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“Tú crees que me matas, yo creo que te suicidas” (Antonio Porchia)
En la última sesión, la oposición en el Concejo Deliberante rechazó incorporar para ser tratado como tema fuera del orden del día ratificar el convenio para que Humming Airways SA comience a operar el servicio aéreo regular a Buenos Aires (Aeroparque). Además de a todo el país, esta empresa tiene habilitación para vuelos internacionales expedida por la Subsecretaría de Transporte Aéreo del gobierno nacional.
Teniendo en cuenta el movimiento productivo de Tres Arroyos es fundamental contar con la conexión aérea con CABA. Pero no solo se ciñe a lo empresarial o comercial, esos vuelos son necesarios para cuestiones de salud, de gestiones de todo tipo y turismo, ya sea para conexiones dentro del país y al exterior o para recibir turistas que no venían porque faltaba el puente aéreo.
La llegada de Humming Airways se gestiona desde hace varios meses, y la Cámara Económica fue clave en buscar restablecer el servicio tras décadas de no tenerlo. Para viabilizar y acelerar el inicio de la operatoria el municipio exime a la empresa del pago de la “tasa por Servicios Aeronáuticos” (Ordenanza Nº 7666 del 6/6/2024) específica para quienes utilizan el Aeródromo “Teniente Volponi”.
Un par de unibloques acompañaron el rechazo a incorporar el tema en la sesión del jueves, pero las particularidades están en dos bancadas (las más numerosas de la oposición).
La Libertad Avanza tiene el beneficio de no haber sido gobierno (lo que les evita que el archivo de gestión invalide su relato), pero suelen incurrir en actitudes que los deja mal parados (incluso hasta con Milei).
El presidente de la Nación critica a las comunas que cobran tasas que encarecen prestaciones o traban inversiones. En el tema en cuestión, el intendente Pablo Garate quita la carga tributaria específica para facilitar que la empresa aérea empiece a brindar el servicio rápidamente. Por eso es muy llamativo que los concejales de la LLA rechazaran tratar un proyecto que coincide con la postura del gobierno nacional. Moraleja: “Si un bloque vecino te tira un anzuelo, antes de morderlo habría que fijarse que eso no implique contradecir al líder de tu partido”.
En cuanto al Movimiento Vecinal, la pregunta es: ¿En 28 años gobernando, nunca otorgaron una excepción para asegurar que una empresa, un comercio o un prestador de servicios se radique en Tres Arroyos?
Después, -cuando advirtieron en los medios el enojo mayoritario de la gente por el rechazo al tratamiento-, desde las bancadas del NO brotaron los comunicados aclaratorios “respaldando al servicio aéreo”.
En el intento de salvar la ropa, la Libertad Avanza obró inteligentemente. Al darse cuenta que negarse a tratar un asunto enmarcado en su política nacional de fomento empresarial desregulatoria les podría significar un tirón de orejas interno, en la nota afirmaron: “Apoyamos que Tres Arroyos cuente con vuelos comerciales”. En lo ideológico se cubrieron las espaldas, pero el costo político ya lo habían pagado.
El comunicado del Movimiento Vecinal es flojo. Deja demasiados flancos abiertos para replicar.
En el texto sentencian: “La gestión pública no se mide por los anuncios, sino por la planificación…y los resultados.” En los 28 años que el Movimiento Vecinal administró Tres Arroyos, pese a su evidente obsolescencia no cambiaron los caños de agua y ante la mayor demanda por el crecimiento poblacional la presión revienta la vetusta cañería por todos lados. Ese es el perfecto ejemplo de “no planificación con resultados desastrosos en el manejo de lo público”.
En otra parte de la nota, el MV advierte: “Hay además un punto central que no puede pasarse por alto: la equidad. Cuando se plantea eximir de tasas a una empresa en particular, es válido preguntarse con qué criterio se otorgan esos beneficios y por qué no alcanzan a otros comerciantes, pymes y vecinos…”.
Hay una tasa que paga la totalidad de los contribuyentes pero no todos reciben una contraprestación por ella. Es la "de Salud". Forma parte de la boleta de Urbanos, y entre los que la abonan hay quienes no utilizan el sistema de salud municipal. La "tasa de Salud" la propuso crear el gobierno del Movimiento Vecinal. Es más, eso motivó un enfrentamiento entre sus sectores internos. Quién entonces presidía el partido, -el ex intendente Aprile-, la rechazaba precisamente porque era un aporte extra “no equitativo”.
La "tasa de Salud" está bien, porque tiene un fin solidario. La incoherencia reside en que quien hoy acusa al intendente de ser “inequitativo” al otorgar una eximición en una tasa de un rubro específico, es el mismo vecinalismo que cuando fue gobierno creo una tasa general “inequitativa”.
Analicemos la otra interpretación que la forma de redacción del comunicado del MV presenta en cuanto a la “equidad contributiva”. ¿A qué comerciante, vecino o empresa sin aeronaves, mecánico, farmacéutico, etc, etc, etc, el municipio le cobra la “tasa por Servicios Aeronáuticos”? Parece que hay concejales que no reconocen la diferencia entre una tasa específica y una general.
La nota del MV dice: “Si el convenio es realmente beneficioso para Tres Arroyos, no debería generar incomodidad que sea revisado con transparencia…”¿De quién sospechan los concejales del Movimiento Vecinal cuando dan a entender que no hubo “transparencia” en la revisión?
¿Sugieren que la Asesoría Letrada de la Municipalidad (integrada por profesionales de una trayectoria impecable y de una honestidad absoluta) no cumplió con rigor su tarea?
¿Dudan de la Cámara Económica? Entidad centenaria que ha sido fundamental en el desarrollo comercial y empresarial de Tres Arroyos. Y que en ese marco, sus directivos (destinando mucho tiempo personal) se pusieron al hombro restituirle a nuestro distrito el servicio esencial de la conexión aérea con Buenos Aires.
En la última sesión el trabajo del bloque vecinalista fue epistolar. Todo lo que presentó esa bancada fueron pedidos de informes. “Le solicitan al Ejecutivo que les cuente como está la Municipalidad”. ¿En el rol opositor, los ediles por el vecinalismo siempre fueron así? Vamos al pasado (donde siempre están todas las respuestas)
En los diez años previos a llegar al gobierno municipal el Movimiento Vecinal tuvo un trabajo legislativo de campo impresionante. Sus primeros concejales electos (1985) fueron Alfredo Orfanó y Néstor Pablo Borioni (después se fueron sumando al bloque Carlos Aprile, “Pancho” Aramberri, "Cali" Rodera, Eduardo Duca y Carlos Sánchez, entre otros). Aquellos ediles vecinalistas no precisaban despacho, porque vivían en la calle hablando con la gente.
De los mil proyectos que ingresaron al HCD en ese lapso gran parte eran de Ordenanza. No necesitaban pedirle informes al Ejecutivo porque cuando se enteraban de un problema iban a ese lugar para escuchar a los vecinos que los padecían. En base a eso elaboraban iniciativas para intentar darles solución. Reitero, con proyectos de Ordenanza no de Comunicación. Y eso no lo hacían solo dos meses antes de una elección. Lo hicieron a diario, cada semana de todos los meses durante una década. Ese compromiso permanente la gente lo devolvió en votos llevando al Movimiento Vecinal a ganar la intendencia en 1995.
Una pregunta común de la población (además de lo que cobran) es cuánto trabaja por día un concejal. Depende de la responsabilidad personal. Al respecto hay un episodio que muestra un caso ejemplar. A fines de los 90’ se creó una comisión para investigar la “supuesta” compra irregular de medicamentos en el Hospital Pirovano. Por la oposición la integraban Susana Dibbern (UCR) y Cristina Rodríguez (PJ). En la Municipalidad a ellas se las encontraba a la mañana, a la tarde y a la noche revisando bolsas y bolsas de facturas. Hubo días que trabajaron hasta 18 horas (y no cobraban extra por eso).
En esa época las sesiones, -que empezaban a las 20,30 horas-, se extendían hasta las 2, 3 y en ocasiones (sobre todo la del presupuesto) a las 4 o 5 de la madrugada. Hubo temarios con más de un centenar de asuntos (generados en las dos semanas entre sesiones). En promedio, el 15 % (con picos de hasta el 20 %) eran “temas entrados fuera del orden del día” (cómo el del avión del jueves). Y, -salvo por problemas de salud-, era muy raro que un concejal pidiera licencia.
Volviendo al “no tratamiento” del jueves, una última reflexión. La oposición no necesita seguir usando eufemismos porque ya todos se dieron cuenta de que su accionar apunta a malograr la gestión del intendente (aunque ello implique perjudicar a la gente). No es solo el tema del servicio aéreo, también demoran la SAPEM y otros proyectos presentados por el Ejecutivo que buscan optimizar prestaciones y así mejorar la calidad de vida de la población.
En la sesión inaugural del 2 de marzo, Pablo Garate pidió a los concejales de la oposición celeridad para definir sobre esos asuntos. Uno suponía que 17 días después del reclamo del jefe comunal algo de eso (que los ediles tienen desde hace semanas en evaluación) se trataría en la sesión del jueves. Pero no; en el día “de las alas caídas” solo hubo masivos despachos de misivas hacía el piso de abajo.
Los “palos en la rueda” (en este caso en la turbohélice) son un arma de doble filo. Pueden terminar siendo fuego amigo para quienes los ponen.
“La oposición vuela tan bajo que ya estrelló contra el piso su único objetivo: ser gobierno en Tres Arroyos a fines de 2027”.

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