“Lo que soy es gracias a La Agrícola”
El gerente Daniel Alonso lleva 55 años en la firma y se muestra orgulloso y agradecido por el camino recorrido. “Esta es mi segunda casa, nunca pensé en irme”, dice
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“Soy lo que soy y tengo lo que tengo gracias a La Agrícola”, dice Daniel Alonso. “Esta es mi segunda casa”, asegura. Y aclara que no es una frase hecha, es un sentimiento verdadero. Daniel el enero cumplió 55 años como integrantes de la consignataria que hoy llega al centenario.
Fue en enero de 1971 que ingresó como cadete a La Agrícola Ganadera de Tres Arroyos. Apenas tenía 14 años, la primaria completa, y un año de experiencia en el Instituto Clerch, donde aprendió a escribir a máquina y algo de mecanografía. Currículum suficiente para lo que estaba buscando la consignataria. Y Daniel tenía un plus: era el hijo de Mariano Alonso, el dueño de la carnicería Cabeza de Vaca en la esquina de San Lorenzo y Las Heras, en el Barrio Corea, y habitual cliente de la firma.
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“Mi viejo siempre me dijo que había que cuidar el trabajo, la plata y ser responsable”, recuerda. “Acá también me enseñaron valores, además de lo que es el trabajo”, agrega desnudando una de sus principales características: es un tipo agradecido.
“Arranqué como todos los chicos en esos tiempos, como cadete. Lo primero que tenía que hacer todos los días era buscar la correspondencia, iba al correo a revisar la casilla. Después a eso le sumé los trámites en los bancos, hasta que en un momento por el fallecimiento de un compañero, me empecé a hacer cargo de la caja. Así fue que con el apuntalamiento del gerente Carlos Uzcudún quedé fijo en esa tarea”, repasa.
Al bucear en aquellos primeros tiempos, Daniel cuenta que “teníamos un remate por mes en Orense, en Indio Rico y acá en Tres Arroyos. Y como mínimo eran de 800 cabezas. En el caso de las ovejas, sobre todo en Indio Rico, de 3.000 o 4.000. Acá había más de 50 carniceros que compraban todos los días y a la noche tenías que llevar los certificados de compra al matadero para que pudieran faenar a la otra mañana”.
Claro que pasaron los años, llegó la tecnología y tuvo que adaptarse. “Los empleados más jóvenes que fueron entrando nos ayudan un montón. Creo que la tecnología siempre cambia las cosas para bien. Como la incorporación del streaming y los remates televisados tras la pandemia, que son de mucha utilidad”, indica.
Empleado fiel
“¿Si alguna vez pensé en irme de La Agrícola? No, nunca. Siempre me sentí muy cómodo, con el directorio, con mis compañeros. Se trabaja muy bien acá, nunca hubo problemas”, dice. Claro que reconoce que nunca se hubiera imaginado aquel enero de 1971 que 55 años después iba a seguir trabajando en la consignataria. “Se dio así y uno es agradecido de eso. Acá no sólo aprendí a trabajar, me enseñaron a ser correcto en la vida”, asegura.
En el cierre expresa lo que significa este centenario. “Una empresa que llega a los 100 años, y más con todo lo que ha pasado en nuestro país, marca que es de lo mejor. Y lo que la distingue en el tiempo a La Agrícola es haber cumplido siempre en tiempo y forma con sus clientes y con sus empleados. Es un orgullo pertenecer”.

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