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Siempre ha sido políticamente correcto de la boca para afuera negar lo que en nuestro interior deseamos. Sobre todo la venganza.
¿La habrá en la elección presidencial de 2027? Es entendible que Mauricio Macri quiera vengarse de Javier Milei. Lo usó, lo ninguneo y lo humilló en el trato político y en lo electoral (en CABA).
Hay algo innegable: “Milei llegó a la presidencia de la Nación por Macri. Sin los votos del PRO-Juntos por el Cambio, el ballotage lo ganaba Massa”. También está la certeza de que si Javier Milei logra la reelección presidencial se quedará con todo: “el mando absoluto de la derecha y la perpetuidad libertaria en la Casa Rosada”. La supervivencia del partido amarillo depende de que eso no ocurra.
¿Hacer que el libertario ganara la presidencial de 2023 era la primera parte de un plan del jefe del PRO? Seguramente Macri pensó que Milei duraría poco. Que al recibir un desastre sin experiencia ejecutiva y carente de poder legislativo propio, pronto todo iría tan mal que lo obligaría a tener que renunciar y el cargo quedaría en Victoria Villarruel a quién el PRO sostendría (¿se acuerdan del acercamiento de Macri con la vicepresidenta en 2024?) acomodando todo para que en la próxima elección Mauricio volviera a la Casa Rosada. Pero Javier Milei hizo lo que debía para ordenar el país. Y lo logró con algo inédito: “el durísimo ajuste tuvo un masivo respaldo popular, incluso de varios a quienes perjudicó con la motosierra”.
Si fue así, el plan A (sustitutivo) no le salió al líder del PRO, pero aún quedaba el B: “que Milei le reconociera su apoyo electoral y ante la necesidad de respaldo legislativo le ofreciera a Macri un cogobierno”. Otro error de cálculo, porque la que maneja la cuestión política-institucional es Karina Milei, que a Mauricio nunca lo tragó.
Bajar la inflación le significó a Milei un cheque en blanco para todo (debería recordar eso). En lo político hizo la lógica, buscó quedarse con el poder total de la derecha. En ese marco le asestó un golpe de knock out al “macrismo” al ganarle la elección en CABA.
Estaba tan sobrado, que Javier Milei hasta se habría dado el lujo (y gusto) de traicionar al apoyo del PRO en el Congreso. Fue cuando no se aprobó Ficha Limpia. El proyecto insignia “macrista” proponía prohibir la postulación a cargos electivos de condenados en segunda instancia judicial. De aprobarse impediría a Cristina ser candidata.
En una de las escasas veces (probablemente la única firme) que el PRO salió a criticar a Milei por las que les hizo, acusó al presidente de hacer cambiar los votos de los senadores de Misiones (habían adelantado que la aprobarían) para rechazar Ficha Limpia.
Es difícil probar la acusación del “macrismo”, pero tiene sentido que haya sido así. Con la caída de Ficha Limpia Javier Milei lograba dos objetivos. Uno, negarle al PRO una victoria épica (proscribir a Cristina) 11 días antes de la elección en CABA donde la LLA se jugaba el primer round para arrebatarle el manejo de la derecha a Macri. El otro, porque Milei precisaba como candidata a Cristina para tener la confrontación electoral ideal en el comicio bonaerense de septiembre (se postularía a diputada provincial por la tercera sección) porque ella encarnaría la mejor representación del “efecto kuka”.
Si como lo acusó el “macrismo”, a Ficha Limpia la hizo caer el presidente, es otra muestra de que Javier Milei repudia los procederes de la “casta” política pero los aplica (y con éxito).
Siempre debe observarse la cronología de los hechos, porque en esa secuencia suele estar la aproximación a lo que realmente pasó. Los políticos mienten, las fechas no.
Ficha Limpia murió antes de nacer el 7 de mayo de 2025. Poco más de un mes después (el 10 de junio) la Corte Suprema de la Nación confirma la condena a Cristina por la causa Vialidad. Seis años de prisión (domiciliaria) e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Lo que el PRO no logró en el poder legislativo: “sacar de la elección a Cristina” (según ellos, por la intervención de Milei), si lo consiguió en el máximo nivel del Poder Judicial.
Acá aparece un interrogante. No sobre el fallo, “la condena a Cristina es inobjetable”; la duda surge en el momento en el que la Corte firmó la resolución. Recordemos el escenario. Cruzando los dedos para que el fallo no saliera antes, Cristina necesitaba llegar al 19 de julio porque esa era la fecha para inscribirse como candidata a la elección bonaerense del 7 de septiembre (la más cercana, ya que la nacional sería a fines de octubre) y lograr así tener derecho a ser electa obteniendo los fueros que le dieran la inmunidad legislativa que imposibilitara su detención.
Una vez que la Corte rechazó la recusación que la defensa de la ex presidenta presentó (¿dilatoriamente?) contra el integrante del máximo tribunal Ricardo Lorenzetti, resolver sobre la condena era el siguiente paso. Pero el "cuándo" de eso es lo que motiva la especulación. En ese marco, -y teniendo en cuenta su ascendiente sobre la Justicia-, la pregunta es: ¿Mauricio Macri influyó en “el momento” en que la Corte Suprema avaló el fallo condenatorio a Cristina?
A dos de los tres integrantes de la Corte Suprema de la Nación, -Horacio Rossatti y Carlos Rosenkratz-, los puso ahí el entonces presidente Mauricio Macri (por decreto con acuerdo del Senado). ¿La primera venganza de Macri a Milei fue sacarle de la elección a Cristina a través de la Corte Suprema, mayoritariamente puesta por él?
Es obvio que el PRO seguirá acompañando a Javier Milei en lo legislativo, porque la gestión libertaria es la que hace el trabajo sucio social con el costo político que eso implica. Macri sueña con el ideal de volver a ser presidente en un país equilibrado fiscalmente (por un ajuste brutal y no gradual que haga otro) a partir del cual solo lo tenga que mantener sin tanto perjuicio social y devolviéndole a la población la tranquilidad que hoy dejó de tener con la obligación de endeudarse para llegar a fin de mes.
Lo dio a entender en el relanzamiento del PRO en Parque Norte: “el próximo paso somos nosotros”. Agregó que le preocupa que “a la gente que aguanta el costo del cambio la plata no le alcance” y remarcó que “el PRO no boicoteará al Gobierno” (relean el primer párrafo).
Seguramente el primer gesto del “seguimos apoyando a Milei mientras armamos contra él”, el PRO lo dará cuando rechace el pedido para interpelar al jefe de gabinete, -Adorni-, que impulsa el peronismo y otros bloques. En este caso Macri ve como el presidente entró en el modo “dejo que a mi Gobierno lo maten los míos”. Para qué interrumpirlo en eso, debe pensar Mauricio.
Ahora, ¿qué armado haría Macri para ir por la presidencia en 2027? Obviamente el candidato a la Casa Rosada debe ser él, pero, ¿su vice quien podría ser? Imagino que la gran figura a sumar para eso es Victoria Villarruel. Además del tremendo impacto político y mediático que representaría, ella le aportaría al PRO a los libertarios desencantados con Milei, a un sector del electorado independiente que la ve como institucionalmente seria y a la mayor parte de las Fuerzas Armadas. Pero, aún en el caso de que salga bien la jugada y ganen la elección presidencial, Villarruel seguiría en el mismo statu quo que hoy. La mejor opción para ella sería crear su partido y encausar por ahí su proyecto presidencial en 2031, empezando el año que viene haciendo base con el desembarco legislativo.
Si no es Villarruel, la candidata a vice de Macri debería ser María Eugenia Vidal. En CABA, su primo, -Jorge Macri-, irá por la reelección enfrentando a Patricia Bullrich. Reconfirmada, luego de que a su oponente interno,-Manuel Adorni-, los escándalos le cortaron las alas para lo electoral.
La cuestión está en la provincia de Buenos Aires (donde Mauricio tiene cuentas que saldar con los Milei). En el “especial acuerdo electoral” de la LLA con el PRO en 2025 la parte libertaria dominó la escena ninguneando y humillando al partido amarillo. ¿Recuerdan la foto en un basural de Villa Celina donde hicieron vestir de “pitufos violetas” a los del PRO (Santilli y Montenegro los más representativos)?
En territorio bonaerense el candidato libertario a la gobernación será Sebastián Pareja (el armador de Karina Milei). A ese lugar aspira Diego Santilli. Ritondo dice que para la provincia de Buenos Aires el PRO repetirá la alianza electoral del año pasado con la LLA y que apoya la candidatura a gobernador de Santilli. Un "verso" que solo puede creerse alguien muy distraído.
Ese acuerdo del que habla Ritondo en 2027 no existirá porque los Milei no lo desean (creen que en una elección ejecutiva con el voto arrastre del presidente no lo precisarán). Y Santilli, -a quien para ingresar como ministro lo hicieron renunciar como diputado-, se quedará fuera de todo cuando los Milei requieran sacárselo de encima. Esto lo sabe Ritondo, quien busca ser el postulante a la gobernación por el PRO. Si es así, la fórmula para la Provincia podría ser: “Ritondo – Soledad Martínez (Intendenta de Vicente López)”.
En el marco de la elección presidencial de 2027 en el nicho electoral de la derecha habrá una interna encubierta. El que pierda, políticamente desaparecerá.
Esa puja particular dentro de la general tendrá impresa el gen de la venganza. Pero no será la única…

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