un grupo de amigos, todos egresados del Colegio Nacional.
En un contexto de fervor político, primero María Sedení y luego Arturo se incorporaron al Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), una agrupación de estructura reducida donde militaban otros tresarroyenses.
Los dos avanzaban en la carrera universitaria de acuerdo a lo establecido en los programas de estudio, sin contratiempos. Pero decidieron emigrar hacia Buenos Aires: “Una vez que fuimos a La Plata con mamá nos dijeron que se iban a ir porque realmente la situación estaba muy peligrosa, con muchos conflictos, sentían que no era seguro vivir en La Plata. Todo era fácilmente encontrable”.
Laura observa que “evidentemente, tampoco fue seguro vivir en Buenos Aires”. Arturo se casó en la mencionada ciudad con María José Pezzani, una joven platense, y tuvieron una hija, Lucía. “Uno de los recuerdos más claros que tengo es cuando nació mi sobrina, unos meses antes de que desaparezcan. Estuvimos en la casa, si bien ya transcurría 1977 tampoco sé si había una dimensión de lo que ocurría, era difícil conocer la magnitud”, reflexiona.
El 6 de diciembre del mencionado año, sus hermanos fueron secuestrados en el denominado “Operativo Escoba” y permanecen desaparecidos. María Sedeni tenía 25 años, al mudarse había dejado Arquitectura y era empleada; fue detenida en el domicilio de una amiga. Arturo, de 24 años, en la noche del mismo día fue llevado por efectivos militares de la casa donde residía con su esposa María José y la pequeña Lucía; obtenía sus ingresos como obrero fabril.
María José viajó con su hija hacia La Plata, a la casa de sus padres, luego estuvo durante algunos meses en Mar del Plata -siempre con Lucía- y finalmente se exilió en Uruguay, en una salida del país con acompañamiento familiar que no fue sencilla, pero pudieron sortear controles en un paso fronterizo. “Se tuvo que esconder e irse de la Argentina. Si bien no se la llevaron esa noche, su situación era tremendamente peligrosa. Pasó muchos años en Montevideo y volvió prácticamente para la democracia”, relata Laura. Pudieron retornar a La Plata, donde están actualmente.
0-0-0
Dentro de “todo lo monstruoso que hicieron estos tipos, inventaron esta cosa del desaparecido”, sostiene en relación con el gobierno militar y el Terrorismo de Estado.
“Encima para quienes no estábamos en el sitio donde esa persona vivía, como es mi caso, el de mi mamá, mi abuela, toda mi familia, se hacía irreal. Porque en esa época una de las cosas más tremendas era que no tenías que hablar”, subraya Laura.
A su mamá le llegó una citación destinada a Arturo para hacer el servicio militar, porque había pedido en su momento prórroga. “Ella ingenuamente suponía que tenía que hacer algo para que Arturo no afrontara un problema, cuando saliera de algún lado donde se encontraba -indica-. Viajamos a Buenos Aires, entró sola a un lugar espantoso en el centro, teníamos miedo, no escuché su conversación. Supe que lo primero que le dijeron es que no tenía que contar nada, si lo hacía iba a ser un problema para mis hermanos”.
En consecuencia, los secuestros, las ausencias y la incertidumbre “era una cosa muy poco hablada. Salvo con personas muy cercanas. Y eso lo convertía casi en mentira, casi en irreal, fue realmente muy perverso el mecanismo”.
Citó como ejemplo el colegio. “Pasé todo el secundario en dictadura. La primera vez que se dijo la palabra desaparecido, uno de mis compañeros preguntó, fue en quinto año. En Educación Cívica nos enseñaban los tres poderes del Estado y esos poderes no existían”.
0-0-0
Laura terminó el Secundario en 1980 y al año siguiente, partió hacia Buenos Aires para estudiar Arquitectura en la UBA. Es la ciudad donde formó una familia, reside allí hasta hoy, ejerce la profesión y además es docente universitaria.
“Cuando empecé en 1981 a estudiar, sentíamos que nos faltaba muy fuertemente una generación. Esa continuidad del pensamiento”, sostiene. En 2018, la Facultad de Arquitectura de La Plata le entregó el legajo de María Sedení y en 2024, hizo lo propio Derecho con el legajo de Arturo.
Realizó la carrera en Ciudad Universitaria, donde se puede apreciar en el patio central de su facultad, un inmenso cartel con los desaparecidos de Arquitectura: “Lo hicimos muchas veces, porque cuando lo empezábamos a armar nos tiraban dardos con fuego y lo quemaban”.
Es una tarea con un significado enorme. “A título personal, lo recuerdo como algo muy sanador -expresa con énfasis-. Cuando vine a Buenos Aires pude empezar a hablar con gente, a contarlo. Hicimos ese cartel”.
En este sentido, agradece mucho a “todos los que mantienen la memoria en Tres Arroyos. En mi período en la ciudad, fue muy lejana la posibilidad de poder contarlo”.
Nunca perdió el vínculo con su lugar de origen, es donde “mamá vivió toda su vida. He ido cuando pude también a Claromecó, tengo muchos amigos”.
Participó en la primera plantación de árboles en la Plaza de la Memoria con su cuñada María José, otros familiares y también ha venido Lucía. “Estuvieron casados poco tiempo María José y Arturo, hasta cuando lo desaparecieron, pero nunca dudamos en que somos familia. Es parte de lo que nos hizo sostenernos”, destaca.
0-0-0
Los organismos de derechos humanos desempeñan para Laura un rol clave. “Han resultado sanadores a nivel personal y social. Siento que la sociedad sufrió esto que sufrí yo, que no es algo que me pasó a mí Laura, creo que le pasó a la Argentina y es importante entenderlo en esos términos”, afirma.
Al respecto, argumenta que “los organismos, además de sanarnos, por ponerlo en palabras, por convertirlo en historia, por organizarlo, también nos muestran que hay una perseverancia en el amor, en la dignidad, en valores centrales que permiten ganar”.
Deja en claro en qué consiste, para ella, esta victoria: “Lo que uno gana es que como sociedad nos queramos ver en un lugar más humano, más democrático, más decente, más digno, más inclusivo del otro. Mirar de otra manera a la que propuso la dictadura y también propone lamentablemente mucha gente en el presente”
Añade que “en un tiempo en el que el odio pareciera que define lo que puede triunfar o no, me parece que tenemos que persistir en mirar desde otro lado”.
El aniversario del golpe de Estado “es una fecha de revivir, de pensar. Esta vez especialmente resulta muy difícil porque la situación externa es muy difícil, en este momento del mundo y del país uno siente que hay que dar testimonio”.
Por este motivo, considera que “es necesario que miremos de frente la realidad para que nunca nos vuelva a pasar. Es el sentido que tiene la memoria, que el 24 de marzo marchemos, nos encontremos y nos abracemos. Miremos -reiteró- y que no pase de nuevo esto de no enterarnos”.
Hace una pausa y luego manifiesta que “es incomprensible, observando a la distancia, cómo se soportaron todos esos años. No sabíamos nada, no había nadie a quien preguntarle, es increíble la fortaleza que tuvo mi vieja para sobrellevar lo que le pasó. Con la capacidad de seguir siendo una persona lúcida, amorosa, sin odios”.
Con perspectiva de futuro, plantea que “es imposible construir sobre la base del horror, hay que resignificarlo, hacer algo con eso y ponerlo en un lugar mejor”.
Es doloroso para familiares de desaparecidos “entrar en esta historia”. La finalidad, concluye Laura, es “que sirva para que esta memoria nos ayude a no repetir cosas tan tremendas”.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/maria_sedeni_y_arturo.jpg)
Ante la Conadep y en los juicios
Laura Bonasorte declaró, en sus primeros años en Buenos Aires, ante la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), que elaboró el informe “Nunca Más”.
En una etapa histórica más reciente, brindó su testimonio en tres oportunidades en juicios por crímenes de lesa humanidad. “Es dolorosísimo, pero para mí fueron muy importantes los juicios”, señala.
Sobre todo, la primera vez que concurrió por este motivo a los Tribunales Federales de Comodoro Py “estaba muy asustada -recuerda-. Declarar te permite pensar lo que pasó de una manera más estructurada, organizarlo de algún modo. No significa que uno pueda entender, hay un grado de monstruosidad que no es posible comprender”.
En este ámbito conoció a la portera del edificio donde había desaparecido su hermana, “es la primera persona que me contó, mucho tiempo después, lo que pasó ese día. Fue muy complicado armar datos de la historia y es muy difícil sanar algo que uno no tiene”.
Son pocos los testimonios vinculados a María Sedení y Arturo, se sabe que estuvieron en los centros clandestinos de detención “Club Atlético” y “El Banco”.
A la mamá le tomaron una muestra de sangre “para hacer los ADN y buscar los cuerpos. Mantuvimos la expectativa de encontrarlos a ellos, no a los cuerpos, pero los años van marcando otra cuestión. No es fácil, no es sencillo, ese pensamiento”.
Hasta el día de hoy no fueron hallados. Laura dice, finalmente, que “mamá hablaba y yo también, ‘mis hermanos están desaparecidos’. No se puede usar un pasado porque no hay nada saldado, realmente necesitas utilizar un tiempo de verbo que es extraño”.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/tribunales_de_comodoro_py.jpg)
El lugar de Editorial Caravana
La casa de la familia Bonasorte es en estos días el espacio de Editorial Caravana. “Nos alquilaron ellos creo que casualmente, no los conocía. Aunque estoy segura que sabían la historia. Luego nos hemos encontrado”, cuenta Laura.
En Caravana se realizó -entre otras obras- el libro “30. Tresarroyenses desaparecidos”, la edición ampliada y actualizada del trabajo que tiene como autores a Andrés Vergnano y Guillermo Torremare.
Laura vino a Tres Arroyos para observar la presentación, que tuvo lugar el 24 de mayo de 2025 en el Teatro Municipal. Tras ese encuentro, volvió a su casa, visitó la editorial. “En el garaje vi los restos de los papeles del libro que habían cortado. Fue muy emocionante volver a entrar y que haya movimiento, alegría, contención de gente, libros, música”, describe.
Son, en definitiva, “cosas que hacen a mi historia y a la de mi familia. Se los he transmitido en más de una ocasión. Mi casa estaba llena de bibliotecas, se volvieron a completar”.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/30_tresarroyenses_desaparecidos.jpeg)

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión