Librería Carabela: 75 años de trayectoria
Marta Villafranca y Julia Martínez repasaron el legado familiar del comercio céntrico. Desde sus inicios en 1951 hasta consolidarse como un referente en la ciudad y la zona gracias a la dedicación, la innovación y el trato cercano con los clientes
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Sostener un comercio en Tres Arroyos no es nada fácil, y llegar a 75 años como hizo Carabela, mucho menos. Un lugar que con el paso del tiempo se transformó en un verdadero punto de referencia cuando se busca una librería en la ciudad o en la zona.
Para conocer la historia de este tradicional comercio céntrico, este diario dialogó con Julia Martínez y Marta Villafranca en el local de Colón 348.
El comienzo de la aventura para Carabela se remonta a 1951, en un local sobre calle 9 de Julio 68, y allí “mi madre, Elisa Di Nezio, decidió abrir una librería. Mi papá Domingo Villafranca trabajaba en una imprenta, pero Carabela fue creciendo y tuvo que dejar su puesto trabajo para ayudarla. Al principio, tenían artículos más bien escolares, después fue agregándose la parte comercial”, contó Marta.
El sacrificio y la dedicación comenzó a dar sus frutos y los dueños se lanzaron a la aventura de expandirse. Dijo que “ellos salían a vender por los pueblos y nos quedábamos mi hermana María Elisa y yo en el negocio, no éramos muy grandes, pero estábamos en condiciones de atender”.
Julia, hija de María Elisa, recordó que “cuando era chica lo acompañaba a mi abuelo que me llevaba a pasear, lo que más me acuerdo es cuando íbamos a las localidades: De la Garma, San Francisco, Cascallares”.
Si bien fue una de la pioneras en el rubro librería, además de Carabela, “la más importante era La Central, en Colón e Hipólito Yrigoyen. También estaba Crusella, en otro lugar Martínez Canel, que vendía libros y otras como Morales, Vila, Peña, Volfus. Llegó un momento que resultó chico el local, así que en vísperas de comprar algo, pasaron los años: 15 en total estuvimos en 9 de julio”.
Donde está actualmente Carabela, funcionaba Sedería De la Canal, y cuando “fallece el hombre, se pone en venta. En el primer remate no se vendió, porque los precios fueron muy altos. Y en el segundo, tuvo la suerte mi padre de comprarla, también tuvo la buena visión”, indicó Marta.
Otra de las opciones que ofrecen es servicio de regalería, lo cual les da la posibilidad de tener una buena clientela y genera que “sea bastante parejo el nivel de ventas en todo lo que comercializamos. Tenemos la parte para comercios y empresas de Tres Arroyos y la zona, en el verano la parte turística que aprovechamos muy bien cuando viene la gente a veranear a las playas”.
La trayectoria, la calidez y los precios accesibles le aseguran tener “trabajo todo el año, especialmente diciembre y febrero-marzo, por la vuelta de las clases, son nuestra mejor época. Fin de año por las fiestas, nos visita Papa Noel, los Reyes Magos también, hace que tengamos mucho trabajo”.
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Una pasión celeste y blanca
La llegada del Mundial de fútbol hace que haya otro tipo de alternativas, como lo destacó Julia. “Tenemos todas cosas con celeste y blanco, desde los papeles crepé, las cartulinas, banderas, productos de regalería, maquillaje para la cara. Es algo que lo aprovechamos muy bien porque la gente lo busca”, explicó.
Permanecer y sostenerse más de siete décadas con un comercio tiene una explicación que esta cimentada en “la dedicación y darle la prioridad al cliente, es una fórmula que la aplicaron mis abuelos, ahora mi tía y yo, en su momento mi mamá también. Buenos precios, vistosos y de calidad. También es clave ir innovando siempre”.
La proyección en el futuro se mantiene “en la innovación, hay que ser muy cuidadoso en la incorporación de nuevos productos porque en este momento hay mucha variedad y por ahí no todo es de la calidad que uno busca”.
Julia aseguró que “conocemos bastante a los clientes y el negocio se caracteriza por tener productos que sean accesibles para las personas más humildes hasta las que tienen mayor poder adquisitivo. Seguimos en esa línea, de poder darles un buen servicio a un espectro amplio de la población de Tres Arroyos y la zona”.
Carabela marca la diferencia “con la atención, es como un sello, la gente destaca y nos agradece la forma en que atendemos. Es una de las características que más valoran” afirmó Julia y Marta adhirió, al comentar que “tenemos gente de afuera que viene especialmente a comprar a Carabela, tanto chicos como grandes, en el verano lo mismo, de Claromecó viene mucha gente. Creemos que la atención personalizada que le damos al cliente es fundamental”.
Marta sostuvo finalmente que “lo importante, en mi caso, es que la empresa se mantiene con la misma firma después de 75 años. La iniciaron mis padres, la siguió mi hermana y yo ahora estoy con Julia, con 3 empleados. Somos un equipo de 5 personas, más una persona que nos hace las redes sociales, Leila”.

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