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Por Marcelo Mouhapé Furné
“Convence a la mayoría del pueblo de que trabajas para ellos, y aceptarán (y hasta defenderán) que los despojes”.
En los casi 43 años de la actual Democracia por la Casa Rosada pasaron gobiernos de diferentes ideologías. Sobre eso surgen dos denominadores comunes. El primero es que los únicos que se enriquecieron fueron los gobernantes (y los vinculados a ellos). El otro es que la factura de todos los desastres que generaron (pobreza, desempleo, corrupción, inflación, endeudamientos colosales, mala praxis de gestión, etc, etc, etc) siempre la paga la población. Nunca los políticos que lo provocaron. Tampoco sufren el ajuste actual. El “mayor del mundo” destaca el presidente Milei, quien en campaña prometió que la motosierra se la aplicaría a la “casta” política. Aún no lo hizo, y es difícil que lo haga porque pasó a integrarla.
La política argentina es milagrosa. En poco tiempo se puede pasar de ser un empleado raso a poseer tierras cuya superficie equivale a una docena de ciudades como Buenos Aires. De tomar sol en una tosquera del Conurbano a broncearse en la cubierta de un yate en Mónaco. Del “bondi” que tomaban antes de ser políticos pasan a recorrer el mundo en aviones privados. Hay casas con cascada. Vestidores convertidos en cajas fuertes que contienen millones (de dólares). Legisladores que los descubren con divisas extranjeras 26 veces superiores a lo declarado. Taxistas asesores de “presidenciables”. Jubiladas que cobran la mínima pero pueden comprar mansiones de 20 “palos verdes”, etc, etc, etc.
Todos esos “placeres exclusivos” se pagan con nuestros impuestos. Pero, como la política fue muy convincente, mientras abajo cada sector de la grieta defiende encarnizadamente a sus respectivos esquilmantes ideológicos, arriba los eternos favorecidos la siguen gozando a canilla libre ("con la nuestra", como siempre).
El saqueo sistémico del Estado argentino llegó a extremos grotescos. De chico me gustaban más los dibujos animados de García Ferré que los de Disney. Además, eran industria nacional. (!!! “Industria Nacional” !!!, virtuoso motor en vías de extinción), pero en los de Walt estaba la representación perfecta de la maldad: “Los Chicos Malos” (imagen ilustrativa). Con sus rostros semiocultos por un antifaz de noche corrían por las calles cargando bolsas en las que llevaban lo robado. En Argentina eso fue real. En la madrugada del 14 de junio de 2016, José Francisco López, -ex secretario de Obras Públicas en el ministerio a cargo de De Vido durante tres gobiernos K (el de Néstor y los de Cristina)-, fue detenido cuando intentaba meter a un convento cinco bolsos que contenían 9 millones de dólares, euros y relojes de lujo. También portaba un fusil. Cuando pasó esto, López representaba al país como parlamentario en el Parlasur.
El “Honorable” Congreso de la Nación se convirtió en un antro de vulgaridad absoluta (entre otras cosas).
¿Pero, es solo responsable la política de esta sociedad en decadencia? Por supuesto que no.
En una República el poder más importante debe ser el Judicial, porque tiene que defender a la población del exceso de los otros dos. La Justicia encadena papelones. La causa AFA, parada por disputas de competencia. El juicio por la muerte de Maradona es una sucesión de bochornos. El primero se anuló por el “reality” de la jueza actriz y este peligra porque a la Junta Médica le dieron para analizar estudios no del ex jugador sino de su padre. En la causa “Cuadernos” (de corrupción estatal) por error citaron a declarar a un testigo homónimo. El blooper judicial del año es del Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay. El condenado se escapó al escuchar que lo mandaban a la cárcel por 10 años. Tuvo tiempo para fugarse porque participaba del juicio por zoom desde su casa (en Chaco) y sin custodia.
El gremialismo perdió su esencia cuando se puso de ambos lados del mostrador. ¿Cómo defender justamente al empleado cuando te convertís en empleador? En la reforma laboral quedó en evidencia. Me encantaría saber qué diría Eva Perón de un sindicalismo que al negociar con un gobierno precarizador de empleo, demostró tener poder para preservar sus “cajas” pero no para evitar que los trabajadores pierdan derechos. “Si volviera a la vida Evita, cuántos en el peronismo estarían en serios problemas”.
Los medios de comunicación son una parte muy importante en nuestra degradación intelectual. El periodismo perdió la equidistancia que aseguraba el debate imparcial, -con seriedad argumental-, de las cuestiones que afectan a la población. Antes los ideologizados eran los entrevistados. Ahora lo son los entrevistadores. Hoy da la sensación de que la programación mediática se basa no en ofrecer contenidos de calidad sino solo en llenar espacios. Hay que decir algo, no importa que. Cuanto más trivial, mejor. Azorado escuché a periodistas de renombre nacional avalar actitudes delictivas con el: “Si, robó, ¿pero cuánto le falta para alcanzar a los que robaron antes”? Es como pedir que liberen a quien mató de dos balazos, porque hay antecedentes de asesinatos con seis tiros. En un formador de opinión, eso es un error y un horror al mismo tiempo.
Por supuesto que en todos esos sectores hay quienes siguen actuando bien. El problema es que cada vez más son “la excepción”. Este deterioro gregario en todas sus formas representa el problema de fondo en Argentina, que no es económico sino cultural.
Pero hay esperanza de llegar a ser un país normal. La muestra de que no todo está perdido la vemos en Tres Arroyos con el Concejo Deliberante Estudiantil. Este año participan alumnos del Colegio Hogar San José, de la Escuela N°501 y de las Secundarias Nº 1, Nº 5 de Reta, N°8 de Orense y N°10 de Claromecó. El concurso lo organiza la Comisión por los Derechos de la Familia del HCD, a cuyos integrantes felicito porque esta actividad contribuye a construir el futuro cívico sustentable que nuestra Argentina tanto necesita.
No es solo su participación en esta experiencia legislativa, sino, -sobre todo-, como lo hacen. Con proyectos referidos a problemáticas de sus lugares de residencia. Sólidamente defendidos y en un total respeto hacia las discrepancias que pueden surgir del resto de los bloques. Los adolescentes nos dan un ejemplo que los adultos debemos imitar. Nos señalan el camino hacia una convivencia respetuosa, esencial para la construcción de conjunto.
No podemos seguir en el permanente estado de alteración mental al que nos llevó este maniqueísmo invalidante. El que critica al gobierno actual es un “kuka” y el que cuestiona al anterior es un “liberto”. La mayoría del país no es ni “liberto” ni “kuka”, y lo único que quieren es una Argentina vivible construida en base a la tolerancia general y a la honradez dirigencial. “Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único” (John Lennon).

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